Ellas cuentan (25)

Viernes, 30 Junio 2017 00:59

Una mujer habla desde tu piel

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Bien cerca del mar, en medio del ambiente bucólico del barrio habanero de Santa Fe, unos trozos de madera que antaño fueron alguna lancha y ahora yacen abandonados, hacen pensar que se anda por un lugar al que nunca ha llegado nadie. ¿Quién diría que una joven mujer ha puesto este alejado espacio en medio del mapa sentimental de muchas personas de La Habana y el país? Esa es Anita. Y hace tatuajes.
¿Cómo una muchacha que aún parece universitaria se cuela en el gusto de hombrones rudos que vienen a parar a sus manos, para que ella cree en libertad lo que sea que se le ocurra estamparles en la piel para siempre? Con talento, diríamos. Pero también con el secreto de un carácter a prueba de todo y de todos que ha sabido abrirse paso entre las negativas de la vida para armarse un mundo propio y atraer a quien sea hacia él. Con los tatuajes es así: lo tomas o lo dejas. Después de todo, no es secreto que aquí no existen gomas de borrar para las decisiones erróneas.
Ana Lyem se graduó de Arquitectura. Y pronto descubrió que entre sus estudios y la profesión mediaba un espacio insalvable. No obstante, continuó por su camino. Se fue a trabajar a la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) como inversionista y uno de esos buenos días en los que el deseo puede más que la rutina decidió que le interesaría dedicarse al mundo de los tatuajes. Por suerte tenía a Alberto, su novio de hace años. Aunque tal vez ella sola se hubiese resuelto cualquier interés. Pero su amor conversó con Yanko, un tatuador ya consagrado, quien aceptó iniciarla en este mundo.

Miércoles, 24 Mayo 2017 19:50

Cultivar su propia vida

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En Santiago de Cuba vive una mujer que ha hecho que otras a su alrededor emprendan el camino que a ella la hizo "ser persona".

Ni siquiera imagina cómo llegó a ocurrir. Ella era tan tímida, tan callada, tan ausente. Muchas veces se le atragantaban las ideas entre el alma y la voz sin que el coraje le alcanzara para hablar. Pero no hay mal que dure 100 años… ni mujer que no lo venza.
Cuando salió embarazada, a los 16 años, cambió su vida. No pudo continuar la carrera universitaria que pretendía porque el padre de la criatura la abandonó cuando la niña estaba acabada de nacer. Eran los primeros años de la pasada década de los noventa y, unida a la crisis del Período Especial, la pequeña había desarrollado un asma que le hacía algo débil de salud. Se diría que ya resultaban demasiados contratiempos para una madre soltera.
Pero Mercedes Morris Amaya, cuando no estaba en los hospitales, limpiaba en centros laborales o lavaba para algunas casas… "todo lo que apareciera. Pero mi sueño no podía realizarlo porque había truncado mi carrera y se me cerraban todas las puertas", recuerda. Soñaba con una profesión pedagógica, quizá como divina predicción de todo lo que vendría luego en su vida. Español y Literatura había sido su elección. Pero el destino le deparaba otra.
"Pasaron muchos años en los que mi vida carecía de sentido. Me sentía frustrada porque tenía necesidad de realizarme profesionalmente. Mi mamá era maestra y siempre tuvo la ilusión de que alguno de sus hijos hiciera una carrera universitaria. La única que lo logró fui yo", apunta orgullosa, aunque aclara que fue el resultado de mucho esfuerzo.

Circuito Líquido es un espacio de gestión cultural. Lo es desde la concepción de sus creadoras, desde sus objetivos y con cada acción que promueve. Su principal propósito es generar oportunidades educativas para aquellas personas interesadas en crear, con énfasis en la comunidad universitaria y la artística. Para materializarlo realizan pasantías de gestión cultural, webinars, cursos online, coachings, talleres, seminarios enfocados en los campos de la gestión cultural, las artes visuales, el audiovisual y la mediación artística.
La equidad de género resulta un tema que atraviesa todos los contenidos promovidos por Circuito Líquido, de ahí que muchas de las acciones que convocan posean un fuerte sustento en este sentido, como el reciente concurso de Fotografía Feminista, en el cual el premio quedó desierto; pero obtuvo una mención la obra Selfsupporting, de Wanda Canals.

Conversar con Mariela Brito es adentrarse en el universo de muchos personajes que representan la cubanidad y las esencias de esta isla. No señala ninguno en particular porque se siente parte de todos o porque también ellos la poseen en una especie de diálogo que solo la actriz puede descifrar. Eslabón inseparable del grupo teatral El ciervo encantado, que dirige Nelda Castillo, llegó a la actuación por accidente. Fue la especialidad de teatrología el camino más cercano para alcanzar ese anhelo, pues en su natal Matanzas la convocatoria de actuación no abrió en 1986.
Seis años después, su carrera se uniría al talento de Nelda para incursionar como observadora en los talleres que la maestra impartía en el Instituto Superior de Arte; un período que en 1996 la hizo fundadora de la compañía y la guió hasta la actualidad para hacer del teatro el hogar en el que crece esa profesión que le apasiona.
Apostando por una estética que defiende el performance dentro de las artes escénicas, Mariela ha sido protagonista de un sinnúmero de historias que intentan problematizar sobre la Cuba de estos tiempos. Poner el centro de atención en los procesos sociales que emergen, como parte de la aplicación de nuevas reformas económicas, es la línea que defiende desde hace algunos años.

Lunes, 27 Febrero 2017 05:14

Como en sus quince

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A todo prejuicio, estereotipo o imprudente criterio ha sobrevivido la casona verde de la Avenida de los Mártires, en la central provincia de Camagüey. Hasta allí llega todo tipo de quinceañera que quiere congelar su presente en una foto, los padres que añoran conservar la sonrisa de su bebé en el portarretrato de la mesita de noche y hasta los chicos que no se resisten a preservar un recuerdo que, en papel impreso, les regala la eterna juventud.
No es ese sitio el de muchachas coquetas con cuerpos semidesnudos o al descubierto, ni tampoco el de modelos que imitan grandes estrellas. La esquina de Avenida de los Mártires y Julio Sanguily ha procurado salvaguardar la celebración de los 15, imprimiéndole, por supuesto, aires de modernidad.

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