Lunes, 26 Marzo 2018 01:37

Por una infancia libre de estereotipos

El peligro de reproducir y recibir estereotipos sexistas está en todas partes. Pero hay espacios donde los sujetos son más vulnerables a estos constructos culturales. Se trata del contexto educativo y el hogareño. Y teniendo en cuenta esta mixtura, existen además edades donde las personas somos más sensibles a captar los prejuicios que, "sin querer", nos enseñan. Son las edades tempranas.
Las personas hasta los 6 años de edad aprenden básicamente por imitación de los adultos, y repetición de saberes inculcados. Por eso los familiares y cuidadores poseen un 99% de responsabilidad en lo que muestran chicos y chicas preescolares.
En estos momentos la alerta no solo da voces desde el punto reconocido de la educación estatal; sino que las nuevas alternativas de cuidado particular desatan otras preocupaciones.
Es cierto, siempre podemos sucumbir a la interpretación de lo masculino y lo femenino que tienen las educadoras de los círculos y jardines del estado. Estas figuras bien pueden estar sujetas a las asignaciones que la cultura, en su posición hegemónica, ha pautado.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Miércoles, 29 Junio 2016 02:12

Eneyda, una mujer exitosa en su propio negocio

Eneyda Díaz Díaz es la dueña del salón infantil Jardín del Edén, en el municipio Cárdenas, en la occidental provincia de Matanzas. Como muchas otras cubanas, esta licenciada en Filosofía e Historia apostó por un negocio particular “cuando apareció la necesidad económica”, asegura.
“Todos mis problemas económicos estaban resueltos hasta que llegó el divorcio y el fin de un matrimonio de 30 años. Él es gastronómico desde hace más de 40 años y teníamos una vida holgada. Cuando me vi sola, con un salario de 500 pesos (poco menos de 20 dólares estadounidenses), me pregunté: ¿cómo pago la corriente con 3 aires acondicionados? ¿Cómo explicarles a mis dos hijos que ya no será igual?”, recuerda Díaz.
Como maestra, su experiencia en el sector educativo le dejó siempre deseos de hacer más, pero nunca pensó que la aprobación de nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia le abriría la puerta a uno de sus sueños: la educación y el cuidado de infantes.
“A raíz de la separación, estuve casi un año en cama con una crisis depresiva exógena muy fuerte. Pero gracias a Dios y a todas las cosas aprendidas, percibí que había llegado el momento de poner en práctica mis conocimientos para darles a mis hijos una vida digna. Apareció la idea de enseñar, pero de una manera diferente”, afirma Díaz a SEMlac.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO