Miércoles, 29 Junio 2016 02:12

Nuevos emprendimientos, viejos estereotipos

Por  José Raúl Acosta Artiles

Nuevos mecanismos de distribución, nuevos formatos y un atractivo diseño caracterizan a las publicaciones que emergen en el paquete de la semana, una compilación de series televisivas, telenovelas, películas clásicas y de estreno, animados, clasificados, sitios webs, publicaciones digitales, programas de computación, entre contenidos que completan un terabyte de información comercializada a 50 pesos cubanos, aproximadamente dos dólares. VISTAR, VENUS, GARBOS, PRETEXTO, PRIMAVERA, LA NAVE o LA REVISTA NEGRA se unen a la familia de magacines que nacen de proyectos concebidos fundamentalmente por jóvenes. Dan a luz como resultado de una necesidad: promover o dar a conocer productos, servicios y opciones que están omisos o bien perdieron el colorido en las más conocidas revistas cubanas.
Aunque no todas se articulan con una misma línea temática, sí les unen presupuestos que nuestras más antiguas publicaciones parecen haber dejado al margen a consecuencia de los avatares económicos llegados con la crisis que comenzó en la década del noventa, unido a la falta de creatividad imperante en muchos equipos creativos y consejos editoriales donde la costumbre fue más fuerte que el amor para ajustarse a los nuevos tiempos.

Las revistas emergentes bien han sabido vestirse a la moda de la época actual, apoyándose en las múltiples posibilidades que las tecnologías de la información y comunicación ofrecen en la distribución y el consumo de contendidos, procurando cuidar sus elementos visuales y de diseño y apoyándose en las oportunidades de la publicidad comercial. Hacen también más atractivos sus mecanismos de retroalimentación y responden a las necesidades de un segmento de mercado ávido de propuestas más refrescantes.
Innegable resulta su carácter novedoso, sin embargo, no todo es feliz en este mar de innovaciones jóvenes. Cual VANIDADES que regresara a Cuba, el discurso visual y verbal, que en algunas se plantea, homogeniza la imagen de la mujer tomando como resortes modelos foráneos que no se ajustan a la realidad social y cultural de la isla.
Para las muchachas de cualquiera de estas páginas están claros los supuestos de cómo ser una chica de revista. Así lo corrobora una convocatoria de VENUS en la que no faltan glamour, belleza, buena presencia física y juventud como requisitos indispensables.
La moda propone un único estilo que privilegia a una élite en el diseño de vestuarios y excluye a las pasaditas de peso. Las tendencias y accesorios Cristian Dior o Louis Vuitton que se insertan en LA NAVE dieron al traste con las cubanas de a pie.
Otro aspecto destacable al hojearlas es el hecho de que las mujeres continúan siendo un producto de lo estético. Los contenidos, que en forma de consejos se sugieren, son únicamente afines con el cuidado del cabello, el cutis, las uñas y otras partes del cuerpo. Las lectoras de estas revistas querrán parecerse no a sus homólogas cubanas sino a las grandes estrellas del cine, la moda, la música y otras figuras internacionales a través de las que se construyen estereotipos de belleza.
Por encima de cualquier precepto ético o estético, lo importante en estas publicaciones es articularse con los públicos consumidores. No se vacila en romper las matrices que definen nuestra cultura y construir una subcultura que de manera hipodérmica privilegia el modelo de vida anglosajón.
En los espacios dedicados a la promoción de nuevos negocios no faltará la joven atractiva ícono de una publicidad sexista que la coloca siempre en el lugar más vendible.
También identifican nichos de mercado que sagazmente saben utilizar. Hasta las adolescentes tienen un espacio en PRIMAVERA, la revista de la quinceañera cubana. Sin embargo, las secciones y contenidos son reiterativos una vez que se comparan con el resto de las publicaciones. Aquí queda explícito que ese momento, comúnmente conocido por “Los 15”, se convierte en una mercancía de la publicidad cuyos principales consumidores son los familiares quienes doblegan esfuerzos para satisfacer a las jovencitas atrapadas por la pluralidad de productos y servicios que ofrece un negocio en constante crecimiento y desarrollo. De la misma manera, la intención comercial de esta gran empresa se disfraza con mensajes inclusivos haciendo ver en sus anuncios promocionales que hasta las chicas Síndrome de Down pueden celebrar sus 15 años.
Si de sexualidad se habla parece que a las lectoras de VENUS solo conciernen los temas relacionados con las fantasías sexuales. Y cuando se polemiza sobre si es el sexo femenino un sexo débil en PRETEXTOS no hay fórmula más simple que referir algunas de las más poderosas mujeres del 2014, fachadas de los ejes de poder político, transnacionales e industrias culturales.
En GARBOS no faltan las columnas dedicadas a la decoración de interiores en las que también se pierde sintonía con las objetivas realidades económicas de las cubanas. Sin embargo, su aproximación a temas de género destaca la intención de un equipo que va adquiriendo madurez en el tratamiento de problemáticas asociadas a las mujeres desde una visión novedosa y agradable.
De esta manera transcurre con desenfado el posicionamiento de una u otra revista en las que cada equipo editorial ventilará la última verdad. Hoy en el paquete semanal, pero mañana en páginas impresas, conquistarán la atención de públicos para los cuales tal vez será invisible la importación de una imagen, discursos, modelos de vida, estereotipos y sueños al estilo PEOPLE, COSMOPOLITAN o VANIDADES.

 

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