Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer habla desde tu piel

Bien cerca del mar, en medio del ambiente bucólico del barrio habanero de Santa Fe, unos trozos de madera que antaño fueron alguna lancha y ahora yacen abandonados, hacen pensar que se anda por un lugar al que nunca ha llegado nadie. ¿Quién diría que una joven mujer ha puesto este alejado espacio en medio del mapa sentimental de muchas personas de La Habana y el país? Esa es Anita. Y hace tatuajes.
¿Cómo una muchacha que aún parece universitaria se cuela en el gusto de hombrones rudos que vienen a parar a sus manos, para que ella cree en libertad lo que sea que se le ocurra estamparles en la piel para siempre? Con talento, diríamos. Pero también con el secreto de un carácter a prueba de todo y de todos que ha sabido abrirse paso entre las negativas de la vida para armarse un mundo propio y atraer a quien sea hacia él. Con los tatuajes es así: lo tomas o lo dejas. Después de todo, no es secreto que aquí no existen gomas de borrar para las decisiones erróneas.
Ana Lyem se graduó de Arquitectura. Y pronto descubrió que entre sus estudios y la profesión mediaba un espacio insalvable. No obstante, continuó por su camino. Se fue a trabajar a la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) como inversionista y uno de esos buenos días en los que el deseo puede más que la rutina decidió que le interesaría dedicarse al mundo de los tatuajes. Por suerte tenía a Alberto, su novio de hace años. Aunque tal vez ella sola se hubiese resuelto cualquier interés. Pero su amor conversó con Yanko, un tatuador ya consagrado, quien aceptó iniciarla en este mundo.

Publicado en Ellas cuentan