Ellas cuentan (27)

Lunes, 11 Agosto 2014 16:51

Ángel mujer

Por

Ya ves doña Luisa mira dónde estás. Al final todos vamos a parar ahí, yo lo sé. Pero tú apenas si viviste. ¿De qué te valió tanto sacrificio? ¿Fuiste feliz alguna vez? Ocho hijos y tantos nietos... Y ahora estas ahí, en lo hondo de este túnel donde te comerán los gusanos, aunque quizás tu alma está allí donde están los ángeles. ¿Habrá ángeles mujeres? Si es así, seguramente te habrás convertido en un "Ángel Mujer". Si es así, entonces podrás oírme y tal vez perdonarme.
Muchas veces quisiera borrar de mi mente todos esos recuerdos y que se borraran de mi memoria los pensamientos. Pero, como una maldición, llegan siempre y te veo así encorvada ante la batea de ropa sucia. Nunca te vi descansar. Estabas siempre buscando trabajo, ayudando a todos, cuidando y cuidando muchachos. Cuando te sentabas, las pocas veces que lo hacías, estabas pensativa y preocupada. No fuiste cariñosa con nosotros, no nos besabas casi nunca, ni cuando íbamos para la escuela, ni cuando íbamos a dormir. Tu función era hacer la comida, buscar, pedir prestado y que no faltara, aunque fuera, un pedazo de pan. Lavar, planchar, limpiar. Trabajar, trabajar, eso, solo eso. ¡Ah! y adorarlo a él...

Todas mis esperanzas están en mí.
TERENCIO
La mujer se miró al espejo, no estuvo contenta con la figura que vio, le desagradaron los volúmenes que se marcaban en la blusa, no se gustaba nada y, para colmo, ni la ropa le quedaba bien.
Dio la espalda al espejo, ya habían pasado los momentos de la desesperación, ahora se sentía deprimida y dejaba pasar el tiempo. "Por si fuera poco, mi hermana vino hoy con la historia de la menopausia y la gordura. ¡Bah, esto no tiene remedio, me quedaré así de gorda o acaso me ponga peor!", pensó, al tiempo que sentía un poco de compasión consigo misma. Sin entusiasmo, hasta con cansancio, la mujer fue hasta el closet de la habitación, abrió una de sus gavetas y tomó un álbum de fotografías. Luego se sentó en la cama y con verdadera nostalgia pasó los ojos por las imágenes. Sonrió al verse grácil, esbelta, haciendo los ejercicios gimnásticos. Eran fotos de las competencias nacionales e internacionales, recortes de prensa donde la joven figura parecía transgredir la ley de gravedad. Cerró de golpe el álbum. "No vale la pena recordar, creo me pongo peor".
La mujer transitaba por un momento de su vida en que todo parecía volverse en su contra: la gordura, los desarreglos menstruales que afectaban su vida sexual, y su marido, que tenía su misma edad, aún se mantenía atractivo, hasta atlético. "A veces no quisiera que él me mirara", se dijo. Se sintió en una encrucijada, pero con una gran incapacidad para tomar algún camino cierto. "Sé que no podré tener la misma figura de cuando competía; pero algo debo hacer, no sé"...

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