Viernes, 28 Abril 2017 06:18

Circuito líquido, otro espacio para el género

Por  Dayneris Mesa Padrón
Circuito líquido, otro espacio para el género Selfsupporting, foto de Wanda Canals que mereció la mención del concurso de Fotografía Feminista convocado por Circuito Líquido.

Circuito Líquido es un espacio de gestión cultural. Lo es desde la concepción de sus creadoras, desde sus objetivos y con cada acción que promueve. Su principal propósito es generar oportunidades educativas para aquellas personas interesadas en crear, con énfasis en la comunidad universitaria y la artística. Para materializarlo realizan pasantías de gestión cultural, webinars, cursos online, coachings, talleres, seminarios enfocados en los campos de la gestión cultural, las artes visuales, el audiovisual y la mediación artística.
La equidad de género resulta un tema que atraviesa todos los contenidos promovidos por Circuito Líquido, de ahí que muchas de las acciones que convocan posean un fuerte sustento en este sentido, como el reciente concurso de Fotografía Feminista, en el cual el premio quedó desierto; pero obtuvo una mención la obra Selfsupporting, de Wanda Canals.

Según Ada Azor, coordinadora de esta iniciativa, el interés viene enfocado por una cuestión personal.
"Siempre me interesé por los temas de género, claro, cuando comienzas a dar los primeros pasos, no lo nombras de ese modo, pero una vez que te pones las gafas violetas, todo lo que haces (personal, laboral, profesional…) viene desde esa perspectiva.
"Pero sin dudas hay dos personas que, con su activismo y modos de hacer, mostraron el camino y son referentes imprescindibles: Danae C. Diéguez, con "Mirar desde la sospecha" y su perseverancia por visibilizar el trabajo de las creadoras audiovisuales de la Isla. En lo personal es un privilegio contar con su asesoramiento, apoyo y amistad. También Pablo Platas, quien fuera Consejero Cultural de la Embajada de España en La Habana y Gestor Artístico del Festival Ellas Crean, en Cuba. A raíz de nuestra participación en la primera edición (2014) de este evento, surge la necesidad de transversalizar el enfoque de género. Pablo siempre nos alentó y apoyó, lo recordamos con mucho cariño.
"En lo profesional…porque al igual que en otros ámbitos, en el arte existe una brecha de género; siempre ha sido un nicho masculinizado y el sector artístico cubano no es una excepción. Queríamos, desde la gestión cultural, cambiar el statu quo, desarrollar políticas artísticas, estrategias y nuevas formas de difusión que contribuyeran a cerrar la brecha. En otras palabras: darle voz en el campo artístico cubano a las mujeres gestoras y artistas; promover su participación activa como profesionales del arte; visibilizar su trabajo a través de proyectos específicos de carácter anual, focalizados en nichos habitualmente masculinos".

¿Como parte de esta estrategia es que surge el premio de Fotografía Feminista?
"Sí, y también otros acápites como Fotografía Líquida, la curaduría (Tutorías Curaduría) y la Escritura audiovisual (coaching). En Circuito queremos promover una gestión cultural inclusiva, formar gestoras y gestores artísticos que trabajen desde una perspectiva feminista o con un enfoque de género. Transformarnos y transformar. Por supuesto, Roma no se hizo en un día… es un trabajo a largo plazo, un proceso que implica cambios profundos, en lo personal, laboral, social, artístico…hablamos de una nueva cultura organizacional, que requiere el acompañamiento de expertas/os en género. Primero hay que sensibilizar, ofrecer espacios de formación, darle voz a estos profesionales, tejer redes, multiplicar…"

¿Cómo toma cuerpo la idea de este concurso de Fotografía Feminista?
"Siempre me pregunté por qué no existía en Cuba un premio con estas características. Como gestora artística identifiqué una necesidad… y hace unos años surgió la idea. Luego, por cuestiones de financiamiento, quedó en el banco de ideas de Circuito. Hace aproximadamente un año y medio, conversando con Anaeli Ibarra (crítica de arte comprometida con los temas de género) e Ibis Hernández (curadora e investigadora), les comenté la necesidad de retomar la idea. Tiempo después tuve el placer de volver a conectar con Grethel Morell, experta en fotografía cubana, con quien diseñamos Fotografía Líquida (un espacio online para hablar de la fotografía cubana contemporánea). Hicimos dupla, fue un trabajo intenso. Es un privilegio contar con su asesoramiento y apoyo incondicional.
"Esta primera edición ha sido posible gracias a las redes con organizaciones, colaboradoras y expertas, además de Magela Romero (experta en género), Lis Mary del Prado (directora de la Casa Víctor Hugo), Amaya Oria (fotógrafa), la Consejería Cultural, la Casa Víctor Hugo y, por supuesto, el equipo de Circuito Líquido, de manera especial a Thais Gárciga (comunicadora) y a Fabián García".

¿Cuántas obras participaron esta vez?
Más de un centenar de obras, no solo de creadoras y creadores visuales y audiovisuales, sino también de docentes y publicistas con formación en Humanidades, de La Habana y también de otras provincias. Esa era una de las intenciones del premio, incentivar la participación de residentes en el interior del país".
Sobre la calidad de los trabajos presentados, Grethel Morell, integrante del jurado, explicó: "en general, se puede aspirar a cualidades superiores. Talento existe. Lo que más se nota es la multiplicidad: en el concepto básico de la imagen, en la selección de los objetivos fotográficos, en las resultantes visuales y en las maneras de asumir la temática. Aún subsiste falta de coherencia entre la motivación que se expone en la escritura a la hora de presentar la fotografía y el enunciado propio del discurso visual. Para próximas ediciones del Premio -que las habrá- se recomienda desasirse de esquemas y soluciones visuales consabidas, tomar otros caminos desde la creatividad y el compromiso. Por ejemplo, el uso del cuerpo y la autoimagen, las articulaciones sobre la violencia física, el ahogo del género, los estigmas sobre lo femenino, proyectarlos desde la renovación, no desde estereotipos corrientes y acríticos. Aunque se presentaron diversos lenguajes, se extrañó el registro del perfomance, expresión históricamente vinculada al arte feminista".
Por su parte, Danae C. Diéguez, otra de las partes de este equipo decisor, argumentó sobre Selfsupporting, de Wanda Canals: "en la obra se develan algunas claves del feminismo y su anclaje en las representaciones artísticas: la autorepresentación, la erosión a estereotipos de feminidad hegemónicos y la subversión de la mirada que habitualmente en el arte ha coqueteado con un veedor masculino heteronormativo. Es una obra inquietante que, en términos feministas, significa antipatricarcal; por ello es también una obra con la lucidez del desacato".
Circuito Líquido mantiene una frecuente gestión de espacios de formación, exposición y debate. Toda la información al respecto se encuentra en esta dirección: www.circuitoliquido.com

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