Miércoles, 29 Mayo 2013 00:00

¿Me divido en 2?

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La "fragmentación de la subjetividad" es un fenómeno que se ha identificado en mujeres trabajadoras, empresarias, directivas, científicas y todas aquellas que dedican gran parte de su tiempo, de sus energías y de su vida a la actividad laboral. La dedicación que implican las exigencias empresariales, la superación profesional, el desempeño en cargos administrativos o institucionales supone un alto grado de compromiso e implicación con su trabajo.

De ahí que se vean exigidas a cumplir con demandas del espacio familiar y del espacio laboral, que resultan diferentes y contrapuestas. Asumir responsabilidades en la familia implica competencias en el orden relacional, afectivo, empático, paciente y educativo. Mientras que el desempeño en el espacio empresarial, específicamente, y el desarrollo de puestos de dirección y toma de decisiones, suponen, en muchas ocasiones, actitudes de imposición, autoritarismo, solución de problemas operativos, urgentes, técnicos, de acciones de ejecución más que de educación, de resultados concretos más que de mediación de relaciones interpersonales y afectivas.

La fragmentación subjetiva alude entonces a la multiplicidad de habilidades a las que se ven abocadas, en tanto deben ser afectivas, comprensivas, empáticas y amorosas, a las vez que exigentes, autoritarias, exitosas y competentes. De esta forma, intentan cumplir con la variedad de roles que se esperan de ellas: madres, esposas, trabajadoras, profesionales, amas de casa y ejemplos de belleza.

El sobreesfuerzo para conciliar el espacio familiar y el laboral no solo implica estrategias para organizar el tiempo y los horarios, sino también el desarrollo de múltiples capacidades, que generan un gasto de energía del cual, generalmente, no son conscientes, pasa inadvertido, y se asume como natural y no reconocido, mientras afecta la calidad de vida de las mujeres y se traduce en malestares, insatisfacciones y ansiedades.

La fragmentación subjetiva que caracteriza a las mujeres empresarias es producto de la oposición entre dos sistemas de normas y valores diferentes que demandan habilidades, estilos de comunicación y relaciones interpersonales opuestos y desligados. La conquista del espacio empresarial implica violentar la socialización en la que han sido educadas las mujeres durante su historia de vida, ya que no se permite que influya en su desempeño laboral, su vida privada y emocional. La fragmentación del ser humano es un mandato social para alcanzar la competitividad en el ámbito laboral, y es vivida desde el malestar y la contradicción, fundamentalmente, por las mujeres.

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