Jueves, 03 Noviembre 2016 04:56

Los retos de la equidad

Tras la crisis económica de la pasada década de los noventa en Cuba, el actual proceso de actualización del modelo económico ha generado nuevos escenarios de inequidad que urge atender, coinciden especialistas en el país. Una mirada a la vida cotidiana de Verónica Jústiz, ingeniera capitalina de 46 años, podría muy bien ilustrar esta preocupación.
Graduada de informática en 1993, uno de los años más duros del llamado período especial, Jústiz, una mujer negra residente en el municipio del Cerro, en la capital cubana, comenzó a trabajar en una empresa vinculada al transporte.
En casa todo el mundo tenía empleo, el padre era médico; la madre, farmacéutica y su muy reciente esposo, ingeniero civil.
"Salí embarazada en 1995 y, antes de que naciera Brenda, mi papá murió por causa de un infarto que nadie esperaba. Cuando la niña tenía apenas un año y yo me preparaba para empezar a trabajar de nuevo, mi esposo salió a Europa en un viaje de trabajo y no regresó", recordó con SEMlac.
Jústiz reinició su trabajo como ingeniera y, a la par, por las noches, mecanografiaba tesis de grado en una computadora que le habían asignado en su trabajo, para obtener más ingresos. Así pasaron los años.
Cuando Brenda estaba a punto de terminar la escuela secundaria básica, a la abuela de la pequeña le diagnosticaron una esclerosis múltiple y la vida de esta mujer se convirtió en un caos.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO

Los empleos que se acogen a las nuevas formas de gestión no estatal deben ser defendidos como sitios en los que las mujeres también tengan posibilidades de superación personal y profesional.

De modernas, las gestiones. Pero las mentalidades parecen seguir por el mismo camino que antaño. Eso pareciera en muchos de los contextos de las nuevas formas de gestión no estatal, en los que las mujeres se ven destinadas a los mismos roles que la historia les ha asignado, mientras los hombres no se preocupan por transgredir límites y se mantienen en su sitio de privilegio y acomodo.
Al menos esa es la realidad constatada por las jóvenes investigadoras del Instituto de Filosofía, Saray Velázquez Quintián y Seida Barrera Rodríguez, quienes se propusieron lanzar una mirada con enfoque de género a la legislación y la realidad de una cooperativa no agropecuaria cubana, en este caso, la Model, destinada a las confecciones.

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