Martes, 05 Junio 2018 15:08

A la lucha, que somos muchas

¿Qué hace una mujer cubana para ganarse la vida en la calle? ¿Cuándo empieza y acaba la jornada laboral si las fuerzas son el límite? Ellas cuentan lo que viven…
En cualquier esquina la voz de mujer llama. Da igual para lo que sea, ellas siempre tienen algo que ofrecer con tal de "hacer el día". No tienen oficinas o puestos fijos. Se mueven en dependencia de lo que haga falta. Son estas luchadoras cotidianas que inventan cualquier negocio humilde y sacrificado con tal de ganarse el pan.
Y no descansan nunca. Su límite es conseguir la comida de la noche. O un par de zapatos para el hijo en casa, o la ayuda para la mochila de la nieta. Siempre hay algo que resolver cuando la batalla constante está en la calle.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Lunes, 26 Septiembre 2016 17:31

Emprendedoras a toda velocidad

La apertura del trabajo por cuenta propia ha estimulado la inventiva de muchas cubanas. Aunque no resulta sencillo encontrar un nicho en el mercado de las actividades aprobadas para ejercer por cuenta propia, algunas mujeres han creado negocios reconocidos por la calidad de su servicio y originalidad.
Al clásico taller de reparación de bicicletas, la ingeniera cubana Nayvis Díaz Labaut le sumó cultura de servicio, capital humano preparado y una mirada empresarial. A Díaz Labaut le gusta romper con esquemas y se propuso, además, que Velocuba -el nombre que lleva la pequeña empresa- estuviera integrada por mujeres, una manera de romper con los prejuicios que conciben al mundo del ciclismo como un espacio exclusivo de hombres.
"Al principio éramos Dayli Carvó Interian y yo haciendo todo el trabajo. Dayli es licenciada en cultura física y ciclista por muchos años. Yo tuve que aprender del mundo de las bicicletas y empecé embarrándome las manos de grasa. Hacía de todo: limpiaba, atendía a los clientes, repartía sueltos promocionales en la calle, llevaba la administración y la contabilidad", dijo Díaz Labaut a SEMlac.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
Viernes, 22 Julio 2016 15:44

Estampas en tres tiempos

Son un triunvirato de generaciones haciendo arte utilitario. El poder está en ellas y su talento es el responsable de su éxito. Pero también el carácter y la pasión. Porque en la vida nada camina si no se encuentra el modo de hacerlo andar y no se le estimula con el amor y hasta la obsesión. Así lo evidencian estas cuatro mujeres.
"Sueño, me levanto y paso el día pensando en telas. Soy de las que piensa que con tela se puede hacer de todo. He hecho tantas cosas con tela que no te puedes imaginar", me suelta Lucy Amador, la mayor de las de Estampas, la abuela de Alejandra Fernández, la madre de Ania y Katia Reyna. Sin ella no hubiera iniciado nada. Sin ella, este proyecto textil no iría ya por dos décadas de historia. Sin embargo, siguen creando como el primer día. Casi en todos los sentidos.
Y se piensa en que mantienen su condición de principiantes, sobre todo, por el amor que dedican a sus piezas. Está claro que esta comparación con los inicios no tiene nada que ver con la inexperiencia o la falta de perfección; esas no son cosas que se vean por aquellos lares tan estilizados y permeados de buen gusto. Pero, a pesar del tiempo y los constantes resultados entre especialistas y consumidores de las obras de Estampas, estas mujeres siguen creando desde su hogar y con estrategias de subsistencia y obtención de sus productos que nada tienen que envidiar a las travesías de quienes comienzan. Ese es el saldo de vivir en un país con limitado acceso al mercado internacional. De todo eso da cuenta la inventiva de estas artistas.

Publicado en Ellas cuentan

Adultas mayores encuentran en el trabajo por cuenta propia un incentivo para sus vidas y la posibilidad de contribuir al desarrollo local en Cuba.
"Yo me siento muy entusiasmada, no solo porque he encontrado un respiro económico. Participar en talleres, conocer a personas nuevas y adquirir otros conocimientos me hacen sentir viva", afirma Nancy Valladares.
Esta pensionada de 66 años es una de las beneficiarias del proyecto "Mujeres en desarrollo", de la Facultad de Comunicación (Fcom) de la Universidad de La Habana; iniciativa que ofrece herramientas para el emprendimiento a jubiladas, "amas de casa", mujeres negras y con pocos recursos económicos.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO

Ante la falta de trabajo remunerado para las mujeres rurales, campesinas y líderes de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) emprenden proyectos que garanticen la independencia económica femenina y rompan inequidades de género.
Cuando en 2010 Idelbis Dieppa comenzó a dirigir la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Sabino Pupo, en el municipio camagüeyano de Nuevitas, a 535 km de la capital, debió enfrentarse a la desconfianza machista por ser la única mujer en una de las cooperativas más improductivas de la zona.
Cuatro años después, la CCS tiene mejor rendimiento, sumó más de 30 asociadas y captará a otras cuando, a fines de año, se inaugure la florería, salón de belleza, lavandería y quesería surgidas por un proyecto de fortalecimiento de la agricultura suburbana que financia la organización internacional OXFAM.

Publicado en Buenas prácticas