Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer de armas tomar

Varias fueron las sacudidas que la vida le dio a Mayra Fernández. Todas juntas. Como un ciclón azotándole el cuerpo y el alma. Estuvo a punto de perder la razón, cuenta con pesadumbre cuando recuerda los "malos momentos". La depresión, la tristeza, la desunión familiar casi logran arrancarle las ganas, aunque a la luz de hoy sea una mujer diferente.
Hoy Mayra irradia seguridad. Lo agradece al Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas (CCRD) y a su propia fe.
La muerte de su madre fue el detonante de la crisis emocional, familiar, económica… que sucumbió a Mayra en el peor de los sufrimientos. Entonces, por alguien, llegó al Centro.
"Fue como ver la luz al final del túnel. Encontrar el Centro, a las personas que trabajan en él, fue lo mejor que me pudo pasar, sobre todo en medio de la tormenta que era mi vida.
"Me ayudó a comprenderme mejor con mi pareja y el resto de la familia. De ese proceso de apoyo y conocimiento mutuo nació, para suerte de todos, la idea de emprender un negocio. Y a partir de ahí todo, lo profesional, lo personal, la convivencia, comenzaron mostrar una mejor cara.
"Aunque yo era educadora de círculo en los inicios de mi vida laboral, el Centro me incentivó a probar suerte en mi nuevo oficio. También me aportó mucho material de superación y casi todos los libros de los que me he nutrido para mi actual trabajo".

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS

Sobre la mesa de trabajo, Mayra Fernández acumula diminutos circuitos que con paciencia convierten en analógicas las teclas digitales de un microondas averiado. Sigue los planos diseñados junto a su esposo, ingeniero de profesión y por quien la cubana de 49 años aprendió a arreglar equipos eléctricos hace más de una década.
Cuando estudió magisterio en la pasada década del ochenta no pensó que encontraría un destino laboral tan diferente, pero en época de crisis económica decidió montar un taller para reparar electrodomésticos en su casa de Cárdenas, pueblo matancero a 150 km de La Habana.
"Estudié para ser educadora de círculo infantil (guardería) hace 22 años en Santiago de Cuba, pues era mi vocación y por entonces no había capacidad para esta carrera en mi provincia", rememora en entrevista con SEMlac la dueña de un negocio de reparación de electrodomésticos con más de 13 años de existencia.

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