Por Susana Gomes Bugallo

Una exposición fotográfica conecta los rostros femeninos con los años de una ciudad incansable. Es el lente joven de un muchacho que sabe andar como nadie para llegar hasta la toma precisa: la del alma de la gente.

Dice Abelo o Abel Puente Cotilla (depende del contexto y de la cercanía de la persona con la que se hable) que él entiende como nadie esa frase de Eduardo Galeano de que “Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás”. No es totalmente cierto. Abel no lo dice. Pero el lente de su cámara y de su alma puede más que cualquier palabra.

Este joven fotógrafo inauguró su primera exposición personal hace varias semanas y, tanto desde las redes sociales como en las paredes de la Galería Luz y Oficios, todo es luz cuando de la cámara de Abel se trata.Historias combina los rostros femeninos con las esquinas y calles de una ciudad que se sabe mujer, y jamás se ha resistido a ser fotografiada. Sin poses, sin maquillajes, sin la calma detenida de quien sabe que va a una sesión de fotografía para luego ir a parar al mundo… así se dejan retratar las protagonistas de esta muestra que incluye 50 imágenes, aunque solo 13 se hayan presentado al público por ahora.

La Habana se mezcla con sus mujeres mediante la técnica de la doble exposición y juega con collages y con la fiesta creativa que da el universo digital a la fotografía. Y la persona delante de la imagen —que no sospecha toda la magia y maña en cada toma— quiere y tiene que creer que esos rostros están al doblar de la esquina; que esas grietas de las paredes andan caminándonos por el cuerpo; que nada ha sido colocado donde está… siempre permaneció allí mezclándose, aunque no lo advirtiéramos hasta que vino Abelo a fotografiarlo.

Junto a Emprendedoras, para contarnos más sobre él, anda este hacedor de milagros con alma de aventurero. Cámara en mano se le hallará siempre que se le busque. Y la sensación de que el universo va buscando su lente no te abandonará mientras observes sus instantáneas.

¿Cómo y por qué llegaste a la fotografía?

Estudié en la Escuela Eduardo García Delgado, de Instructores de Arte de La Habana, donde cursé Artes Plásticas y di mis primeros pasos sólidos en las artes visuales. Conocí la fotografía como un arte en la escuela, y aunque me era complejo tener una cámara, me atraía captar imágenes y llevarlas a una pintura o a un dibujo. Un día me propuse tener mi cámara y ahí comenzó la historia.

¿Qué te hace expresar este arte que no encuentras en ningún otro de los que has trabajado?

La fotografía es sorprendente y mientras más indago en ella, más me enamora. He trabajado la técnica del grabado (punta seca, litografía, taco perdido), la pintura, el dibujo; y aunque estas me atraen, me he decidido por la fotografía porque tiene que ver con mi personalidad. Me gusta estar en constante creación y suelen ser tan rápidas las ideas que me surgen que fuera imposible conseguirlo con la pintura, el grabado, o el dibujo.

¿Por qué escogiste las técnicas que usas para trabajar?

Esta técnica que utilizo frecuentemente se nombra doble exposición. Aunque la descubrí por accidente indagando en la accesibilidad del Photoshop, se utiliza desde la era analógica. Luego de conocerla empecé a estudiarla y todavía estoy en ello. El principal motivo que me lleva a ella es la creación o ilustración de historias, de una manera creativa y mágica. Siempre sentí que a mis imágenes les faltaba información y ya hoy, después del proceso creativo por el que pasan, estoy un poco más conforme con el resultado.

¿Crees que te mantendrás por esa línea o piensas reinventarte cada vez?

Reinventar es un poco complejo en esta era, cuando nos damos cuenta de que todo está hecho. Pero sí me gustaría ligar la fotografía con la pintura o el grabado en una gran dimensión. Es uno de los proyectos artísticos que espero realizar.

¿Cómo definirías tu filosofía creativa?

Soy un simple mediador de mensajes; no tengo por ahora el interés de poner un nombre a una obra: le doy libertad al espectador. No me planifico la idea, la imagen conecta conmigo y me ilustra su mensaje; yo sólo utilizo mi aprendizaje para crearla.

¿Buscas la inspiración o ella te busca a ti?

Siempre hay una inspiración y no creo que se pueda buscar, solo aparece: sentado, caminando, bajo la lluvia… solo aparece y la tomo rápidamente de la mano para no perder ese instante creativo.

¿Trabajas con paciencia o guiado por la pasión?

Paciencia, pasión… solo me dejo llevar y a veces no soy consciente de ello. En ocasiones está la pasión, en otras se trata del dolor, no depende de mi estado emocional, sino de la imagen.

¿Impulso o constancia?

Creo que hay una mezcla de las dos. Unas veces me dejo llevar por el impulso de mis sentimientos, por las emociones, por lo que observo en las personas, sus comportamientos, actitudes frente a la vida. Pero la constancia me hace captar imágenes y mostrarlas diariamente. Soy constante en este trabajo. Creo que ahí radica una de las claves del éxito.

¿Por qué decidiste mezclar mujeres y Habana en Historias?  

La mujer es un tema que toco casi siempre en mis obras por su valor, por lo grandes que son, por su belleza, por su lucha. Y La Habana es un reflejo de mujer. También quería hacer un homenaje a la ciudad por sus 500 años.

¿Cómo conformaste la muestra?

Este proyecto artístico está conformado por 50 obras. De estas, se hizo una curaduría en conjunto con Ricardo López Drago, subdirector de la Galería Luz y Oficios, y, por cuestión de espacio y tiempo, fueron expuestas 13, con 12 rostros diferentes que cuentan sus historias, siempre dependiendo del espectador, porque solo cada quien será capaz de hacer su propia trama.

¿Qué esperabas del público? ¿Qué has recibido?

Nunca pensé que el espacio se llenaría tanto, verdaderamente sobrepasó mis expectativas. Pasaron más de 100 personas el primer día y lo principal que me interesaba de ese público era que apreciaran cada una de las obras, y lo logré. Había quien se quedaba minutos frente a una, salía y volvía a entrar. Fue uno de los mayores logros de esta muestra, porque hoy en día las personas van a las galerías y museos y no se quedan más de dos segundos frente a una pieza.

La otra sorpresa fue unos días después de inaugurada la exposición, cuando entró una mujer a la sala y se paró frente a una fotografía: era ella, tiempo atrás le había fotografiado, y hoy estaba reflejada en una obra.

¿Qué es lo próximo que tienes en mente?

Exponer las 50 obras en un solo espacio. Es un proyecto ambicioso, pero si hoy puse 13, ¿por qué mañana no poner 37 más? Sigo en busca del financiamiento y del lugar.

¿Qué más podemos esperar de ti?

No sé qué más puedan esperar. Veremos qué me dice la próxima imagen… y ya les diré.

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