El sexismo contenido en mitos, prejuicios y estereotipos de la cultura patriarcal se traduce muchas veces en malestares que experimentan las mujeres, al sentirse a veces sobre exigidas, marginadas o subestimadas en los espacios laborales, reconocieron especialistas de diversas disciplinas.
"Aunque se trata de prácticas que condicionan la aparición de enfermedades y padecimientos diferentes para hombres y mujeres, los riesgos psicosociales tienen un mayor impacto para ellas", precisó a SEMlac Lucía García Ajete, especialista de capacitación de la Empresa de Proyectos para Industrias Varias (Eproyiv).
Entre las tensiones que afectan la salud de las cubanas están las asociadas a la sobre carga de la doble jornada laboral, dentro y fuera de casa, argumentó la experta durante el taller "Gestión empresarial con perspectiva de género: salud, riesgos y protección laboral", realizado el 12 de octubre en la capital cubana, convocado por la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (Gecyt).

La curiosidad por transformar elementos con la mezcla de sustancias fue el motivo por el cual Gisela Blanco Ramírez se hizo ingeniera química, hace 22 años, en su natal provincia Holguín, a 735 km de La Habana.
De esa vocación por la alquimia sacó las ideas para encauzar la minindustria de conservas de alimentos “Sí se puede”, ubicada en el municipio habanero de Centro Habana, que en ocho años pasó de ser un local ruinoso con producciones deficientes a la rentabilidad y crecimiento actuales.
“Lo que más me gusta hacer en la vida es elaborar productos de buena calidad, competitivos.
Me la paso experimentando”, revela a SEMlac la también dueña de “Vinos JP”, una tienda vinatera que fundó en septiembre de 2014.
Antes de comenzar a dirigir esta cooperativa, Blanco fue profesora de bioquímica en la Universidad de Holguín, donde alcanzó el grado de máster. Pero la economía apremiaba y en 2002 debió dejar la cátedra para emplearse en una agencia de Seguridad y Protección en su provincia.
“Cuando me mudé a La Habana, en 2006, me ofrecieron dirigir la minindustria, que estaba casi en cero, y hoy es una de las más exitosas de la provincia”, reconoce a SEMlac esta mujer de 47 años.
Al ocupar ese cargo, ya contaba con capacitaciones en negocios, ética profesional, motivación laboral, protocolo, entre otros, a las que fue sumando temas de higiene, nutrición y normas técnicas.

Ofrecer algo más, sumando reflexiones, criterios de clientes y las motivaciones de las mujeres que lo soñaron podría resumir la esencia de O2, un spa capitalino que, además de ejercicios y belleza corporal, ofrece arte y jardinería, consejos nutricionales o culinarios y hasta música.
"Siempre quise tener algo propio", confesó a SEMlac Omara Mirabal López, cibernética de 51 años, amante de las artes y ahora mujer de negocios. Razones múltiples coincidieron para llevar a esta profesional de las ciencias exactas a la construcción de un espacio para practicar ejercicios, arreglarse el cabello o hacerse la manicura, o sea, para atender "la parte más bien estética del cuerpo", como ella misma define.
"Pero no estaba muy conforme y para hacer un poco menos frívola la elección de la peluquería y el gimnasio, se me ocurrió armar un proyecto mayor que tuviera conexiones con el arte, con la cultura", relató Mirabal, quien acometió el empeño junto a sus dos hermanas.
Así, O2 Spa, al fondo del conocido Zoológico de 26, en La Habana, "propicia un espacio de relajación y esparcimiento, servicios de gimnasio, spinning, ejercicio de pilates, yoga, tratamientos faciales, masajes, peluquería, manicura y pedicura", según reza uno de los anuncios que lo promocionan en su blog digital (http://o2spahabana.wordpress.com/).
Pero también sirve "tragos, tapas, bocaditos, dulces, y hasta libros y discos… ¡engordamos el alma!, ¡rompemos las costuras gramaticales!", consta en otra de las promociones en línea.