La vida dio un giro completo para Georgina Gibert González, una ganadera cubana que lleva una década trabajando en el campo y los últimos cinco años al frente de la vaquería El Jigüey, en Esmeralda, Camagüey, una de las mayores zonas ganaderas en el centro del país.
El cambio para bien llegó a cuenta de un proyecto que, bajo el nombre de Fortalecimiento de la cadena de valor de la leche (Focal), buscó restablecer los eslabones que median desde la producción lechera en fincas y cooperativas, hasta su comercialización, pasando por el acopio, los centros de enfriamiento, las pruebas de calidad y la industria.
"Antes la leche se llevaba hasta el municipio, a más de 20 kilómetros; la acopiaba un carro de la industria y no teníamos control del procedimiento ni de qué sucedía en el camino", relata Gibert González a SEMlac.
"Siempre estábamos disgustados porque después nos decían que la leche no pasaba la prueba de calidad y no la aceptaban. Te enterabas a los dos o tres días, cuando ya no tenías cómo resolver ese problema, ni cómo comprobarlo tampoco. Al final, esas pérdidas las teníamos que pagar de nuestro salario", recuerda.

Aunque son brazo derecho en la comunicación, gestionan el tiempo y se encargan de tener al día todo tipo de documentos, las secretarias y su trabajo siguen aún subvalorados en muchas empresas que no explotan al máximo sus potencialidades.
Durante el taller "Secretaria del siglo XXI, empoderamiento femenino desde nuevas miradas", realizado el pasado 13 de marzo en el Hotel Nacional de Cuba con más de 30 ejecutivas del país, ellas reconocieron la necesidad de incorporar nuevas capacidades para incrementar su relevancia en el funcionamiento empresarial, a tono con los cambios de estructura del sistema económico cubano llegados con la reforma que impulsa el presidente Raúl Castro desde 2008.
"La secretaria ocupa un puesto de alto valor en las organizaciones, con incidencia en los resultados de las empresas, pero se invisibiliza", reconoció a SEMlac Sara Artiles, consultora de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT), que organizó el evento.

Cuando se narra o comenta el deporte en la prensa cubana, pocas veces salen de la voz de una mujer. Pese al camino ganado por ellas dentro del gremio periodístico, en materia de deporte siguen estando subvaloradas y se encuentran en minoría.
En ello coincidieron nueve reporteras deportivas entrevistadas por SEMlac en 2012 -una colombiana, una chilena y las demás de Cuba-, quienes no dudan en aclarar que, dado el esfuerzo y superación de cada una, ya no es quimera lejana el reconocimiento de colegas, atletas y público.
La inequidad de género en la prensa deportiva no es privativa del continente latinoamericano. En su artículo "Mujer, deporte y medios de comunicación", disponible en la web, el sociólogo español José Miguel Gutiérrez, de la Universidad de Valladolid, España, afirma que "la inclusión de mujeres periodistas en las plantillas de los grandes diarios deportivos es una asignatura pendiente, ya que aún no han asumido que gran cantidad de sus lectores habituales son mujeres y reclaman un espacio propio en este mundo todavía 'de hombres".