Lunes, 23 Febrero 2015 19:23

¿Soy licenciado?

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No crea que leyó mal el título o que se trató de un error de imprenta. Aunque el asunto sí está vinculado con una equivocación, no es responsabilidad de este periódico. Tampoco de los encargados de escribir esa "o" donde debía ir una "a", en tiempos en que el lenguaje de género lucha por ganarse un lugar -el que considero le corresponde- en los modos de hablar y escribir del mundo.
Claro que la responsabilidad de la supuesta errata corresponde a alguien. Solo que no a quienes con tanto esmero dibujan nuestros certificados de graduación en las distintas universidades del país, por solo abundar en el ejemplo de mi desvelo actual. Pero gracias a dichos diplomas (emitidos en medio de un contexto en el que cada vez se hace más frecuente el correcto y renovado uso del género en nuestras conversaciones), muchas de las estudiantes que nos titulamos por estos meses nos disgustamos al ver que terminamos "convertidas" en licenciados o ingenieros.

Lunes, 15 Diciembre 2014 21:50

Decir sin sexismos

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Los mensajes no siempre nos llegan a través de las palabras. Hay múltiples formas de transmitir ideas y conceptos, con un fuerte componente visual, que puede estar acompañado o no por frases y textos.
Es válido reparar en ello porque, a veces, echamos por tierra un mensaje solo por la imagen que lo acompaña. Y eso suele ocurrir, con frecuencia, con determinados mensajes que terminan teniendo una carga discriminatoria y sexista sin apenas notarlo o pretenderlo.
Entre los diferentes manuales sobre lenguaje no sexista que pueden consultarse en la actualidad en Internet, aparece la “Guía para el uso no sexista del lenguaje”, publicada por el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) en República Dominicana.

Del pensamiento al lenguaje hablado y, de ahí, al escrito, arrastramos dolorosas palabras que hieren y sostienen la violencia de género.
Ello no es causal: detrás de esas palabras pervive un modelo de pensamiento anclado en la cultura patriarcal y en los mitos que soportan ese maltrato.
Por eso es tan necesario conocer por qué ocurre la violencia por motivos de género, de qué variadas formas se manifiesta y qué resortes la sostienen, pues se trata de un tipo de maltrato que se basa en relaciones desiguales de poder, fuertemente arraigadas en la cultura y el imaginario social, donde las mujeres y las niñas ocupan un lugar de subordinación respecto a la masculinidad hegemónica.
Por ello es tan peligroso repetir y acuñar frases como "entre marido y mujer, nadie se debe meter", "ella se lo buscó", "le gusta que le peguen", "es una masoquista" o "algo habrá hecho para que él la golpeara".