Janet Moreno Mendinueta es la única árbitro de béisbol de ligas mayores en el mundo. Ella está adaptada a ser la primera en todo lo que emprende

“Cuando empecé había un receptor que, cuando estaba en home, me decía: ‘Mi amor, nunca he tenido una dama detrás de mí’. Y yo le contesté: ‘Usted tiene que mirar para el pitcher; a mi esposo no le gusta que me estén mirando en el terreno de pelota’. Luego vino a batear y siguió: ‘Tu esposo no está aquí, te puedo mirar’. Entonces le tiraron tres lanzamientos al medio y le metí ‘ponchao’. ‘Pensándolo bien, ya no te miro más’, soltó y se alejó del cajón”.
Con esta anécdota resume Janet Moreno Mendinueta la cantidad de hombres “fuera de zona” que se ha encontrado en toda su carrera. Ya no es tan difícil como al principio, pero siempre hay atrevidos que se lanzan a provocarla. El tiempo, el carácter y la educación a los deportistas (¿por qué no?) han consolidado la autoridad de esta mujer que es la única árbitro en el mundo en participar en ligas mayores.
Jamás imaginó que llegaría hasta acá. Siempre la obsesionó el deporte y, de pequeña, debía esconderse de su padre para poder jugar a la pelota con los muchachos de la cuadra. Él siempre la descubría y la regañaba por desafiarlo así. Pero tal vez fue el principal “culpable” de la vida que hoy lleva su hija.
Desde que Janet nació, está en un estadio de pelota, recuerda ella. El right field (jardín derecho) del Latino colindaba con la casa de su papá y, con solo unos meses, él la llevaba para el estadio y hasta le daba su biberón de leche para dormirla entre hits y jonrones. “Así empezó mi pasión por el béisbol”, resume quien lleva ya su decimotercera Serie Nacional como árbitro.

Publicado en Ellas cuentan
Lunes, 26 Octubre 2015 14:34

Una árbitro de pelota, ¿imposible?

Hace unos años alarmó a jugadores y a la audiencia una presencia femenina fija en los estadios de pelota cubanos.
No era periodista; evidentemente no jugaba. Y mucho menos se había colado para robar el protagonismo.
¿Quién era aquella mujer que irrumpía en un espacio de los hombres desde el césped hasta las gradas? ¿Qué pretendía con su estampa, casi inmóvil, desde el primero hasta el último de los innings? “Pues impartir justicia”, nos confiesa hoy Janet Morera Mendinueta, árbitro de béisbol en Cuba durante 11 series nacionales.
Cuenta la joven que sus primeras visitas al Latinoamericano fueron a los pocos meses de vida, cuando su padre, en aras de no perder los choques beisboleros, la llevaba en brazos para darle la leche y dormirla.
Así fue creciendo entre jonrones, fouls y strikes, hasta que un día, tras transitar por otras disciplinas, optó por la pelota.

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