Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer de armas tomar

Por  Dayneris Mesa Padrón

Varias fueron las sacudidas que la vida le dio a Mayra Fernández. Todas juntas. Como un ciclón azotándole el cuerpo y el alma. Estuvo a punto de perder la razón, cuenta con pesadumbre cuando recuerda los "malos momentos". La depresión, la tristeza, la desunión familiar casi logran arrancarle las ganas, aunque a la luz de hoy sea una mujer diferente.
Hoy Mayra irradia seguridad. Lo agradece al Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas (CCRD) y a su propia fe.
La muerte de su madre fue el detonante de la crisis emocional, familiar, económica… que sucumbió a Mayra en el peor de los sufrimientos. Entonces, por alguien, llegó al Centro.
"Fue como ver la luz al final del túnel. Encontrar el Centro, a las personas que trabajan en él, fue lo mejor que me pudo pasar, sobre todo en medio de la tormenta que era mi vida.
"Me ayudó a comprenderme mejor con mi pareja y el resto de la familia. De ese proceso de apoyo y conocimiento mutuo nació, para suerte de todos, la idea de emprender un negocio. Y a partir de ahí todo, lo profesional, lo personal, la convivencia, comenzaron mostrar una mejor cara.
"Aunque yo era educadora de círculo en los inicios de mi vida laboral, el Centro me incentivó a probar suerte en mi nuevo oficio. También me aportó mucho material de superación y casi todos los libros de los que me he nutrido para mi actual trabajo".

La reparadora
Mayra no es graduada de electrónica, ni siquiera tiene conocimientos sobre esta materia que avalen su licencia de cuentapropista. Sin embargo, tiene un don, y quienes la rodean lo han descubierto.
Sus manos poseen la magia de arreglar cualquier equipo electrodoméstico que le pongan delante. Es una de las personas más conocidas en Cárdenas, gracias a su pericia con los hornos Microwave, las ollas reinas y otros tantos aparatos indispensables para el confort de los hogares cubanos.
Trabaja en su taller, pero también participa en diversos eventos sobre electrónica convocados en otras regiones el país. Conoce a todo el mundo de ese ambiente y muchas personas se le acercan, quieren que ella deje su impronta en los circuitos de sus equipos.
"Como mujer, este giro ha servido para hacerle frente a los tabúes y al machismo que existe alrededor de nosotras, cuando hacemos trabajos como este, de reparadora de electrodomésticos. Muchas personas al principio venían a mi local, sobre todo hombres, no aceptaban hablar de negocios conmigo; ni siquiera me comentaban qué afectación tenía el equipo que traían."
Mayra refiere que los cambios más importantes de su vida en los últimos tiempos los ha experimentado gracias a la compañía del CCRD y de quienes intervienen en él. Antes pensaba y actuaba de una manera; hoy lo hace de otra, con lo cual se siente bien a gusto.
Este descubrimiento de las capacidades que ella ni siquiera conocía, así como la importancia que los demás le atribuyen a su labor, la han hecho crecer. No piensa dejarse abatir nunca más. Pueden soplar los vientos más huracanados, las lluvias más torrenciales, que Mayra sabe cuáles son sus armas para enfrentar la tempestad. El valor está dentro de ella.

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