Viernes, 29 Septiembre 2017 14:11

Las mujeres después del ciclón

Desde que tengo uso de razón, a mi madre le aterran los ciclones. Y una se pregunta: ¿a quién no? Pero su miedo, además de la cuota normal que nos toca por vivir en un archipiélago del Caribe expuesto durante varios meses del año a estos eventos, es más como odio.
Y creo que nuca antes he sentido ese vil sentimiento de mi madre hacia algo, como le sucede con los ciclones.
Muchos recuerdos, emociones, demasiadas pérdidas han dejado estos fenómenos de la naturaleza en su memoria, como para no destilar tal repugnancia.
Empecemos cronológicamente, cuando apenas tenía 10 años y la primera casita donde jugó, comió, durmió, fue acribillada por los fuertes vientos y la crecida del río, que era su vecino más cercano.
Me cuenta que entonces fueron rescatistas en lanchas a sacar a toda la familia. Familia concentrada en cuatro casas de madera y guano que componía todo el barrio.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS