Miércoles, 24 Mayo 2017 19:51

Eternizando cada momento

Bárbara Marilyn Abreu es una mujer de Jagüey Grande asociada al Proyecto de Mujeres Fotógrafas. Gracias a los conocimientos adquiridos en los talleres de fotografía provistos por OAR, se prepara para lanzar su negocio y alcanzar la independencia económica.

Bárbara Marilyn Abreu Torres tiene 44 años, una hija de 14 y muchos sueños por cumplir.
El arte es algo presente en su vida desde muy joven. Durante 10 años trabajó en la Casa de Cultura de su territorio y luego pasó a laborar en la librería municipal. Por eso enseguida se vinculó con la galería de arte y, más tarde, con los proyectos que esta promueve.
Bárbara mira con nobleza. Es una mujer recogida, esquiva. Sin embargo, ni su personalidad tímida, ni sus manos notablemente dañadas por la artrosis impiden que cargue con una cámara de fotos profesional, la sostenga fuerte y con ella participe en todas las actividades de la comunidad, en aras de documentar la memoria gráfica.
Su faceta como fotógrafa ha significado un despertar en la vida de esta mujer de Jagüey Grande; y todo gracias a una iniciativa que propuso en los albores del evento anual Mujeres, que desarrolla la galería de la zona, con acompañamiento del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Miércoles, 24 Mayo 2017 19:50

Cultivar su propia vida

En Santiago de Cuba vive una mujer que ha hecho que otras a su alrededor emprendan el camino que a ella la hizo "ser persona".

Ni siquiera imagina cómo llegó a ocurrir. Ella era tan tímida, tan callada, tan ausente. Muchas veces se le atragantaban las ideas entre el alma y la voz sin que el coraje le alcanzara para hablar. Pero no hay mal que dure 100 años… ni mujer que no lo venza.
Cuando salió embarazada, a los 16 años, cambió su vida. No pudo continuar la carrera universitaria que pretendía porque el padre de la criatura la abandonó cuando la niña estaba acabada de nacer. Eran los primeros años de la pasada década de los noventa y, unida a la crisis del Período Especial, la pequeña había desarrollado un asma que le hacía algo débil de salud. Se diría que ya resultaban demasiados contratiempos para una madre soltera.
Pero Mercedes Morris Amaya, cuando no estaba en los hospitales, limpiaba en centros laborales o lavaba para algunas casas… "todo lo que apareciera. Pero mi sueño no podía realizarlo porque había truncado mi carrera y se me cerraban todas las puertas", recuerda. Soñaba con una profesión pedagógica, quizá como divina predicción de todo lo que vendría luego en su vida. Español y Literatura había sido su elección. Pero el destino le deparaba otra.
"Pasaron muchos años en los que mi vida carecía de sentido. Me sentía frustrada porque tenía necesidad de realizarme profesionalmente. Mi mamá era maestra y siempre tuvo la ilusión de que alguno de sus hijos hiciera una carrera universitaria. La única que lo logró fui yo", apunta orgullosa, aunque aclara que fue el resultado de mucho esfuerzo.

Publicado en Ellas cuentan
Viernes, 21 Agosto 2015 20:16

Sacándole filo a los estereotipos

Miriam soñó siempre con ser enfermera. Pero, por azares del destino, no obtuvo la carrera tan anhelada y debió buscar opciones cercanas que le llenaran las ganas de llevar uniforme y de ser útil a las personas desvalidas.
Por eso matriculó en un curso de laboratorista y terminó trabajandob como técnica en un policlínico durante 15 años de su vida.
Un día descubrió que ni su salario, ni el agradecimiento —hecho material— de algunos pacientes le alcanzaban para llenar los cráteres que el Período Especial dejaba en la economía de los hogares cubanos. Entonces se renunció.
Esta vez comenzó como vendedora de pizzas y refrescos en un negocio particular, emergente en aquellos momentos.
Guardó su bata blanca en el fondo del closet, donde la rutina no alcanza a escarbar y la nostalgia solo encuentra humedad. Aprendería a equilibrar esos vacíos espirituales por el monedero apretado con la recompensa diaria.
Pasaron los peores tiempos y algunos cambios la hicieron dudar. Aumentos en el salario, misiones internacionalistas... Miriam creyó que tal vez podría volver al laboratorio y, con su realización profesional y unos "pesitos" de más, la alegría estaría completa, pero no fui así.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Viernes, 24 Julio 2015 15:04

Emprendedoras a domicilio

Entre contoneos y pregones andan ciertas mujeres; urbanas por su trabajo, rurales por sus costumbres. Poco se sabe de dónde vienen o a dónde van las voces incógnitas que irrumpen en la ciudad, sin lugar ni hora.
Algunos escuchan su cantar a intervalos y llaman sin desenfado a estas emprendedoras, cuyos nombres se pierden, se disuelven, se dilucidan en otros muchos: “compañera”, “aguacatera”, “dulcera”, “mami”, “mimi” o qué sé yo cuántos más. Otros prescinden de su trabajo y no escatiman en poner delante de sus puertas “POR FAVOR NO MOLESTE” o “EN ESTA CASA NO SE COMPRA NADA”.
Al lugar más inhóspito llegan sus señales, que son también las del boniato, el plátano macho, la malanga o la ensalada de estación que pregonan con su infatigable voz. Señales de la papa, el aguacate o la fruta de temporada que montan en sus hombros y cargan con sus brazos. Poco les alcanza el tiempo para los cotilleos o las entrevistas porque estas Cenicientas deberán volver al campo antes de que sus carrozas se vuelvan calabazas.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Viernes, 24 Julio 2015 14:12

