Ellas cuentan (27)

Viernes, 18 Diciembre 2015 17:57

Maritza le pone el estilo

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Maritza Tomlinson Baugh no fue de esas niñas que aprendió a poner un cuadro o acomodar bien los espacios de la casa por un mandato del patriarcado o por un rol falsamente asignado a las mujeres. Encontrar el lugar exacto para cada objeto y visualizar cómo moverlo dentro de un área fue el don con que nació y que, años más tarde, devino su pasión por la decoración.
Graduada de Artes Escénicas en el Instituto Superior de Arte, estudió exhaustivamente la escena teatral. Sin embargo, en 1995, víctima de un peritaje médico, se vio obligada a retirarse del mundo de las tablas. En ese entonces, sin dejar de lado los conocimientos adquiridos, los sueños y las pasiones, se adentró en el universo de los hogares para decorar con su estilo cada rincón.
“Comencé de manera muy ingenua, pero poco a poco me fui haciendo imprescindible para algunas personas y amistades que buscaban mis criterios y opiniones. Eso hizo que empezara a profesionalizarme”, confiesa. De boca en boca, su trabajo llega a los lugares más inhóspitos y hoy cuenta con un equipo que ejecuta proyectos en viviendas y otras instalaciones.

Lunes, 23 Noviembre 2015 20:09

Más vale tarde que nunca

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Para Viviane Díaz Rodríguez es bien sabido el refrán popular de que más vale tarde que nunca. Cuando el proyecto Comunidades por la vida II llegó al poblado de Nuevitas, al norte de la ciudad de Camagüey, esta setentona comenzó a ver mucho más allá del cuadro cotidiano al que estaba acostumbrada.
La iniciativa que durante tres años desarrolló el Consejo de Iglesias de Cuba con el apoyo de la ONG alemana Pan para el Mundo, en la zona más oriental de la isla, le permitió a ella y a otras mujeres abrir nuevos horizontes en una etapa de la vida en que aparecen no pocos conflictos.
Asumir la tercera edad fue mucho más fácil, después de un taller que recibió en Holguín sobre atención a personas adultas mayores, confiesa Viviane. Esa experiencia le abrió nuevos horizontes. "Compartir con otras mujeres me ayudó a comprender mejor muchas de mis necesidades ", relató.

Cuando Milaidis Hechevarría López abre las puertas de su hogar, en la comunidad de Río Verde, en la central provincia de Camagüey, nadie puede avizorar sus logros. Es preciso caminar hasta el patio y entablar la charla debajo del cocotero para descubrir cuánto ha cambiado su mundo de situaciones límites.
Para esta emprendedora, la vida no acabó el día en que su esposo abandonó el país. La dejó a cargo de tres hijos y sin nada dentro de la casa. Se desempeñaba entonces como cocinera en la iglesia de su comunidad cuando, en 2013, llegó el proyecto “Comunidades por la Vida II”, liderado por el Consejo de Iglesias de Cuba con el apoyo de la ONG Diakonía y la Agencia de Cooperación Alemana Pan para el Mundo.
Hechevarría fue una de las beneficiadas por la iniciativa, que tuvo entre sus objetivos de desarrollo mejorar la seguridad y soberanía alimentaria de las familias en cinco provincias de la región oriental de Cuba.
Más de un año transcurrió para que soltara las cazuelas y tomara las riendas de la tierra. La capacitación recibida fue clave para que la hierba de su patio se convirtiera en fuente de alimento y de vida.

Isabel no sintió miedo ante la muerte de su madre ni en los días difíciles en que abandonó su profesión de enfermera para convertirse en cuidadora por cuenta propia. El amor y la ternura que se albergan en ella fueron los ingredientes que la sacaron a flote en los tiempos duros.
Graduada de enfermería y con más de 30 años de trabajo, esta mujer de la barriada capitalina de Luyanó, relata que un día quedó a cargo de su mamá y su hijo de 15 años, cuando falleció su padre. Con el bolsillo apretado y vendiendo alguna que otra cosa para estirar el salario, apareció el empleo
de cuidadora, cuando ni siquiera estaba aprobado por la ley. Simultanear entre el hospital, la casa y los cuidados fue la solución que encontró para aprovechar hasta el último minuto de los días.
Sin embargo, la vida la puso a prueba cuando su madre cayó postrada en una cama. Fue cuando comenzó a hacer gestiones para que el Estado le asignara una cuidadora y no abandonar su trabajo, pero el camino de soluciones dio al traste. Isabel se vio obligada a pedir la baja del hospital. Manuel fue su mano derecha cuando, en las noches, iba a cuidar a los viejitos que necesitaban de su ayuda. Él atendía a su abuela y a ella no le alcanzaban ni las mil y una noches entre tanto quehacer.

Viernes, 24 Julio 2015 14:12

María entre todas las mujeres

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A esta hora, casi las 10 de la mañana, el Sol no ha podido evaporar por completo el rocío sobre los campos del municipio pinareño San Juan y Martínez. “La meca del tabaco en Cuba”. Así se le llama a esta región occidental, conocida por los altos niveles de calidad del mencionado cultivo.
Nos acompañan casas de tabaco que se empinan desde las laderas con sus formas triangulares, mientras avanzamos sobre una estrecha carretera para encontrar la vivienda de quien se dice es una de las mejores productoras de la zona.
María Luisa Álvarez Alfonso nos recibe en su casa, para luego abrirnos las puertas de aquella construcción donde reposa su tabaco.
Los ojos se demoran un poco en acostumbrarse a la nueva luz. Es un lugar húmedo y oscuro. Mientras, el olfato recibe de pronto un asalto de olores desconocidos. Ella va delante, resuelta, acariciando las hojas ensartadas.
Por momentos se detiene, toma una de estas entre sus manos y la estira. Comprueba que esté bien hidratada y limpia de manchas. Todo parece estar bien.