HISTORIAS COTIDIANAS (57)

Cada día, muchas profesionales cubanas se someten a dobles y triples jornadas de trabajo. Al estrés desmedido que impone ser buena en una carrera; superarse hasta lograr un grado científico; representar idealmente los roles de ama de casa, pareja, hija, madre…; encontrar y ejercer otras actividades económicas que le permitan independencia financiera. Y, sobre todo, no desprenderse de ninguna de estas partes, porque mientras una provee el bolsillo lleno, otra garantiza el crecimiento personal.
Estas mujeres somos tú, yo, nuestra madre, hermana, la vecina del frente. Y cargamos con la responsabilidad de desdoblarnos en dos, tres o cuatro mujeres a la vez. En aprehender y desaprehender, en un instante, nuevas técnicas, registros y formas de ser la misma.
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Podría decirse, según demuestra la práctica y afirma buena parte de los juristas del país en cada evento científico, que no existiría justicia para la familia cubana de hoy si no fuera por la jurisprudencia.
Entiéndase mejor: los tribunales y los profesionales del Derecho de esta rama (que es la que ocupa estas líneas) están actuando acorde a la realidad y sus necesidades, allí donde las leyes y códigos solo tienen capítulos sin escribir o fórmulas desactualizadas que poca justicia pueden ofrecer a la luz de estos tiempos.
Vayamos más allá. Con un Código de la Familia que data de 1980 y una actualidad que tiene fecha de vencimiento para mañana, poca letra escrita queda viva para acompañar las decisiones judiciales ante los conflictos de familia en Cuba. El Congreso Internacional Abogacía 2017, acontecido recientemente en la capital del archipiélago, dio varias pruebas de ello.
Una de estas situaciones a las que urge poner en sintonía con la Cuba de hoy es la de los menores de edad y un abogado que se especialice en ellos. La abogada Idania González Hidalgo-Gato fundamenta con total veracidad y un montón de argumentos insuperables la necesidad del país de formar profesionales que se dediquen exclusivamente a proteger a niñas y niños (hasta los 18 años de edad, como recoge la Convención Internacional que agrupa sus derechos y de la que Cuba es signataria).

Viernes, 29 Septiembre 2017 14:11

Las mujeres después del ciclón

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Desde que tengo uso de razón, a mi madre le aterran los ciclones. Y una se pregunta: ¿a quién no? Pero su miedo, además de la cuota normal que nos toca por vivir en un archipiélago del Caribe expuesto durante varios meses del año a estos eventos, es más como odio.
Y creo que nuca antes he sentido ese vil sentimiento de mi madre hacia algo, como le sucede con los ciclones.
Muchos recuerdos, emociones, demasiadas pérdidas han dejado estos fenómenos de la naturaleza en su memoria, como para no destilar tal repugnancia.
Empecemos cronológicamente, cuando apenas tenía 10 años y la primera casita donde jugó, comió, durmió, fue acribillada por los fuertes vientos y la crecida del río, que era su vecino más cercano.
Me cuenta que entonces fueron rescatistas en lanchas a sacar a toda la familia. Familia concentrada en cuatro casas de madera y guano que componía todo el barrio.

Jueves, 24 Agosto 2017 02:18

Lento, ¿pero aplastante?

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Aunque todo comienzo lleva su pausa para mirar un poco a lo que se ha hecho, es peligroso cuando el detenimiento lleva consigo algún retroceso, al menos aparente, y quién sabe si formal. ¿Cuál es el problema ahora?, se preguntan las personas cuando se les detiene, en medio de su diario bregar, y se les dice "Hasta aquí", "Ahora no puede ser", "Estamos revisando lo que haces"… y ya no hay más razones para entender a qué se debe tal parada. Entonces la revisión tiene sus consecuencias.
Y más si se trata de un asunto novedoso, en el que aún no parecen estar todas las cartas sobre la mesa, como es el caso del cuentapropismo y el cooperativismo no agropecuario en Cuba. Queda mucho por definir, y eso se sabe. Por eso preocupa tanto esta pausa que no tiene fecha fija de volver a andar y que aún no se sabe en qué puerto detendrá nuevamente sus andanzas.

En muchas zonas de Cuba el machismo es un rasgo fuerte, acentuado, tradicional, Biblia de quienes aspiran al mandato y al control de otras personas. Párraga, en la capital cubana, es una de estas áreas.
Por muchos años los índices de violencia de género y feminicidios fueron alarmantes para un espacio geográfico tan pequeño como este. La pluralidad de religiones, entre ellas algunas machistas por excelencia, como los abacuá, ha sembrado en la masa popular creencias respecto a lo que significa ser hombres y mujeres.
Desmontar estos estereotipos parece ser la clave para que la brecha de género disminuya y las personas de Párraga aprehendan nociones de equidad e igualdad social.
Bárbara Batte Guervara es especialista principal del Taller de Transformación Integral del Barrio en este municipio de Arroyo Naranjo y sabe que esta no es tarea fácil. Sin embargo, no deja de pensar y hacer por mejorar la situación de las mujeres y las niñas en su entorno.

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