Lunes, 22 Enero 2018 19:38

Oasis Nelva, un sueño hecho realidad

Por  Dayneris Mesa Padrón

Carmen Monteagudo es una mujer con suerte. Con la suerte de poder realizar parte de sus sueños; no solo por el deseo de proyectarlos a tono con la realidad, sino por planificarlos y buscar las herramientas precisas para que fluyan.
Luego de trabajar por muchos años para la cooperación internacional en Cuba e interactuar con temas como el género, el medio ambiente, la agroecología…, esta cubana optó por situar dichos saberes en una plataforma más pública, a modo de emprendimiento privado.
Fue así que en el 2012 creó, junto al experto en jardinería Evelio Pérez, la jardinería integral con prácticas ecológicas y cultura ambiental, Oasis Nelva. Tres años más tarde, en el entrepiso del local arrendado, Carmen abrió las puertas de una extensión de su proyecto inicial: un espacio con ofertas de bebidas, café e infusiones, jugos naturales, ensaladas de frutas y vegetales, entrepanes y crepés.
Tanto la jardinería, como la Crepería, son objeto de atención por el público que transita por la calle Muralla, en el casco histórico de La Habana. El acoplo de sus objetivos, ofertas y las proyecciones del personal, dan fe de un negocio muy bien pensado.

Por eso Mujeres Emprendedoras conversa con Carmen Monteagudo, en busca de las motivaciones y tropiezos que la han acompañado durante este emprendimiento.
¿Cómo asumes esta opción de negocio por cuenta propia?
La idea de negocio fue una oportunidad, surgida gracias a que el Doctor Eusebio Leal quisiera participar en el experimento de arrendamiento de locales a privados, en el espacio de la Habana Vieja.
Empezamos con la jardinería. Por mi práctica anterior, y por la propia experiencia de trabajo de Evelio, que es mi socio, decidimos hacer un proyecto social y ambientalmente responsable.
¿Qué quiere decir esto?
Pues que montamos una jardinería que prioriza todo lo que viene del cambio de uso como el reciclaje, tanto para las plantas como para los recipientes donde estas se colocan. Le dimos prioridad a artesanas, artistas mujeres para realizar todo lo del cambio de uso.
Hicimos también un acopio de agua, dialogamos con la comunidad, empezamos a entrar poco a poco en esta zona, que no es donde vivimos, sino un lugar nuevo que nos acogía. La intención era mostrar que veníamos de una manera diferente.
¿Cómo lo hicieron?
Pues mostrándole que muchas de las cosas que guardaban en sus casas sin usar tenían una utilidad real. Introduciéndolos en el cambio de uso, limpiando el barrio. Esto sucedió en los tres primeros años, cuando le dedicamos muchos esfuerzos a la jardinería. Pensamos además que la empleomanía reflejara un equilibrio entre hombres y mujeres que fueran de aquí mismo.
¿Resultó?
Pues la verdad, como es una actividad visualizada socialmente para mujeres, desde el punto de vista de la venta, siempre ellas vinieron más.
En estos momentos el noventa por ciento de quienes trabajan en Osais Nelva (Jardinería y Crepería) son jóvenes, no todos de la comunidad, pero muchos sí son de La Habana Vieja.
¿En qué momento surge la Crepería?
Como al tercer año, y viendo un espacio un poco subutilizado, entramos en negociación con nuestros arrendadores para aprovechar el llamado "local de oficinas" y hacer la Crepería, como una segunda actividad.
Ahí entonces surgió la idea de materializar el sueño que tenía hacía muchos años, de incorporar en la comida de la sociedad cubana algo diferente.
¿Hasta dónde esto ha sido un riesgo?
Lo ha sido completamente. Porque no es una comida muy conocida por los cubanos, por lo cual ha sido una colocación paulatina del producto. Encima, estos crepés, con responsabilidad también, los acompañamos sobre todo con vegetales, que vienen de una producción orgánica de Finca Marta. Este establecimiento nos suministra todos los martes y los viernes vegetales diversos y sanos.
Un propósito del proyecto siempre ha sido comentar a todas las personas que vienen, qué están comiendo, por qué se combina así…, para que sepan, lo interioricen y lo aprecien.
Por su parte, en la jardinería, trabajamos la producción de las plantas y ofrecemos ya la planta lista para la ornamentación. Entonces brindamos información acerca de su modo de manejo en el interior de los lugares.
En este sentido priorizamos todo lo que viene del sistema de agricultura urbana y suburbana, porque todo lo que sale de ahí está sustentado por las bases de producciones orgánicas y con el compromiso de bases agroecológicas.
¿Has tenido algún tropiezo poniendo en práctica muchos de los elementos que dominabas desde tu actividad profesional anterior?
La verdad es que me ha resultado una experiencia nueva la parte de gestionar personal, que la gente entienda y comparta esta filosofía con la cual creé el proyecto.
Lo bueno también es la oportunidad de que muchachos y muchachas jóvenes asuman y quieran y defiendan esto como de ellos.
¿Las limitaciones?, las que tiene cualquier emprendimiento, básicamente el tiempo que le tengo que dedicar que se lo robo a mi casa, a mis hijos.
Es un local arrendado lejos de mi hogar, cuando vengo me paso muchas horas aquí. Soy una mujer soltera en este momento y soy muy responsable del sustento de mi hogar y a veces siento la necesidad de tener más tiempo fuera del negocio.
Por otra parte, creo que ser mujer me ha ayudado a que las personas me entiendan, respeten y sumen nuevas opciones de alimentación, por ejemplo.
¿Cómo ha sido el proceso de construcción de la filosofía tu negocio y la apropiación por parte de quienes se implican en su dinámica?
Ha sido un largo y provechoso proceso de construcción basado en la participación de todas las personas implicadas.
He ido colocando videos; realizando intercambios… hasta construir un grupo.
Los trabajadores tienen que conocer todos los vegetales, identificarlos, explicar qué beneficios aportan para la salud… Asimismo con las plantas y su manejo. Ha sido un camino difícil, pero creciente y gratificante.

 

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