Viernes, 18 Diciembre 2015 17:57

Una artista que corre con los tiempos

Por  Dainerys Mesa Padrón

Ketty fue una niña pintora. De esas que no desecha una obra aunque no tenga relevancia.
Aún conserva sus dibujos de la infancia clasificados en carpetas que guarda con extremo cuidado.

No era hija de artistas reconocidos, pero siempre vio en su padre al mejor de los dibujantes. Cuenta que en una pequeña barbacoa que tenían en la casa le veía, día tras a día, dibujando, pintando y recortando muñecos para cunas.
Por eso ese lugar se tornaba tan especial para ella y fue donde encontró la motivación para realizarse como artista.
"Aquella barbacoa me parecía el sitio más alucinante del mundo -cuenta-, los envases de vidrio donde guardaba las pinturas, las brochas, la luz tenue que se filtraba por una puerta desvencijada"…
"Luego, mi mamá me estimuló para matricular en escuelas de arte, como el Centro Experimental de Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez, la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro y el Instituto Superior de Arte, donde ahora estudio el 4to año.
"Mi madre y mi padre me han apoyado muchísimo en esta labor; incluyendo, por supuesto, la perspectiva económica (que ha sido difícil, en muchas ocasiones incluyen el pago a profesores particulares, los materiales para trabajar, etc.)".

¿Cómo fue tu primera exposición?
Fue en 2008. Aún no había entrado en San Alejandro. Se trataba de un gran incentivo para realizar mis experimentaciones con el óleo. Decidí que en cada pintura estuviera presente un puente; primeramente porque me atraían mucho visualmente y el paisaje me permitía regodearme con la vegetación, el agua...; pero luego esta temática comenzó a tener otras significaciones, como el hecho de vincular dos puntos de difícil acceso, la acción de sobrepasar obstáculos, de unir.
Algunos de estos puentes eran reales y otros no. En este momento hice mi primera investigación en el campo del arte, pues tomé muchas fotografías, busqué los principales puentes de muchas ciudades e indagué en la historia de la pintura algunos antecedentes puntuales.
Ahora, buscar el lugar para exponer fue muy complejo. Normalmente piden muchos requisitos desde el punto de vista burocrático, como tener un dossier que avale una trayectoria de años, presentar un proyecto, ser graduado de alguna escuela…
Gracias entonces al empeño de un conjunto de personas se fundó, en la galería de arte Teodoro Ramos Blanco, del Cerro, un espacio alternativo para que jóvenes artistas como yo pudieran exhibir su quehacer.
Te has involucrado con varios proyectos en los que intervienen personas de otra formación, ¿cuán difícil les resulta a las noveles figuras de la plástica además de lograr un espacio para exponer, vender sus obras?
El mundo del arte está amenazado por un gran entramado de intereses egoístas y manipuladores. Pero resulta inaplazable para mí situar la creación en un lugar inalcanzable, aunque haya que lidiar con estos fenómenos. En las galerías se presenta el proyecto (con las imágenes finales) un año antes de la inauguración, lo que atrasa muchísimo el proceso creativo, pues cuando han transcurrido 12 meses desde la culminación de una serie de trabajos, las motivaciones han encontrado otros caminos. Incluso cuando se ha presentado el proyecto es difícil que sea aceptado, pues pueden surgir otras "prioridades" para la institución. Sin contar las galerías que trabajan con "sus artistas" y no son flexibles con las nuevas generaciones.
La venta de la obra es otro tema, o prácticamente el mismo, pues creo que esta finalidad es la que en nuestro pobre mercado ha creado estas relaciones de frialdad, y aislamiento.
Sí, es algo que quisiera: poder vivir de lo que me gusta hacer. Estoy trabajando en ello poco a poco, mas, teniendo como prioridad la calidad a la que aspiro. Luego (y mientras tanto también), voy laborando en la difusión de mi obra, los contactos con personas talentosas de Cuba y fuera de la Isla, las presentaciones de mi dossier en diferentes espacios, muestras en eventos (desde Bienal de La Habana hasta exposiciones en galerías privadas).
Por otra parte, realizo un gran número de acciones que se salen completamente del circuito artístico y se materializan como performances e intervenciones públicas. Tal es el caso de P4, donde un grupo de artistas asaltamos el transporte público con flores, textos en las ventanas sobre vivir el momento presente, dulces que se reparten a los niños… En este tipo de ejercicios la ganancia es inmediata, me enriquezco a la vez que las hago, y es un modo también de salirme de toda la institucionalidad, el burocratismo y la dependencia.
¿Cómo articulas en estudio, el trabajo, las exposiciones en una carrera tan prematura y a la vez tan fructífera?
Ahora mismo llevo varios días acostándome de madrugada y levantándome a las 5.45 am., para tomar tres guaguas y llegar al ISA. Todas las semanas tenemos seminarios, entregas de ensayos, presentación de obras, más los proyectos personales. A veces me paso el fin de semana prácticamente durmiendo, pues es el momento de recuperarme para comenzar el lunes nuevamente. Es muy intenso, física y mentalmente, pero junto con esta vorágine está la determinación de hacer lo que una cree que es mejor y la conciencia de que es este el momento justo para hacerlo.

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