Cuando la Real Academia Española aprobó recientemente la modificación en cuanto a las definiciones profesionales ("persona que se dedica a…", en lugar de "hombre que…"), el mundo reconoció una vez más cuán errada ha sido la concepción del lenguaje en lo referente a las cuestiones de género.
Quedaba registrado entonces que funciones como jueza y embajadora ya no dirán más "esposa del embajador" o "esposa del juez", como era recogido antes. Así el idioma trata de captar la posibilidad de ambos sexos de desempeñarse en cualquier ocupación.
Sin embargo, el Diccionario de la Lengua Española designaba tradicionalmente como masculinos la mayor parte de los nombres de profesiones desempeñadas de forma preferente por los varones, aun cuando hayan pasado siglos desde que las mujeres irrumpieron en este mundo.

Lunes, 22 Enero 2018 19:26

La RAE ya es menos sexista

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No se trata de un diccionario políticamente correcto, sino de uno que esté en sintonía con la realidad que se vive hoy. Esa fue la respuesta de los directivos de la Real Academia Española cuando fueron interrogados por los cambios relacionados con la igualdad de género que ahora vivirá el libro de todas las palabras de la lengua española.
Lo cierto es que, entre los más de tres mil vocablos que se cambiarán, omitirán y agregarán, la intención de hacer a la RAE menos sexista es evidente. Y ya era hora, ¿no? Hasta el propio director de la entidad enfatizó en el hecho de que el diccionario que tenemos es la herencia de nuestros abuelos, por lo que aún la academia no es la fotografía del vocabulario de hoy.
Entre los cambios llama la atención que se modifica la definición de sexo débil, aclarando que se trata de una frase despectiva, cuando antes solo se recogía que se trataba de las mujeres. Se destaca también la futura inclusión de heteropatriarcado, un paso que sentaría incluso un período histórico.

El escenario escolar continúa siendo uno de los espacios en los que se reproducen estereotipos y roles de género. Sobre las mujeres sigue recayendo la mayor parte de las tareas que tienen que ver con el aprendizaje los hijos: asistir a matutinos y reuniones de "padres", forrar libretas, ayudar en la realización de tareas y preparar la merienda, por citar algunas. Pero no solo mediante esas responsabilidades distribuidas de manera inexacta entre uno y otro sexo se erigen los aprendizajes sexistas empeñados en asignar valores diferentes a hombres y mujeres.
La lectura desde los primeros grados constituye otra de las fuentes de la que los escolares beben el sexismo. Así lo esclarece la investigación "¿Sexismo en los textos de Lengua Española de la educación primaria? Un material complementario para su análisis", de la máster en Psicología Clínica y Sexualidad Ismary Lara Espina.

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