María entre todas las mujeres

A esta hora, casi las 10 de la mañana, el Sol no ha podido evaporar por completo el rocío sobre los campos del municipio pinareño San Juan y Martínez. “La meca del tabaco en Cuba”. Así se le llama a esta región occidental, conocida por los altos niveles de calidad del mencionado cultivo.
Nos acompañan casas de tabaco que se empinan desde las laderas con sus formas triangulares, mientras avanzamos sobre una estrecha carretera para encontrar la vivienda de quien se dice es una de las mejores productoras de la zona.
María Luisa Álvarez Alfonso nos recibe en su casa, para luego abrirnos las puertas de aquella construcción donde reposa su tabaco.
Los ojos se demoran un poco en acostumbrarse a la nueva luz. Es un lugar húmedo y oscuro. Mientras, el olfato recibe de pronto un asalto de olores desconocidos. Ella va delante, resuelta, acariciando las hojas ensartadas.
Por momentos se detiene, toma una de estas entre sus manos y la estira. Comprueba que esté bien hidratada y limpia de manchas. Todo parece estar bien.

Publicado en Ellas cuentan
Viernes, 17 Julio 2015 16:14

Cambiando el molde

A Marina no le gusta que la sorprenda el Sol en la cama; prefiere amanecer temprano. Saborea esa brisa fría acariciándole el rostro aún atontado y las gotas de rocío bañándole los zapatos. Por eso sus amistades la llaman "guajira"; porque le place sentir la tierra entre los dedos, sabe más de cosechas que de modas y está más tiempo en el monte que en la casa o en la calle.
Marina tiene 24 años. Es Ingeniera Agrónoma, soltera y guajira. Sí, ella también se lo dice frente al espejo con esa risita que se confunde entre la burla y la satisfacción.
Pero por simple que se escriba, o se lea, no le resulta tan sencillo.
En un pueblo de campo, donde al menos un miembro de cada familia está ligado a la agricultura y existe una fuerte tradición campesina, sigue pareciendo extraño que una muchacha de hoy prefiera estar llena de fango que cuidando sus uñas en una oficina.
"Tan inteligente que es, ¿por qué no estudió magisterio?". "En unos años se le acaba la juventud en el campo". "Así nunca encontrará un marido". "¿Quién va a mirar a una mujer que se pasa todo el día en el surco y con animales?". "¿Y cómo atenderá a la familia y a la casa ...?"

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS

En la ciudad de Santiago de Cuba, una emblemática fábrica es orgullo e historia de sus pobladores. La Ronera Santiago de Cuba, fundada el 4 de febrero de 1862, es referencia fundacional del ron ligero cubano. Muchos hablan de una fórmula secreta de la familia Bacardí, sus fundadores, y la realidad indica que la conjunción de factores geográficos, climatológicos y especialmente humanos de los maestros roneros, permiten la genuina y auténtica calidad de este ron.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Lunes, 07 Abril 2014 17:04

Laura*

Laura deja el libro sobre la cama y observa la luz de la lámpara de pantalla rosa, que hoy se le antoja azul; la apaga. Se levanta y enciende la luz brillante del techo, se para frente al espejo de la cómoda y cepilla su pelo como una autómata. Pasa sus dedos lentamente por las cejas, la barbilla, los párpados. Deja este ejercicio aburrido y va hasta el baño, cepilla sus dientes por tercera vez en la noche. Camina hacia la cama donde se encuentra Pablito y mira al niño dormir tranquilamente. Se sienta frente al computador. Suspira.

Intenta olvidar las imágenes que lo acercan y concentrarse en el trabajo, pero estas vuelven, vuelven los recuerdos, su recuerdo. Hoy se dormirá en la madrugada cuando la venza el sueño, sabe que extrañará no tropezar con Pablo y sentir su respiración, porque el decidió irse. No quiso entender que ella ama su trabajo tanto como su vida en este hogar. Que siempre ha sabido conciliar sus obligaciones laborales con todas las tareas de la casa, aun con mucho esfuerzo y sacrificios.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS

Ofrecer algo más, sumando reflexiones, criterios de clientes y las motivaciones de las mujeres que lo soñaron podría resumir la esencia de O2, un spa capitalino que, además de ejercicios y belleza corporal, ofrece arte y jardinería, consejos nutricionales o culinarios y hasta música.

"Siempre quise tener algo propio", confesó a SEMlac Omara Mirabal López, cibernética de 51 años, amante de las artes y ahora mujer de negocios. Razones múltiples coincidieron para llevar a esta profesional de las ciencias exactas a la construcción de un espacio para practicar ejercicios, arreglarse el cabello o hacerse la manicura, o sea, para atender "la parte más bien estética del cuerpo", como ella misma define.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS

La Habana, enero (SEMlac).- El aroma del pastel recién horneado es para Katia Bianchini un recuerdo de infancia. Su madre solía prepararlo, lo mismo que el pan, siguiendo recetas transmitidas por generaciones entre las mujeres europeas de su familia, y a esa herencia echó mano cuando se animó a fundar negocio propio, en la capital cubana.
Llegó a Cuba con sus padres en 1969, siendo solo una niña, y aunque nunca se desligó por completo de su Suiza natal, fue en la isla cribeña donde formó su carácter, se graduó de maestra, nacieron sus hijos y transcurrió casi toda su vida.
Parte del aire cosmopolita proveniente de ese origen suizo-italiano distingue a Bianchini, la cruasantería que inauguró hace poco más de un año en La Habana Vieja. En ella volcó la afición por la repostería y la capacidad organizativa que aprendió en décadas, como administradora de proyectos para empresas y organismos internacionales.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Página 1 de 2