De la Redacción

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Con la pretensión expresa de indagar en una parte de la realidad cubana actual, la joven Alejandra Angulo eligió un tema particular para desarrollar su tesis de grado, con la que obtuvo su diploma este año como licenciada en Periodismo.

El cuentapropismo en Cuba, sus retos económicos y su contribución a la sociedad fue el punto de partida que la llevó a recorrer varios de los negocios del barrio del Santo Ángel, en la Habana Vieja, y adentrarse en el Callejón de los Peluqueros, espacio de apenas 70 metros donde existen 23 negocios particulares.

Como resultado, Angulo nos entrega Por cuenta propia, un material periodístico de poco menos de 30 minutos y que no lo dice todo, aunque sí bastante de lo que ha sido la experiencia de este nuevo sector privado en el país, sus realidades y perspectivas.

Sin imponer opiniones, la joven realizadora contrapone criterios diversos de personas que han creado su propio proyecto económico bajo esta nueva forma de gestión y especialistas que también ofrecen miradas disímiles y no siempre coincidentes sobre estas experiencias, que han tenido un desarrollo creciente desde que fuera relanzado este sector económico en 2010.

Desde la propia legitimidad del término “cuentapropista”, la mirada crítica del periodismo problematiza en el audiovisual las diversas situaciones que conviven en este tipo de emprendimientos que a veces se trata de personas autoempleadas; otras, de pequeñas y medianas empresas y a veces hasta de modalidades combinadas que no se acomodan exactamente a una sola descripción.

Mitos, prejuicios y hasta eufemismos que hoy emergen en este tipo de experiencias invitan a reflexionar sobre un sector que “es tan legítimo y legal como los espacios estatales”, al decir del periodista Ariel Terrero, una de las fuentes especializadas consultadas por Angulo.

Se trata de uno de los fenómenos más complejos de la realidad cubana, que ha logrado impactar en la economía terciaria, en la creación de nuevos empleos y en la reanimación local, acota en la narración la joven periodista.

Apoyada en las entrevistas de integrantes de la Red de Emprendimiento e Innovación Empresarial de la Universidad de La Habana, otras voces especializadas y los propios trabajadores por cuenta propia, la autora recorre temas necesarios para entender el desempeño de este tipo de experiencias, al menos, en una parte de la capital cubana. Y esa indagación, si bien queda claro que no es una vivencia generalizada o representativa, sí ofrece claves para entender caminos recorridos y temas pendientes que bien valen para todas y todos.

La gama de temas tratados es amplia: desde la preparación, superación constante y actualización que necesitan quienes emprenden algún negocio privado, incluido el conocimiento sobre la legislación en curso; hasta las muchas veces llevadas y traídas carencias de un mercado mayorista que facilite los abastecimientos. El material traza rutas que no han perdido vigencia y aguardan por respuestas y acciones aún pendientes al paso de casi una década.

También se adentra en misterios o aspectos poco definidos, como la procedencia del capital inicial de este sector o la posibilidad de contar con inversión extranjera como opción para el desarrollo de un potencial mercado de suministros.

Aunque pareciera que hay más preguntas que respuestas, las experiencias que se recogen en Por cuenta propia también ofrecen atisbos que –sea en boca de cuentapropistas o en criterios de especialistas— arrojan luces en el camino, unas veces desde la insatisfacción y otras desde los resultados de un sector que, definitivamente, llegó para quedarse y necesita, también, seguirse desarrollando.

Foto IPS Cuba

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