Lunes, 29 Agosto 2016 12:27

Al sexismo: punto y final

El escenario escolar continúa siendo uno de los espacios en los que se reproducen estereotipos y roles de género. Sobre las mujeres sigue recayendo la mayor parte de las tareas que tienen que ver con el aprendizaje los hijos: asistir a matutinos y reuniones de "padres", forrar libretas, ayudar en la realización de tareas y preparar la merienda, por citar algunas. Pero no solo mediante esas responsabilidades distribuidas de manera inexacta entre uno y otro sexo se erigen los aprendizajes sexistas empeñados en asignar valores diferentes a hombres y mujeres.
La lectura desde los primeros grados constituye otra de las fuentes de la que los escolares beben el sexismo. Así lo esclarece la investigación "¿Sexismo en los textos de Lengua Española de la educación primaria? Un material complementario para su análisis", de la máster en Psicología Clínica y Sexualidad Ismary Lara Espina.

Publicado en HABLEMOS DEL LENGUAJE
Lunes, 23 Marzo 2015 12:11

¿Secretaria, hasta dónde?

Llega el primer piropo y la joven recién contratada se sonroja. En el fondo no le ha gustado, pero sabe que estaría mal si regaña con la mirada a su superior. Es mejor soportarlo, no sea que se malentienda como un rechazo y la mirada seria inicial se convierta en mal presagio para su futuro profesional. Luego llega el segundo intento del jefe que se dispone a continuar. Y ella debatiéndose entre el deber y el querer. Sometida a soportar un rol que no desea, pero que resulta complejo denunciar. Después de todo, ¿quién es el que manda?
Así comienza el primer capítulo de esa novela de mil conflictos que viven muchas mujeres subordinadas en el mundo. La historia sin fin que sujeta encantos femeninos a éxitos, y ascensos a complacencias. Una práctica con la que, incluso quienes alardeamos de feministas y liberales, podemos tropezarnos sin la menor preparación. Y hasta caer, por qué no, en el frecuente error de confundir buen trato con sumisión, al punto de deformar una relación profesional por "cercanías peligrosas".

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Miércoles, 28 Agosto 2013 00:00

Comunicar de otra manera

Cuando se habla de comunicar con enfoque de género, a menudo pensamos, en primer lugar, en el lenguaje que se emplea en los diversos productos comunicativos.

Y es lógico. Mediante el lenguaje se materializan y transmiten los pensamientos, costumbres, tradiciones; se ayuda a construir imaginarios; se crean juicios de valor; se perpetúan pensamientos o se subvierten modelos establecidos. Y todo ello se potencia con los modos y referencias que se instalan desde el lenguaje, los medios de comunicación y la fuerza de sus mensajes.

Publicado en HABLEMOS DEL LENGUAJE
Lunes, 29 Julio 2013 00:00

Nombrar sin exclusiones

Tal y como afirman quienes se han dedicado a estudiar el género en el lenguaje, si tenemos en cuenta que mujeres y hombres tenemos el mismo derecho a ser y a existir, el hecho de no nombrarles a ambos significa no respetar uno de los derechos fundamentales: el de la existencia y la representación de esa existencia en el lenguaje.

Eliminar el sexismo en el lenguaje no es un asunto de vocales, de colocar la A o la O al final de cada sustantivo para referirse a lo femenino o lo masculino, indistintamente. Tampoco se trata de convertir los textos en reiterativos y monótonos parlamentos equitativos, pero realmente imposibles de leer hasta el final. Es por ello que, por encima de las discusiones en boga o la intención de reducir el sexismo en el lenguaje a un asunto puramente gramatical, hace falta despojar a las palabras de la carga peyorativa y discriminatoria que las acompaña.

No olvidemos que al usar palabras en femenino y masculino luchamos contra el propio poder de las palabras y ayudamos a salir del orden simbólico que este poder define.

La diferencia sexual existe; no la crea el lenguaje. Pero a la lengua le corresponde nombrarla, puesto que es parte de nuestra vida, de todo lo que mencionamos y nombramos. Si, además, se parte del precepto de que lo que no se nombra no existe, hay más razones para hacer visible lo invisible, lo hasta ahora innombrado.

Aquí iremos recomendando varias aplicaciones prácticas y recomendaciones que pueden enriquecerse creativamente para nombrar con equidad lo femenino y lo masculino, sin caer en reiteraciones vacías.

Un principio rector será partir del criterio de que el genérico masculino no incluye, necesariamente, a las mujeres. Si ellas están presentes, no deje de nombrarlas; de lo contrario, siempre quedaría la duda de su existencia. Cuando omite el femenino, en estos casos, el mensaje no remite a pensar en ellas, aunque la intención sea incluirlas. No es una repetición nombrar en masculino y femenino cuando se representa a grupos mixtos.

Publicado en HABLEMOS DEL LENGUAJE

…dime cómo hablas y te diré cómo piensas…


El lenguaje instituye las subjetividades. Cuando especialistas en temas de género defendemos esta idea queremos decir que a partir de lo que se nombra a través del lenguaje se crean los símbolos que representan la realidad, la cotidianidad y, por supuesto, a las personas. Si bien la gramática defiende el uso de genéricos en el lenguaje al tratarse de mayorías --como incluir bajo la nominación hombres las referencias a grupos de mujeres y hombres--, es cierto que, al pasar de los años, tales genéricos gramaticales se han convertido en pieza clave del poder patriarcal.

Publicado en HABLEMOS DEL LENGUAJE