HISTORIAS COTIDIANAS (52)

Corregir imperfecciones es algo que siempre resulta posible; sin embargo, no se habla suficiente de cómo enmendar esa plana, qué pueden hacer de útil las personas complicadas en cuanto a mejorar su carácter, actuaciones, poderíos en su entorno más inmediato. Como me voy a centrar en las mujeres, intentaré primero un paneo de acercamiento a aquellas que son jefas, para pasar después al mundo más intimo de la pareja y la familia.
No he hallado estudios ni cifras estadísticas, por tanto, no puedo precisar con exactitud si las jefas mujeres son más difíciles que los jefes hombres. Antes de bucear en ciertas aristas del tema, vale una salvedad, a mi modo de ver, y es que, en el caso de las mujeres, suele mirarse con lupa sus actuaciones y echar leña al fuego.

Lunes, 22 Septiembre 2014 13:51

¿Divorcio a la cubana?

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Falta de comunicación, celos, violencia, desamor, desencanto, convivencia difícil, un nuevo amor, diferencias irreconciliables, falta de privacidad, de vivienda o simplemente el distanciamiento figuran en una larga lista de razones que mueven hoy día a no pocas cubanas y cubanos a poner fin a su vida en pareja, sea por el divorcio legal -si hay matrimonio formalizado- o por disolución de la relación, en caso de uniones libres.
Lo cierto es que las personas se unen y se separan con facilidad y frecuencia en esta isla caribeña, en lo que se ha identificado como parte de las tendencias actuales de la familia cubana, incluida una alta recurrencia a vivir en pareja, el incremento de las uniones consensuales y también de la disolución de esos vínculos y el divorcio.

Lunes, 11 Agosto 2014 15:56

El dolor de una ruptura

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Una mujer escribe muy afligida, pide total privacidad y solicita que se hable del tema: su esposo de 20 años de casados, sin muchas explicaciones, acaba de recoger sus maletas y mudarse con una joven "a vivir lo que le queda de años". ¿Cómo salir del dolor cuando te han dejado sin previo aviso? Ofrecemos algunas recomendaciones básicas.
Explica que de buenas a primeras alguien que ha compartido media vida contigo se aleje de tu lado y te deje, en medio de la nada, con un dolor en el pecho que más que dolor puede ser una aguda punzada: Es algo difícil de superar, pero no imposible.

Recibí en mi blog una carta de María, donde relata que ella y su pareja encontraron otros modos de darse cariño y sentir las bondades del sexo, sin tener que terminar en penetración. “Mi marido tiene diabetes y, desde que está medicado, no tiene erección. Empezamos a jugar al sexo de otra manera, nos estamos acostumbrando a otros estímulos, a otras formas de acercarnos. Y qué bien me sabe ahora un beso”. Ella tiene 68 años y el 70, y reconoce que hallaron una fuente de bienestar muy divertida.
Y es que, por demasiados años, se extendió el falso criterio de que el sexo era una cuestión de hormonas. Y, por supuesto , de las edades mozas. Tener sexo   es una voluntad de acción, un deseo de descubrir nuevos aspectos de la existencia y un modelo abierto que desmitifica antiguos   roles sexuales. El sexo en la tercera edad puede ser tan gozoso como cuando somos jóvenes, fuente de gratas sorpresas y  especiales emociones.

“… el hombre de La Edad de Oro es así, lo mismo que los padres; un padrazo bueno…
Así con los padres buenos, que creen que todos los niños del mundo son sus hijos
…los niños que no tienen padre, los niños que no tienen quien les de un velocípedo,
ni caballo, ni cariño, ni un beso…”

José Martí

 

Aquella noche en la que, después de leer el cuento “La Gallinita Dorada” a mi hijito de cuatro años, me preguntó: “¿Dónde estaba el gallo?”, reconocí una brecha que debía ser superada: las paternidades, que responden a la expresión de los afectos, las emociones y los sentimientos, han sido tan expropiadas, tan obturadas, que ni siquiera aparecen en las narraciones. El insomnio de aquella noche me provocó un insight que devino compromiso: devolverles a los niños y a las niñas que no saben dónde estás sus papás, y que aspiran a un juego de roles saludable, sostenible y compatible con la condición humana y no con la de género, algunas “fotos, rutas, esperanzas”.