Quien confunde con sexo o pornografía las historias de Sonia Rivera Valdés, "no sabe leer y no sabe lo que es sexo", aseveró la intelectual cubana Teresa de Jesús Fernández en La Habana, durante el coloquio "Las historias prohibidas", realizado en homenaje a la escritora cubana estadounidense.
Rivera Valdés, nacida en La Habana en 1937, reside actualmente a medio camino entre Nueva York y la capital cubana y, además de escribir cuentos, hace crítica literaria y de cine, e imparte clases de literatura, estudios puertorriqueños y de la mujer en el York College.
Pero, sobre todo, "es una de las precursoras de los estudios sobre diversidad sexual desde la literatura cubana y la primera en ganar un Premio Casa de las Américas extraordinario con esta temática", declaró Julio César González Pagés, de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), y uno de los organizadores del homenaje por el cumpleaños 81 de Rivera Valdés.
"Sonia es un ejemplo, una mujer que ha luchado contra la xenofobia, el racismo y que trabaja por todos los temas de equidad social, no solo por la equidad de género", destacó González Pagés, durante la cita realizada los días 25 y 26 de abril, en la Casa del Alba Cultural, en La Habana.
"Decidimos iniciar el homenaje el 25 de abril, Día Naranja por la No violencia hacia las mujeres y las niñas, porque para nosotros celebrar es ser más conscientes de que todas las personas podemos aportar nuestro granito de arena para esas causas", explicó el también historiador.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
Miércoles, 29 Junio 2016 02:12

Para ganar, hay que arriesgar

Las acciones creativas, por lo general, suman y restan.
Suman placer, realización profesional, crecimiento espiritual... Y restan ahí, donde las normas se estiran o contraen, según las circunstancias.
Escribir --ya no como acto, sino como forma de vida-- resulta una profesión compleja, más allá de los recursos expresivos y lingüísticos.
Se trata de un hecho que, con su consumación (aun cuando concluya en una obra relevante), no garantiza un premio monetario. O sí, pero una remuneración no constante, variable.
Exige, además, horas fuera de lo que identificamos como horario laboral, un rincón de paz para dar rienda suelta a las musas y otros elementos que las ayuden, según las "manías" de quien se da a la creación.
Para una mujer joven, cubana, la escritura puede simbolizar su proyección presente y futura de ser y expresarse ante el mundo; sin embargo, detrás del éxito, las lecturas y la fantasía que los públicos tejan alrededor de sus páginas, existe un entramado bien complejo de equilibrio de varias índoles.
Elaine Vilar Madruga, destacada representante de la joven literatura nacional, refiere sus estrategias para sustentar este oficio.

Publicado en Ellas cuentan