HISTORIAS COTIDIANAS (59)

Glenda Tapia Noajed va por La Habana dejando las huellas de su alma por donde pasa. Así es ella: vive y sueña a la misma vez

Hace solos unos meses, ella no hubiera sabido qué hacer con su vida. Le gustaba dibujar, pero la disciplina de la academia no tenía mucho que ver con su carácter a prueba de rutinas. Ya había pasado años vagando entre mil ocurrencias, todas combinadas con el trabajo “verdadero”, ese que la sociedad exige para no ser visto como una paria o una inadaptada a los caminos de la normalidad. Ella, definitivamente, no era una vaga. Pero tampoco era feliz. Y eso, para algunos, no es permisible.

Por eso siguió buscando qué le sacudiera el alma. Hasta que chocó con un pomo de tinta y unos pinceles gastados. La noche también hizo lo suyo y el placer de la complicidad habanera la hechizó un poco más de la cuenta. Cuando vino a percatarse, ya Glenda Tapia Noajed era una grafitera.

De niña había pintado mucho. Su abuela, que es lo más grande que tiene (como le gusta resaltar cada vez que puede), había estudiado en la Academia San Alejandro. Y Glenda quiso seguir sus pasos, pero sin tener que pasar por la escuela. ¿El resultado? Al borde de sus 30 años, cada una de sus madrugadas está dedicada a transformar lo feo de las paredes derruidas en obras de arte que aún la sociedad no sabe agradecer..

Nilda es una mujer que resume el concepto de altruismo, desinterés y amor por los demás.
Es de esas personas inquietas, que no para de hacer, o al menos de pensar en hacer cosas nuevas. Y porque no conoce de egoísmo cada proyecto suyo va acompañado de una estrategia para el bien de la comunidad. Precisamente en servicio de esta pone todo lo que cosecha y prepara en su casa.
Su empeño se encamina porque hombres y mujeres de su entorno reciban y den lo mismo; así vivirán en un mundo mejor.
Parte de esta manera de pensar y de proyectarse, Nilda la ha adquirido en el Centro Lavastida de Santiago de Cuba, donde el programa enfocado en los temas de género cobra especial significación.
¿Cuánto ha determinado esta cercanía con el Centro en tu forma de intercambiar con los demás?
"Soy miembro del centro Lavastida desde el año 2003 como facilitadora en un curso de conservación de alimentos. Siempre digo que en mi vida este acercamiento a la institución ha significado un antes y después.
"El centro nos ha capacitado en muchas cosas, pero el más fuerte es el tema de género, que lo han insertado como un eje transversal en la política y en todas las temáticas. Nos ha abierto ese diapasón, porque en este país el machismo está arraigado y nosotras lo tenemos que hacer todo en la casa.
"Al principio fue difícil para mi esposo y para mí desarraigarnos de todos esos tabúes, pues procedo de una familia tradicional, de corte católico y españoles emigrantes.
"Empecé como facilitadora de conservación y luego me inserté en la sensibilización de permacultura. Además, soy profesora de Matemáticas de la Universidad de Oriente, colaboro con los especialistas en monitoreo a proyectos y diagnósticos a proyectos".

Cada día, muchas profesionales cubanas se someten a dobles y triples jornadas de trabajo. Al estrés desmedido que impone ser buena en una carrera; superarse hasta lograr un grado científico; representar idealmente los roles de ama de casa, pareja, hija, madre…; encontrar y ejercer otras actividades económicas que le permitan independencia financiera. Y, sobre todo, no desprenderse de ninguna de estas partes, porque mientras una provee el bolsillo lleno, otra garantiza el crecimiento personal.
Estas mujeres somos tú, yo, nuestra madre, hermana, la vecina del frente. Y cargamos con la responsabilidad de desdoblarnos en dos, tres o cuatro mujeres a la vez. En aprehender y desaprehender, en un instante, nuevas técnicas, registros y formas de ser la misma.
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Podría decirse, según demuestra la práctica y afirma buena parte de los juristas del país en cada evento científico, que no existiría justicia para la familia cubana de hoy si no fuera por la jurisprudencia.
Entiéndase mejor: los tribunales y los profesionales del Derecho de esta rama (que es la que ocupa estas líneas) están actuando acorde a la realidad y sus necesidades, allí donde las leyes y códigos solo tienen capítulos sin escribir o fórmulas desactualizadas que poca justicia pueden ofrecer a la luz de estos tiempos.
Vayamos más allá. Con un Código de la Familia que data de 1980 y una actualidad que tiene fecha de vencimiento para mañana, poca letra escrita queda viva para acompañar las decisiones judiciales ante los conflictos de familia en Cuba. El Congreso Internacional Abogacía 2017, acontecido recientemente en la capital del archipiélago, dio varias pruebas de ello.
Una de estas situaciones a las que urge poner en sintonía con la Cuba de hoy es la de los menores de edad y un abogado que se especialice en ellos. La abogada Idania González Hidalgo-Gato fundamenta con total veracidad y un montón de argumentos insuperables la necesidad del país de formar profesionales que se dediquen exclusivamente a proteger a niñas y niños (hasta los 18 años de edad, como recoge la Convención Internacional que agrupa sus derechos y de la que Cuba es signataria).

Viernes, 29 Septiembre 2017 14:11

Las mujeres después del ciclón

Por

Desde que tengo uso de razón, a mi madre le aterran los ciclones. Y una se pregunta: ¿a quién no? Pero su miedo, además de la cuota normal que nos toca por vivir en un archipiélago del Caribe expuesto durante varios meses del año a estos eventos, es más como odio.
Y creo que nuca antes he sentido ese vil sentimiento de mi madre hacia algo, como le sucede con los ciclones.
Muchos recuerdos, emociones, demasiadas pérdidas han dejado estos fenómenos de la naturaleza en su memoria, como para no destilar tal repugnancia.
Empecemos cronológicamente, cuando apenas tenía 10 años y la primera casita donde jugó, comió, durmió, fue acribillada por los fuertes vientos y la crecida del río, que era su vecino más cercano.
Me cuenta que entonces fueron rescatistas en lanchas a sacar a toda la familia. Familia concentrada en cuatro casas de madera y guano que componía todo el barrio.

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