Dalia Virgilí Pino

Dalia Virgilí Pino

En el sistema patriarcal las mujeres tienen mandatos específicos: ser madres, esposas y amas de casa. Estos las posicionan especialmente como seres de y para otros. Es esta una condición de género que comparten las mujeres en el sistema de organización social y política patriarcal, aunque es experimentada de manera particular para cada una de ellas dada su situación específica de vida (psicológica, nacional, familiar, profesional y sus relaciones interpersonales).

Para Flavia, trabajadora por más de 30 años de la UEB Industrias Locales de Baracoa, lo más apasionante en su vida ha sido, y es aún su trabajo. Considerada por la empresa la trabajadora más innovadora y valiosa se encarga hoy de diseñar nuevos modelos de artesanía y enseñarlos a las nuevas generaciones de artesanas que se incorporan a este trabajo en la UEB. Al inicio de su vida laboral solo se desempañaba en la costura pero, por emergencia, tuvo que iniciarse en la artesanía topándose así con la pasión de la creación. Hoy, por demás, es una fiel impulsora de la autogestión empresarial e incita a sus aprendices a hacer uso de los recursos naturales para cumplir, y sobrecumplir cuando se puede, los planes mensuales de producción.

…dime cómo hablas y te diré cómo piensas…


El lenguaje instituye las subjetividades. Cuando especialistas en temas de género defendemos esta idea queremos decir que a partir de lo que se nombra a través del lenguaje se crean los símbolos que representan la realidad, la cotidianidad y, por supuesto, a las personas. Si bien la gramática defiende el uso de genéricos en el lenguaje al tratarse de mayorías --como incluir bajo la nominación hombres las referencias a grupos de mujeres y hombres--, es cierto que, al pasar de los años, tales genéricos gramaticales se han convertido en pieza clave del poder patriarcal.

Miércoles, 29 Mayo 2013 19:10

“Mi trabajo es mi primer marido”

La inserción creciente de las mujeres al espacio público, mediante el trabajo remunerado, constituye un hecho cada vez más global. En Cuba, impulsada esta realidad a partir del triunfo revolucionario, aparece igualmente como un hecho naturalizado, obvio: las mujeres trabajan también fuera de casa, tienen sentido de vida laboral, hacen carrera profesional, aportan a la economía familiar y en no pocos casos son sus principales sostenes; ocupan puestos de responsabilidad.

La empresa constituye un centro de poder económico por la alta movilización de capitales que supone. Esto la convierte en un sector atractivo y de alta concentración de capital humano.

En el sector empresarial, tanto a nivel mundial como en Cuba, se erige hace patente la desigualdad de género, en tanto ese espacio se mantiene, principalmente ocupado y dirigido por hombres.

Las mujeres dirigentes encierran en sí mismas una de las contradicciones más fuertes de la modernidad. Ellas, al ocupar una posición de poder que es valorizada socialmente, representan la transgresión al poder.
Esto da cuenta de las posibilidades reales de las mujeres deconstruyendo los mitos sobre su supuesta inferioridad.
Si nos guiamos por nuestro calendario y podemos contar ya 21 siglos, debe recordarse que las mujeres ocupan puestos directivos apenas desde el siglo pasado.

Miércoles, 29 Mayo 2013 00:00

¿Qué es una empresa feminizada?

Con frecuencia, desde el feminismo, hablamos de espacios laborales feminizados. Y como desde el  feminismo lo femenino no quiere decir mujer, ni lo masculino quiere decir hombre, proponemos explicar en este artículo a qué nos referimos cuando hablamos de instituciones empresariales feminizadas.  

A partir de estudios realizados con perspectiva de género en el ámbito empresarial, es posible dar cuenta de dos lógicas de funcionamiento empresarial que se expresan de manera antagónica o como puntos extremos de un rango de posibilidades de funcionamiento: