Del pensamiento al lenguaje hablado y, de ahí, al escrito, arrastramos dolorosas palabras que hieren y sostienen la violencia de género.
Ello no es causal: detrás de esas palabras pervive un modelo de pensamiento anclado en la cultura patriarcal y en los mitos que soportan ese maltrato.
Por eso es tan necesario conocer por qué ocurre la violencia por motivos de género, de qué variadas formas se manifiesta y qué resortes la sostienen, pues se trata de un tipo de maltrato que se basa en relaciones desiguales de poder, fuertemente arraigadas en la cultura y el imaginario social, donde las mujeres y las niñas ocupan un lugar de subordinación respecto a la masculinidad hegemónica.
Por ello es tan peligroso repetir y acuñar frases como "entre marido y mujer, nadie se debe meter", "ella se lo buscó", "le gusta que le peguen", "es una masoquista" o "algo habrá hecho para que él la golpeara".

Una noticia relativa al lenguaje y la justicia de género recorre por estos días los espacios digitales: la nueva edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua incluye correcciones que las asociaciones de mujeres llevan años reclamando para fomentar el lenguaje no sexista.
Concretamente, la nota de Público.es que se comparte por redes y correos señala que Lo femenino deja de ser "débil" y "endeble" para la RAE, en alusión a una fuerte resistencia académica al lenguaje no sexista.
“La sexta acepción de "femenino" en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) es "débil, endeble". Y en la tercera definición de la palabra "masculino" aparecen los conceptos "varonil" y "enérgico". Editado en 2001 y actualizado cinco veces desde entonces, ha sido necesaria una sexta revisión para eliminar del diccionario tales significaciones”, sostiene Anna Flotats en su artículo.

Jueves, 04 Septiembre 2014 16:12

Profesiones también en femenino

Por

Siempre ha existido resistencia por no pocas personas a aceptar nuevas palabras en uso, cuando en verdad la lengua se enriquece cada día por su propia práctica en la voz de quienes la mantienen viva.
También es cierto que puede "sonar raro", al principio, determinado término. Pero la propia vida demuestra que algunas palabras se ganan el espacio por derecho propio. De manera que no es por moda, esnobismo o excentricidad que se llevan al género femenino algunas de ellas, aunque aún no estén formalmente aceptadas. Tal es el caso de las profesiones.
En este punto es importante retomar el parecer de la investigadora cubana de la lengua Nuria Gregori, por su gran utilidad para muchas personas y ser referencia valiosa a la hora de hablar o escribir.