El enfoque de género sigue siendo un asunto pendiente en las agendas mediáticas, reconocieron en Cuba profesionales de la comunicación y el periodismo que participan en el curso virtual “Violencias contra las mujeres y radios por la no violencia”, en desarrollo hasta febrero de 2021.

Con alcance nacional, la iniciativa reúne desde octubre a más de 40 profesionales de 11 provincias del país que trabajan en los medios o gestionan redes sociales, quienes se preparan para identificar y desterrar el sexismo, la discriminación y el machismo de sus prácticas cotidianas, producciones radiofónicas y estrategias de contenidos.

“Con las personas decisoras en medios y espacios de comunicación todavía hay mucho que trabajar. Las resistencias son grandes, pero no podemos dejarnos vencer”, sostiene Lisandra Chaveco, del equipo de la campaña Evoluciona por la no violencia hacia las mujeres y as niñas.

El desconocimiento o poco reconocimiento de realidades como la violencia por motivos de género, los prejuicios y el lenguaje sexista, o la sexualización de las mujeres son presencia cotidiana en los espacios mediáticos.

Las creencias e ideologías personales pasan de las mentes a los productos culturales y de comunicación que se difunden a diario, cada vez con más celeridad y legitimidad desde espacios donde debieran denunciarse y desterrarse ese tipo de enfoques.

“En los programas populares de Cuba, tanto en la radio como en la televisión, se utiliza un lenguaje sexista mayormente”, apunta Elena Godinez Dalmau, una de las asistentes al curso que coordina el Centro Oscar Arnulfo Romero e  imparten el coordinador de Radialistas Apasionadas y Apasionados, José Ignacio López-Vigil, y la productora radial Tachi Arriola.

Aunque Godinez admite que en los últimos tiempos hay más debates sobre estos temas, también asegura que la cultura patriarcal mantiene un fuerte arraigo en la sociedad y se expresa en diversas formas de discriminación e inequidades.

“Si hablamos de dramatizados en televisión, no vemos a las personas negras en papeles protagónicos con frecuencia; aunque sí se ha evidenciado un aumento, tanto de mujeres como hombres negros en programas televisivos y radiales”, reconoce la joven, que cursa tercer año de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Junto al lenguaje y las representaciones, hay que atender también a temas y contenidos.

“Como profesionales de la comunicación tenemos que privilegiar cada vez más las historias, las investigaciones y trabajos de fondo que cuestionen las desigualdades y visibilicen realidades diversas, no hegemónicas, y que inspiren el cambio”, proponer Chaveco.

“No quedarnos en la cobertura noticiosa de fechas y eventos sobre violencia o equidad de género y retarnos siempre a ir más allá”, amplía.

Además de visibilizar las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres, hay otros grupos de la población que necesitan atención y tratamiento justo en los medios de comunicación.

“Existen todavía muchas deudas con las personas no heterosexuales en temas de oportunidades, protección social y jurídica”, opina Diosmel Galano Oliver, Jefe de programación e información de la emisora municipal CMHC Radio Camagüey, ciudad a unos 530 kilómetros de la capital.

Si bien hay políticas públicas tratan de reducir las brechas de desigualdad entre los sexos, Galano sostiene que aún no se logra cambiar, sobre todo, las mentalidades que durante siglos, y con eficientes mecanismos, se encargaron de perpetuar una sociedad patriarcal.

“Todavía es común ver a madres y padres enseñar los roles tradicionales de género a niños y niñas: desde los colores que usan en la ropa, hasta las actividades que pueden hacer o maneras de comportarse acorde a lo establecido socialmente según el sexo”, expone como ejemplos.

Especialistas alertan que las desigualdades y relaciones de poder que se expresan en la sociedad se reproducen de manera paralela en el contexto digital, escenario cada vez más utilizado y consumido en la nación caribeña, a partir de la ampliación del acceso a internet y la aparición de la pandemia de covid-19.

Para Dayalé Torres Diéguez, especialista de Gestión del Conocimiento e Innovación de la Unión de Informáticos de Cuba, la brecha de género se agrava con la brecha digital, que refuerza las desigualdades en el acceso y uso de las nuevas tecnologías entre hombres y mujeres.

“Las inequidades son claras, si partimos de que las mujeres cuentan con menos tiempo para interactuar con las diferentes plataformas  y herramientas digitales, pues dedican 14 horas más de trabajo no remunerado, en una semana, con respecto a los hombres”, comenta Torres, también del equipo de Evoluciona.

Pero el sexismo, la exclusión y el machismo se apropian también del espacio digital en formas y contenidos.

Las redes sociales, por ejemplo, reflejan  de forma asombrosa la fuerza que tiene el patriarcado, reforzando y legitimando de manera constante las manifestaciones de violencia de género, ahora adaptadas a la virtualidad, entre ellas el ciberacoso, la cibervigilancia, la sextorsión, unido a la tendencia de invisibilizarlas”, indica Torres.

Partidaria de que las tecnologías y soluciones informáticas estén permeadas de compromiso social, equidad y encausamiento ético, Torres defiende que “los derechos de mujeres y niñas se respeten en las plataformas digitales, sean de esparcimiento, desarrollo profesional o simplemente de interacción social”.

También apuesta por el poder del conocimiento, el activismo y las alianzas que puedan lograrse en el curso de radialistas contra la violencia. “Resulta necesario y urgente trasmitir estos mensajes desde los diferentes medios de comunicación, en especial la radio”, reafirma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *