La introducción de los temas de género en el ambiente médico cubano suele asociarse con los asuntos de la sexualidad y la reproducción. Esta proyección, sin lugar a dudas, representa un avance en la transversalización del enfoque de género en las distintas áreas de las ciencias; sin embargo, refuerza los criterios y la mirada reduccionista a las diferencias biológicas y sociales de las mujeres, tomando como referencia solo un aspecto de la salud.
La doctora Damaris Hernández Veliz, subdirectora de asistencia médica del Instituto Nacional de Cardiología, en La Habana, desarma estas tendencias, mientras encabeza una investigación que propone el estudio de las diferencias entre hombres y mujeres, pero esta vez en la cardiopatía isquémica y el síndrome coronario agudo.
Este proyecto patentiza una de las líneas de investigación sobre los padecimientos cardiovasculares existentes en la institución médica, e incluye dos tesis de pregrado realizadas, una de maestría en discusión, y un futuro trabajo de doctorado.
Dado que la aterosclerosis es una de las principales causas de muerte en los países occidentales, y que en Cuba cada vez se registran más mujeres menores de cincuenta años de edad con enfermedades asociadas a este mal, resulta vital una indagación como la que propone la doctora Hernández Veliz.
La profesional de las ciencias médicas resalta que se trata de un trabajo arduo, largo y de equipo, que puede arrojar muchas luces en cuanto al diagnóstico, tratamiento y prevención de estas afecciones, sobre todo en la población femenina. A propósito, resalta el hecho de que en otras partes del mundo muchos estudios obvian la pesquisa en sujetos femeninos.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Viernes, 21 Agosto 2015 21:04

La médica de mi policlínica

Como en todos los campos de la vida, en la Medicina el lenguaje de género también tiene su historia. Recientes, controversiales, establecidos, disputados, luchando aún por hacerse de un lugar, andan vocablos como médica, que casi parecieran una profanación en la boca de quienes se aventuran a decirlos, aunque ahora esta versión de Microsoft Word (sabrá la Informática por qué razón), ni siquiera la señale como incorrecta. Pero preferimos decirle doctora a esa profesional de la salud que nos atiende.
Y hasta los objetos inanimados llegan los prejuicios cuando decidimos decirle policlínico a esa instalación que nos espera en la esquina y que la literatura especializada aprobó hace buen tiempo en su versión femenina.

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