Llegar a la igualdad real entre hombres y mujeres en un sector considerado "muy masculino", como el de la minería y la energía, necesita del conocimiento sobre las brechas de género, pero también de cambios en la organización del trabajo, coinciden integrantes del equipo de género del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), de Cuba.
Sin embargo, pocos años atrás esas certezas no eran tan evidentes en un sector "claramente masculino por tradición", explicó a SEMlac Nancy Ruíz Molina, instructora del "Programa de habilidades directivas" del Centro Nacional para la Certificación Industrial (CNCI), ubicado en Cienfuegos, a poco más de 250 kilómetros de La Habana, e integrante de su equipo de género.
"Cuba ha ganado mucho en cuanto a leyes que favorecen a las mujeres y garantizan igualdad de derechos, pero existen brechas a nivel institucional, social y en las familias, que tienen que ver con las labores que se han asignado tradicionalmente a las mujeres y se convierten en obstáculos para alcanzar la igualdad real", detalló Ruíz Molina.
Esta docente, junto a 15 colegas -hombres y mujeres- recibió en la capital cubana su certificación como formadora de formadores, tras recibir durante dos años el curso internacional de equidad y género "Cultivando habilidades", gestionado por el Instituto Tecnológico del Norte de Alberta (NAIT), de Canadá.

Los cambios y tensiones que han vivido trabajadoras cubanas constituyen materia prima para varios cineastas de la isla. Un recorrido por filmes de factura nacional así lo atestiguan.
“El cine cubano ha demostrado ser un documento de época y en él podemos encontrar desde las variaciones que ha tenido el habla y la vestimenta en Cuba, hasta los cambios en las relaciones, el comportamiento humano y la participación de las mujeres”, declaró la ensayista Zaida Capote Cruz a SEMlac.
En su ensayo “Cubanas trabajando (a 24 cuadros por segundo)”, la reconocida intelectual ofrece una revisión de nueve filmes en los cuales la posición de las mujeres, el empleo femenino y los conflictos que genera el machismo constituyen líneas argumentales.

Adultas mayores encuentran en el trabajo por cuenta propia un incentivo para sus vidas y la posibilidad de contribuir al desarrollo local en Cuba.
"Yo me siento muy entusiasmada, no solo porque he encontrado un respiro económico. Participar en talleres, conocer a personas nuevas y adquirir otros conocimientos me hacen sentir viva", afirma Nancy Valladares.
Esta pensionada de 66 años es una de las beneficiarias del proyecto "Mujeres en desarrollo", de la Facultad de Comunicación (Fcom) de la Universidad de La Habana; iniciativa que ofrece herramientas para el emprendimiento a jubiladas, "amas de casa", mujeres negras y con pocos recursos económicos.