Hay muchos modos de minimizar y discriminar mediante el uso y el matiz que les damos a las palabras.

El menosprecio hacia las mujeres se manifiesta, sobre todo, en los duales aparentes; que son palabras con significado distinto según estén en femenino o en masculino, como: zorro/ zorra; un cualquiera/una cualquiera; hombre público/ mujer pública; hombre de la calle/ mujer de la calle; fulano/ fulana; individuo/ individua; gobernante/ gobernanta, verdulero/ verdulera.

El lenguaje es mucho más que palabras. Tampoco es neutro ni inocente. Cada vez más personas toman conciencia de que la existencia de las mujeres debe ser nombrada con el reconocimiento y la valoración de su papel en la vida privada y en la pública. Por ello son necesarios los cambios en el lenguaje que permitan nombrar a las mujeres, lo que de seguro supondrá la elaboración de mensajes más precisos y justos, que reflejen una realidad más equitativa que la reflejada hasta ahora.

Viernes, 17 Enero 2014 00:00

No discriminar con las palabras

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La propuesta de observar y practicar un lenguaje no sexista e inclusivo suele encontrar resistencias entre quienes, sea por desconocimiento o por el peso de la tradición, lo encuentran raro, extraño o impostado. Sin embargo, no se trata de una propuesta vacía, como muchas veces se termina considerando.

Al decir de la académica cubana Nuria Gregori Torada, “el lenguaje es parte del problema; no todo el problema”.