Janet Moreno Mendinueta es la única árbitro de béisbol de ligas mayores en el mundo. Ella está adaptada a ser la primera en todo lo que emprende

“Cuando empecé había un receptor que, cuando estaba en home, me decía: ‘Mi amor, nunca he tenido una dama detrás de mí’. Y yo le contesté: ‘Usted tiene que mirar para el pitcher; a mi esposo no le gusta que me estén mirando en el terreno de pelota’. Luego vino a batear y siguió: ‘Tu esposo no está aquí, te puedo mirar’. Entonces le tiraron tres lanzamientos al medio y le metí ‘ponchao’. ‘Pensándolo bien, ya no te miro más’, soltó y se alejó del cajón”.
Con esta anécdota resume Janet Moreno Mendinueta la cantidad de hombres “fuera de zona” que se ha encontrado en toda su carrera. Ya no es tan difícil como al principio, pero siempre hay atrevidos que se lanzan a provocarla. El tiempo, el carácter y la educación a los deportistas (¿por qué no?) han consolidado la autoridad de esta mujer que es la única árbitro en el mundo en participar en ligas mayores.
Jamás imaginó que llegaría hasta acá. Siempre la obsesionó el deporte y, de pequeña, debía esconderse de su padre para poder jugar a la pelota con los muchachos de la cuadra. Él siempre la descubría y la regañaba por desafiarlo así. Pero tal vez fue el principal “culpable” de la vida que hoy lleva su hija.
Desde que Janet nació, está en un estadio de pelota, recuerda ella. El right field (jardín derecho) del Latino colindaba con la casa de su papá y, con solo unos meses, él la llevaba para el estadio y hasta le daba su biberón de leche para dormirla entre hits y jonrones. “Así empezó mi pasión por el béisbol”, resume quien lleva ya su decimotercera Serie Nacional como árbitro.

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