HISTORIAS COTIDIANAS (52)

Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer de armas tomar

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Varias fueron las sacudidas que la vida le dio a Mayra Fernández. Todas juntas. Como un ciclón azotándole el cuerpo y el alma. Estuvo a punto de perder la razón, cuenta con pesadumbre cuando recuerda los "malos momentos". La depresión, la tristeza, la desunión familiar casi logran arrancarle las ganas, aunque a la luz de hoy sea una mujer diferente.
Hoy Mayra irradia seguridad. Lo agradece al Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas (CCRD) y a su propia fe.
La muerte de su madre fue el detonante de la crisis emocional, familiar, económica… que sucumbió a Mayra en el peor de los sufrimientos. Entonces, por alguien, llegó al Centro.
"Fue como ver la luz al final del túnel. Encontrar el Centro, a las personas que trabajan en él, fue lo mejor que me pudo pasar, sobre todo en medio de la tormenta que era mi vida.
"Me ayudó a comprenderme mejor con mi pareja y el resto de la familia. De ese proceso de apoyo y conocimiento mutuo nació, para suerte de todos, la idea de emprender un negocio. Y a partir de ahí todo, lo profesional, lo personal, la convivencia, comenzaron mostrar una mejor cara.
"Aunque yo era educadora de círculo en los inicios de mi vida laboral, el Centro me incentivó a probar suerte en mi nuevo oficio. También me aportó mucho material de superación y casi todos los libros de los que me he nutrido para mi actual trabajo".

Miércoles, 24 Mayo 2017 19:51

Eternizando cada momento

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Bárbara Marilyn Abreu es una mujer de Jagüey Grande asociada al Proyecto de Mujeres Fotógrafas. Gracias a los conocimientos adquiridos en los talleres de fotografía provistos por OAR, se prepara para lanzar su negocio y alcanzar la independencia económica.

Bárbara Marilyn Abreu Torres tiene 44 años, una hija de 14 y muchos sueños por cumplir.
El arte es algo presente en su vida desde muy joven. Durante 10 años trabajó en la Casa de Cultura de su territorio y luego pasó a laborar en la librería municipal. Por eso enseguida se vinculó con la galería de arte y, más tarde, con los proyectos que esta promueve.
Bárbara mira con nobleza. Es una mujer recogida, esquiva. Sin embargo, ni su personalidad tímida, ni sus manos notablemente dañadas por la artrosis impiden que cargue con una cámara de fotos profesional, la sostenga fuerte y con ella participe en todas las actividades de la comunidad, en aras de documentar la memoria gráfica.
Su faceta como fotógrafa ha significado un despertar en la vida de esta mujer de Jagüey Grande; y todo gracias a una iniciativa que propuso en los albores del evento anual Mujeres, que desarrolla la galería de la zona, con acompañamiento del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

Valdría la pena invertir más dinero en campañas efectivas que hagan conciencia sobre las faltas de la sociedad en materia de equidad y respeto de género y sexualidad. La serie Rompiendo el silencio fue un buen ejemplo del alcance y la intencionalidad que deben guiar estas acciones.

Cuando por estos días la serie televisiva Rompiendo el silencio provocaba el debate público y en los hogares sobre sus polémicos capítulos, muchas personas confirmábamos la certeza de la falta de conciencia que aún existe en Cuba respecto a los problemas que tenemos en cuestiones de género y sexualidad.
¿Existen en nuestro país discriminaciones y violencia por incomprensiones en torno a estos derechos humanos? Pues no pareciera secreto que así es. Pero un programa de alcance nacional como la aludida serie (producto del ingenio de personas emprendedoras) fue suficiente para demostrar que aún falta su reconocimiento por gran parte de la sociedad y, peor aún, que estos sectores conservadores se escandalizan cuando se habla al respecto a camisa quitada y sin tapujos.

Recientemente fueron dados a conocer, en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, dos nuevos decretos leyes y cuatro resoluciones, en aras de ampliar los beneficios económicos a las madres trabajadoras que hasta el momento disfrutaban de una licencia de maternidad hasta el primer año de vida del bebé, con pagos incluidos.
Los dictámenes, de amplia repercusión en medios oficiales y otras vías de comunicación no tradicionales, también promueven la participación activa de las figuras de abuelos y abuelas, que hasta ahora no se comprendían en lo establecido al respecto; pues ya estaba legislada la licencia de paternidad.
El derecho de los padres, contemplado desde hace unos años, continúa, sin embargo, con una explotación limitada por parte de los protagonistas masculinos.
Por otra parte, una resolución conjunta del Ministerio de Finanzas y Precios y el Ministerio de Educación regula un nuevo procedimiento para el pago por los servicios en los círculos infantiles y seminternados, encaminado a aquellas madres con dos o más hijos.
Además de una mejora de las condiciones de vida y de las posibilidades de las madres trabajadoras cubanas, estas medidas intentan estimular la fecundidad. No obstante, a la par de las expectativas que generan, existe otro tanto de recelo.

La introducción de los temas de género en el ambiente médico cubano suele asociarse con los asuntos de la sexualidad y la reproducción. Esta proyección, sin lugar a dudas, representa un avance en la transversalización del enfoque de género en las distintas áreas de las ciencias; sin embargo, refuerza los criterios y la mirada reduccionista a las diferencias biológicas y sociales de las mujeres, tomando como referencia solo un aspecto de la salud.
La doctora Damaris Hernández Veliz, subdirectora de asistencia médica del Instituto Nacional de Cardiología, en La Habana, desarma estas tendencias, mientras encabeza una investigación que propone el estudio de las diferencias entre hombres y mujeres, pero esta vez en la cardiopatía isquémica y el síndrome coronario agudo.
Este proyecto patentiza una de las líneas de investigación sobre los padecimientos cardiovasculares existentes en la institución médica, e incluye dos tesis de pregrado realizadas, una de maestría en discusión, y un futuro trabajo de doctorado.
Dado que la aterosclerosis es una de las principales causas de muerte en los países occidentales, y que en Cuba cada vez se registran más mujeres menores de cincuenta años de edad con enfermedades asociadas a este mal, resulta vital una indagación como la que propone la doctora Hernández Veliz.
La profesional de las ciencias médicas resalta que se trata de un trabajo arduo, largo y de equipo, que puede arrojar muchas luces en cuanto al diagnóstico, tratamiento y prevención de estas afecciones, sobre todo en la población femenina. A propósito, resalta el hecho de que en otras partes del mundo muchos estudios obvian la pesquisa en sujetos femeninos.

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