La joven empresaria dirige tres negocios rentables y completamente diferentes en el panorama económico de la isla.

Marta Deus es ahora mismo una mujer única en el entorno empresarial de la isla. Cuando pareciera que es tendencia en la juventud cubana el deseo de emigrar para adquirir mejores oportunidades económicas, ella regresa de España. Se repatria. Apuesta por Cuba. Invierte. Emprende.
Aun cuando vivió 13 años fuera del país, consideró este tiempo suficiente para adquirir habilidades en dirección empresarial y administración. Y volvió. Con ganas de articular sus conocimientos y de apostar por el sector privado en la nación caribeña.
Por eso, ahora mismo, existen pocas que como ella coordinen o dirijan tres modelos de negocios completamente diversos. A su cargo está el grupo Deus Expertos Contables, Mandao Express (agencia de paquetería interna en La Habana) y la revista económica Negolution.
Para iniciar semejante reto, Deus contó con una capacitación en economía en la Universidad Internacional de Florida (FIU, en sus siglas en inglés). "Y me mantengo actualizada sobre temas de emprendimiento para así alcanzar un mejor resultado", explicó.
Así se lo propone. Y lo logra. Ha tenido, incluso la posibilidad de intercambiar experiencias con centenares de pequeños empresarios e inversionistas en importantes encuentros como Tech Crunch en San Francisco, Estados Unidos, y el Global Entrepeneurship Summit (GES) en la India.

Publicado en Ellas cuentan
Viernes, 18 Diciembre 2015 17:57

Una artista que corre con los tiempos

Ketty fue una niña pintora. De esas que no desecha una obra aunque no tenga relevancia.
Aún conserva sus dibujos de la infancia clasificados en carpetas que guarda con extremo cuidado.

No era hija de artistas reconocidos, pero siempre vio en su padre al mejor de los dibujantes. Cuenta que en una pequeña barbacoa que tenían en la casa le veía, día tras a día, dibujando, pintando y recortando muñecos para cunas.
Por eso ese lugar se tornaba tan especial para ella y fue donde encontró la motivación para realizarse como artista.
"Aquella barbacoa me parecía el sitio más alucinante del mundo -cuenta-, los envases de vidrio donde guardaba las pinturas, las brochas, la luz tenue que se filtraba por una puerta desvencijada"…
"Luego, mi mamá me estimuló para matricular en escuelas de arte, como el Centro Experimental de Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez, la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro y el Instituto Superior de Arte, donde ahora estudio el 4to año.
"Mi madre y mi padre me han apoyado muchísimo en esta labor; incluyendo, por supuesto, la perspectiva económica (que ha sido difícil, en muchas ocasiones incluyen el pago a profesores particulares, los materiales para trabajar, etc.)".

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