Lunes, 29 Agosto 2016 12:27

Al sexismo: punto y final Destacado

Por  José Raúl Acosta Artiles
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El escenario escolar continúa siendo uno de los espacios en los que se reproducen estereotipos y roles de género. Sobre las mujeres sigue recayendo la mayor parte de las tareas que tienen que ver con el aprendizaje los hijos: asistir a matutinos y reuniones de "padres", forrar libretas, ayudar en la realización de tareas y preparar la merienda, por citar algunas. Pero no solo mediante esas responsabilidades distribuidas de manera inexacta entre uno y otro sexo se erigen los aprendizajes sexistas empeñados en asignar valores diferentes a hombres y mujeres.
La lectura desde los primeros grados constituye otra de las fuentes de la que los escolares beben el sexismo. Así lo esclarece la investigación "¿Sexismo en los textos de Lengua Española de la educación primaria? Un material complementario para su análisis", de la máster en Psicología Clínica y Sexualidad Ismary Lara Espina.

Para la profesora de la Universidad de Matanzas, la educación integral con un enfoque de derechos, género y diversidad es un reto educativo importante y necesario. En su propuesta se analizan los textos de lectura de primero a sexto grados, en los que se refleja la huella de una concepción que no se ajusta a los principios de la educación con un enfoque equitativo.
En el análisis del contenido presente en los libros, Lara Espina identificó la escasa representación de mujeres cuando se habla de personalidades históricas, artísticas o del ámbito de las ciencias. Asimismo, sistematiza un grupo de estereotipos en los que se adjudican características, habilidades y actitudes diferentes a niñas y niños, se identifican profesiones y oficios que dependen del sexo y se ofrece un aprendizaje diferenciado. Otros se refieren a la relación entre la organización social, legal y familiar y los elementos discriminatorios, la violencia de género y los juguetes o juegos diferenciados según el sexo.
Uno de los ejemplos que visibiliza esta problemática en el primer grado de enseñanza son las imágenes que confieren al niño la representación del Sol y a la niña de una margarita. "No solo desde el punto de vista gramatical se hace esta división: sol=masculino=varón, margarita=femenino=hembra. A ello se asocian otras representaciones sutiles. El sol es fuente de energía, fuerte y se depende de él para vivir, características que se adjudican al niño; mientras que las margaritas blancas son frágiles, puras, delicadas y bonitas; características adjudicadas a las niñas", indica Lara en el estudio.
Una de las acciones para la identificación y el trabajo con estos estereotipos presentes en los textos fue el diseño e implementación de un sistema de talleres, desde el primero hasta el cuarto año de formación de las carreras pedagógicas. El documento complementario para el análisis de los libros de Lectura de la educación primaria con un enfoque de género permite el desarrollo de habilidades prácticas metodológicas para orientar un proceso educativo más inclusivo en la enseñanza primaria. Ello no solo contribuye a la preparación del personal docente en relación con los temas de género, también facilita una enseñanza más inclusiva
"El material establece una guía de cómo podrían abordarse las lecturas de la educación primaria desde la perspectiva de género. Se puntualiza en los derechos sexuales de las personas y sus resultados demuestran cambios en el sentir y el pensar de todos los implicados en el proceso", agrega Lara.

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