HISTORIAS COTIDIANAS (53)

En muchas zonas de Cuba el machismo es un rasgo fuerte, acentuado, tradicional, Biblia de quienes aspiran al mandato y al control de otras personas. Párraga, en la capital cubana, es una de estas áreas.
Por muchos años los índices de violencia de género y feminicidios fueron alarmantes para un espacio geográfico tan pequeño como este. La pluralidad de religiones, entre ellas algunas machistas por excelencia, como los abacuá, ha sembrado en la masa popular creencias respecto a lo que significa ser hombres y mujeres.
Desmontar estos estereotipos parece ser la clave para que la brecha de género disminuya y las personas de Párraga aprehendan nociones de equidad e igualdad social.
Bárbara Batte Guervara es especialista principal del Taller de Transformación Integral del Barrio en este municipio de Arroyo Naranjo y sabe que esta no es tarea fácil. Sin embargo, no deja de pensar y hacer por mejorar la situación de las mujeres y las niñas en su entorno.

Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer de armas tomar

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Varias fueron las sacudidas que la vida le dio a Mayra Fernández. Todas juntas. Como un ciclón azotándole el cuerpo y el alma. Estuvo a punto de perder la razón, cuenta con pesadumbre cuando recuerda los "malos momentos". La depresión, la tristeza, la desunión familiar casi logran arrancarle las ganas, aunque a la luz de hoy sea una mujer diferente.
Hoy Mayra irradia seguridad. Lo agradece al Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas (CCRD) y a su propia fe.
La muerte de su madre fue el detonante de la crisis emocional, familiar, económica… que sucumbió a Mayra en el peor de los sufrimientos. Entonces, por alguien, llegó al Centro.
"Fue como ver la luz al final del túnel. Encontrar el Centro, a las personas que trabajan en él, fue lo mejor que me pudo pasar, sobre todo en medio de la tormenta que era mi vida.
"Me ayudó a comprenderme mejor con mi pareja y el resto de la familia. De ese proceso de apoyo y conocimiento mutuo nació, para suerte de todos, la idea de emprender un negocio. Y a partir de ahí todo, lo profesional, lo personal, la convivencia, comenzaron mostrar una mejor cara.
"Aunque yo era educadora de círculo en los inicios de mi vida laboral, el Centro me incentivó a probar suerte en mi nuevo oficio. También me aportó mucho material de superación y casi todos los libros de los que me he nutrido para mi actual trabajo".

Miércoles, 24 Mayo 2017 19:51

Eternizando cada momento

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Bárbara Marilyn Abreu es una mujer de Jagüey Grande asociada al Proyecto de Mujeres Fotógrafas. Gracias a los conocimientos adquiridos en los talleres de fotografía provistos por OAR, se prepara para lanzar su negocio y alcanzar la independencia económica.

Bárbara Marilyn Abreu Torres tiene 44 años, una hija de 14 y muchos sueños por cumplir.
El arte es algo presente en su vida desde muy joven. Durante 10 años trabajó en la Casa de Cultura de su territorio y luego pasó a laborar en la librería municipal. Por eso enseguida se vinculó con la galería de arte y, más tarde, con los proyectos que esta promueve.
Bárbara mira con nobleza. Es una mujer recogida, esquiva. Sin embargo, ni su personalidad tímida, ni sus manos notablemente dañadas por la artrosis impiden que cargue con una cámara de fotos profesional, la sostenga fuerte y con ella participe en todas las actividades de la comunidad, en aras de documentar la memoria gráfica.
Su faceta como fotógrafa ha significado un despertar en la vida de esta mujer de Jagüey Grande; y todo gracias a una iniciativa que propuso en los albores del evento anual Mujeres, que desarrolla la galería de la zona, con acompañamiento del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

Valdría la pena invertir más dinero en campañas efectivas que hagan conciencia sobre las faltas de la sociedad en materia de equidad y respeto de género y sexualidad. La serie Rompiendo el silencio fue un buen ejemplo del alcance y la intencionalidad que deben guiar estas acciones.

Cuando por estos días la serie televisiva Rompiendo el silencio provocaba el debate público y en los hogares sobre sus polémicos capítulos, muchas personas confirmábamos la certeza de la falta de conciencia que aún existe en Cuba respecto a los problemas que tenemos en cuestiones de género y sexualidad.
¿Existen en nuestro país discriminaciones y violencia por incomprensiones en torno a estos derechos humanos? Pues no pareciera secreto que así es. Pero un programa de alcance nacional como la aludida serie (producto del ingenio de personas emprendedoras) fue suficiente para demostrar que aún falta su reconocimiento por gran parte de la sociedad y, peor aún, que estos sectores conservadores se escandalizan cuando se habla al respecto a camisa quitada y sin tapujos.

Recientemente fueron dados a conocer, en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, dos nuevos decretos leyes y cuatro resoluciones, en aras de ampliar los beneficios económicos a las madres trabajadoras que hasta el momento disfrutaban de una licencia de maternidad hasta el primer año de vida del bebé, con pagos incluidos.
Los dictámenes, de amplia repercusión en medios oficiales y otras vías de comunicación no tradicionales, también promueven la participación activa de las figuras de abuelos y abuelas, que hasta ahora no se comprendían en lo establecido al respecto; pues ya estaba legislada la licencia de paternidad.
El derecho de los padres, contemplado desde hace unos años, continúa, sin embargo, con una explotación limitada por parte de los protagonistas masculinos.
Por otra parte, una resolución conjunta del Ministerio de Finanzas y Precios y el Ministerio de Educación regula un nuevo procedimiento para el pago por los servicios en los círculos infantiles y seminternados, encaminado a aquellas madres con dos o más hijos.
Además de una mejora de las condiciones de vida y de las posibilidades de las madres trabajadoras cubanas, estas medidas intentan estimular la fecundidad. No obstante, a la par de las expectativas que generan, existe otro tanto de recelo.

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