Más allá de las justas demandas del empleo remunerado, la agenda feminista debe enfocarse en la transformación social para el logro de una vida digna para las mujeres, señalaron asistentes al II Encuentro Internacional de Economía Feminista "Una agenda económica para discutir entre mujeres", realizado en La Habana los días 17 y 18 de enero.
"El trabajo debe redefinirse hacia toda acción que emprenda una persona para beneficio colectivo o individual", señaló la chilena Nelly Cubillos Álvarez al intervenir en la primera sesión del encuentro.
Para Cubillos Álvarez, supone incorporar a la economía todas las relaciones sociales que garantizan la satisfacción de las necesidades hacia una vida digna. "Lo que implica superar las relaciones de poder, de subordinación", sostuvo.
Entre otros aspectos, habló también de la necesidad de trabajar hacia el logro de la igualdad de responsabilidades ante el trabajo de cuidado a nivel personal, familiar, comunitario e institucional. 

Un reciente estudio sobre el rol femenino en los cambios económicos cubanos- publicado por la Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina- pone el ojo en la igualdad sustancial ante lo privado.

Aunque bastante se ha hablado en los diferentes medios de comunicación e, incluso, desde Emprendedoras y SEMlac, de la presencia de la mujer en las formas de gestión no estatal en Cuba y sus consecuencias (principalmente en el cuentapropismo), no está de más conocer los resultados de una reciente investigación que se ha colado por estos días en el debate público.
Las licenciadas en Ciencias Políticas y Administración María Antònia Ferragut Piris y Maria Pizà Nicolau, ambas investigadoras españolas, han publicado en la Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, coordinada por la FLACSO, un estudio sobre el efecto de los cambios político-económicos en la estructura social cubana, en el cual se hace énfasis en la introducción del trabajo por cuenta propia y el papel de la mujer.
Como resultado de un trabajo de investigación cualitativa realizado a partir de la estancia de tres meses y medio en 2013 en La Habana -tiempo en que intercambiaron con personas involucradas en esta forma de gestión, así como con quienes han labrado ya en estos temas desde el campo de la teoría-, las investigadoras realizan un breve resumen sobre la historia política y económica del archipiélago, para luego aterrizar en la contemporaneidad.

Viejas y nuevas brechas de desigualdad impiden que las mujeres, la población joven y de piel negra y mestiza aproveche mejor las nuevas oportunidades de empleo que generan los cambios económicos en Cuba, señalaron especialistas durante un debate en la capital cubana.
Asistentes a un foro sobre Empleo y Juventud realizado en la sede del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), el pasado 22 de septiembre, expresaron que las políticas de equidad deben enfocarse más en esos grupos poblacionales.
Aun cuando el modelo cubano tiene como meta la justicia y la equidad social, y ese enfoque se tiene en cuenta en su plan de desarrollo económico y social, urgen políticas y programas que tengan en cuenta las desigualdades sociales, por color de la piel, de género y generacionales, alertaron asistentes a un foro sobre Empleo y Juventud realizado en la sede del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).
La socióloga Dayma Echevarría León, investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana, explicó que las cubanas, con una alta esperanza de vida de más de 80 años, son mayoría entre los graduados universitarios, los trabajadores de la ciencia y en los puestos técnicos y administrativos del sector estatal.
Sin embargo, han experimentado una salida sostenida del empleo, son minoría en el sector por cuenta propia y entre los usufructuarios de tierras, además de que decrecen en los sectores típicamente masculinos.
En el actual contexto cubano se han profundizado, además, otras brechas de desigualdad por color de la piel, generacional y territorial, agregó la profesora.