Ellas cuentan (33)

La joven empresaria dirige tres negocios rentables y completamente diferentes en el panorama económico de la isla.

Marta Deus es ahora mismo una mujer única en el entorno empresarial de la isla. Cuando pareciera que es tendencia en la juventud cubana el deseo de emigrar para adquirir mejores oportunidades económicas, ella regresa de España. Se repatria. Apuesta por Cuba. Invierte. Emprende.
Aun cuando vivió 13 años fuera del país, consideró este tiempo suficiente para adquirir habilidades en dirección empresarial y administración. Y volvió. Con ganas de articular sus conocimientos y de apostar por el sector privado en la nación caribeña.
Por eso, ahora mismo, existen pocas que como ella coordinen o dirijan tres modelos de negocios completamente diversos. A su cargo está el grupo Deus Expertos Contables, Mandao Express (agencia de paquetería interna en La Habana) y la revista económica Negolution.
Para iniciar semejante reto, Deus contó con una capacitación en economía en la Universidad Internacional de Florida (FIU, en sus siglas en inglés). "Y me mantengo actualizada sobre temas de emprendimiento para así alcanzar un mejor resultado", explicó.
Así se lo propone. Y lo logra. Ha tenido, incluso la posibilidad de intercambiar experiencias con centenares de pequeños empresarios e inversionistas en importantes encuentros como Tech Crunch en San Francisco, Estados Unidos, y el Global Entrepeneurship Summit (GES) en la India.

En junio de 2017, la única representante cubana a la Olimpiada de Matemática de Centroamérica y el Caribe, Sofía Albizu- Campos Rodríguez, alcanzó oro absoluto en este certamen.

Sofía Albizu- Campos Rodríguez es una joven cubana como cualquier otra; vive al ritmo de los sueños, degustando cada día, cada nueva experiencia… Sin embargo, esta alumna del Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas (IPVCE) Vladimir Ilich Lenin, de La Habana, tiene un don para la Matemática.
Su apego por los números y su tenacidad para consolidar tales saberes hicieron que, en el pasado mes de junio, participara en la XIX Olimpiada de Matemática de Centroamérica y El Caribe (OMCC) como única representante de la nación cubana.
La cita resultó un momento de verdadero estrés para Sofía, pues todo el peso del encuentro recaía sobre sus conocimientos y habilidades. No obstante la tensión, Albizu- Campos enfrentó de manera perfecta las dos pruebas que exigían resolver tres problemas en cuatro horas.
El interés por esta materia la acompaña desde los primeros años de su vida, cuando apenas empezaba la enseñanza primaria y ya resolvía cuentas complejas. Sofía ha roto el esquema de muchos educadores, ha desmontado estereotipos vinculados con la educación de que las Ciencias son para los varones y las Letras, para las niñas.

Carmen Monteagudo es una mujer con suerte. Con la suerte de poder realizar parte de sus sueños; no solo por el deseo de proyectarlos a tono con la realidad, sino por planificarlos y buscar las herramientas precisas para que fluyan.
Luego de trabajar por muchos años para la cooperación internacional en Cuba e interactuar con temas como el género, el medio ambiente, la agroecología…, esta cubana optó por situar dichos saberes en una plataforma más pública, a modo de emprendimiento privado.
Fue así que en el 2012 creó, junto al experto en jardinería Evelio Pérez, la jardinería integral con prácticas ecológicas y cultura ambiental, Oasis Nelva. Tres años más tarde, en el entrepiso del local arrendado, Carmen abrió las puertas de una extensión de su proyecto inicial: un espacio con ofertas de bebidas, café e infusiones, jugos naturales, ensaladas de frutas y vegetales, entrepanes y crepés.
Tanto la jardinería, como la Crepería, son objeto de atención por el público que transita por la calle Muralla, en el casco histórico de La Habana. El acoplo de sus objetivos, ofertas y las proyecciones del personal, dan fe de un negocio muy bien pensado.

Janet Moreno Mendinueta es la única árbitro de béisbol de ligas mayores en el mundo. Ella está adaptada a ser la primera en todo lo que emprende

“Cuando empecé había un receptor que, cuando estaba en home, me decía: ‘Mi amor, nunca he tenido una dama detrás de mí’. Y yo le contesté: ‘Usted tiene que mirar para el pitcher; a mi esposo no le gusta que me estén mirando en el terreno de pelota’. Luego vino a batear y siguió: ‘Tu esposo no está aquí, te puedo mirar’. Entonces le tiraron tres lanzamientos al medio y le metí ‘ponchao’. ‘Pensándolo bien, ya no te miro más’, soltó y se alejó del cajón”.
Con esta anécdota resume Janet Moreno Mendinueta la cantidad de hombres “fuera de zona” que se ha encontrado en toda su carrera. Ya no es tan difícil como al principio, pero siempre hay atrevidos que se lanzan a provocarla. El tiempo, el carácter y la educación a los deportistas (¿por qué no?) han consolidado la autoridad de esta mujer que es la única árbitro en el mundo en participar en ligas mayores.
Jamás imaginó que llegaría hasta acá. Siempre la obsesionó el deporte y, de pequeña, debía esconderse de su padre para poder jugar a la pelota con los muchachos de la cuadra. Él siempre la descubría y la regañaba por desafiarlo así. Pero tal vez fue el principal “culpable” de la vida que hoy lleva su hija.
Desde que Janet nació, está en un estadio de pelota, recuerda ella. El right field (jardín derecho) del Latino colindaba con la casa de su papá y, con solo unos meses, él la llevaba para el estadio y hasta le daba su biberón de leche para dormirla entre hits y jonrones. “Así empezó mi pasión por el béisbol”, resume quien lleva ya su decimotercera Serie Nacional como árbitro.

Lunes, 04 Diciembre 2017 16:25

El día en que todo cambió

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Milaidis Herrera Hechavarría cambió el modo de verse a sí misma cuando adquirió herramientas para superar sus problemas de autoestima. A sus 49 años, sabe que "Si no te amas, no puedes dar amor"
Todo comenzó por una primera vez. Cuando Milaidis Herrera Hechavarría llegó a su casa, supo que jamás volvería a hacer las cosas del mismo modo. No importaban sus más de cuatro décadas, ni la forma en la que había vivido hasta entonces. Siempre era un buen momento para cambiar. "Ese día le dije a mi marido que me alcanzara el cubo del agua hasta el baño. Él me miró extrañado porque se había adaptado a que se lo llevara yo a él. Me dijo "¿Y a ti qué te pasó?". Entonces le expliqué y lo convencí de que se había acostumbrado a algo que no iba a ser más", recuerda.

Así cuenta esta mujer el día en que regresó del primer encuentro en el taller de género. Esa misma tarde se dio cuenta de que estaba reproduciendo el modelo patriarcal de su familia, en la que su mamá hacía todo lo que su esposo quería. Hasta que, una vez, él la dejó para siempre y se divorció también de sus cinco hijas. Puede que ese haya sido el inicio de todo lo que Milaidis aprendió a sufrir y callar.

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