Por Susana Gomes Bugallo

OM Meditación ha cambiado las vidas de muchas personas. Quienes tal vez llegaron a esta asociación por casualidad, hoy no saben vivir sin tener su tiempo de conexión espiritual.

Mileyda se comportaba como toda una buena profesional. «Haz lo que yo digo y no lo que yo hago» era su lema invisible, como el de todo el que se toma tan en serio lo que ama que no puede dejar de hacerlo. Y aconsejaba, desde su experticia, la elección de llegarse a OM Meditación para aprender de ese mundo espiritual que tanto se olvida en el día a día.

Lo hacía de lejos, con verdadero interés y disposición, pero con poco tiempo y quizás alguna que otra incredulidad o hasta autosuficiencia de las buenas, de esa que tenemos para evitarnos algunos tiempos invertidos en bienestar propio, creyendo que es suficiente con los recursos psicológicos que poseemos, y sin sacrificar nuestra entrega a los demás, con tal de querernos un poco más.

Le interesaba el mundo de OM Meditación, recuerda, pero desde la ciencia; desde los beneficios reales que puede tener esta práctica para el desarrollo cognoscitivo y la creatividad. Todavía hoy no ha podido comprobar alguna de estas hipótesis. Pero se ha creado otras propias y las ha confirmado.

Ahora no puede dejar de meditar por nada del mundo; cuando falta a su rutina más de un día ya su cuerpo y su mente lo sienten, confiesa. Y todo porque comenzó a ver los cambios reales en las personas a las que ella aconsejaba asistir a los encuentros de lo que fuera en sus inicios, allá por 2009, un proyecto de enfoque sociocultural y con acción comunitaria vinculado a la oficina del Historiador de La Ciudad.

Mileyda Menéndez es periodista, ingeniera y filántropa. Ama la vida por elección propia, pero no ha escogido esa vocación que tiene de convencer a los demás de que algo es realmente bueno, y validarlo a cualquier costo. Por eso impresiona cuando cuenta sus historias en medio de los preparativos para el Festival de Cultura y Meditación: De la Raga al Son.

Para ella todo se trata de «dejar atrás a la farmacia», dice con ese humor que la distingue, pero con la sabia convicción de que la salud natural es la mejor de las terapias. Y un buen modo de acceder a esta es por las enseñanzas que OM Meditación le ha regalado.

Junto a ella asiste su esposo, el químico caricaturista Jorge, que se acercó a las sesiones de la asociación desde su arte de dibujarlo todo. En la pasada edición del Encuentro de Meditación de La Habana tuvo su primera exposición, que mostraba el modo de ver de cubanas y cubanos alrededor de esta elección de vida. Le debemos mucho a Juan, culmina sus palabras.

Y todo el que está presente aplaude, convencido del empuje y la pasión del responsable de tantas vidas alineadas, el Profesor Juan Dávila, Presidente fundador de OM Meditación y del Encuentro de Meditación de La Habana, quien convirtió a este enorme movimiento, que ya suma más de mil asociados, en una fuente de mejor vida para quien se acerca a él.

Actualmente, Dávila ha logrado progresos para la ciencia cubana como el hecho de que por vez primera se estudie el impacto cerebral de la meditación desde la Sociedad de Neurociencias de Cuba; y el mérito de haber celebrado ya ocho encuentros de meditación en La Habana con proyección internacional y la participación de representantes de más diez países.

OM Meditación persigue, de acuerdo a sus principios, ofrecer un espacio a modo de plataforma donde se relacionen todas las formas y vertientes de la meditación por el logro de la paz interna de los seres humanos, en función de la paz social, la autorrealización, la espiritualidad y la convivencia armónica con el entorno y los ecosistemas. Para ello, se enfoca en la confluencia de saberes que muestren los beneficios conocidos de la práctica de la meditación en los estados de sanación, expansión de la conciencia y la potenciación de los procesos creativos y productivos en el camino del mejoramiento humano y la utilidad de la virtud: Con todos, y para el bien de todos, al decir martiano.

Pero, sobre todo, se desvela con el hecho de que los seres humanos alcancen su estado natural, que es el amor, como muestra Juan Miguel Sánchez Carrillo, terapeuta holístico y Maestro de Meditación. Está permitido centrarse en los logros profesionales, pero solo usándolos como lo que son: caminos para llegar a la felicidad. No hay por qué desviarse del estado natural de las personas que es amar la vida y sentirse bien, señala el profesor.

Es esa la fuerza que mueve a OM Meditación: mover la perspectiva desde el enfoque androcéntrico (que pone en el medio del mundo al hombre), hasta la mirada biocéntrica, que prioriza la vida en la cumbre de la existencia. Todo surge de la mente del hombre; lo primero es sanarlo por dentro para luego cambiar el exterior, asegura el profesor Juan Dávila, orgulloso de que OM Meditación sea esta obra colectiva única que respire gracias a las energías de cada ser humano que llega a encontrarse en ella.

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