El entusiasmo de Gisela Vilaboy por el trabajo comunitario no la dejó conformarse con emprender un exitoso negocio de artesanía junto a su esposo, hace cinco años.
"Bambú Centro", el taller que comparte el matrimonio en el barrio Los Sitios, uno de los más pobres y céntricos de La Habana, se ha convertido en espacio para atender conflictos sociales mediante el arte.
Al dorso de la entrada del Barrio Chino habanero se localiza la sede del emprendimiento que la artista independiente aspira a oficializar muy pronto como cooperativa del Ministerio de Industrias, apoyada en las nuevas regulaciones que operan en el país para ampliar esta forma de gestión laboral desde 2013.
Las habilidades manuales que se transmitieron generacionalmente en su familia de padre carpintero ebanista y madre costurera y artesana de papier maché han sido sustento de la mujer de 44 años, graduada de Artes Plásticas y Restauración en el curso para trabajadores de la Universidad de las Artes de Cuba.
Gisela y su esposo Carlos Martínez confeccionan muebles y objetos decorativos de bambú junto a cuatro ayudantes de la localidad, en su mayoría jóvenes que se encontraban sin trabajo o provienen de familias de bajos ingresos.
La caña del bambú es la fuente de sustento de todo este grupo que hoy vende productos en las ferias más importantes del país, como HABANARTE, Fiart, Arte para mamá, Arte en la Rampa, la Feria del Libro y espacios de venta fijos en Varadero, Matanzas y Pinar del Río.
En el barrio Los Sitios, de La Habana, Gisela y su esposo Carlos Martínez levantaron su proyecto"Desde niña me gustó la artesanía y quería ser artista. Cuando entré a la universidad, llevaba años ejerciendo empíricamente, después de recibir varios cursos de restauración", relata a SEMlac la creadora.

Lunes, 23 Noviembre 2015 20:09

Jubiladas sin descanso

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Luego de poner en la hornilla las dos cafeteras a las 5:30 de la mañana, Estrella Rodríguez, de 73 años, prepara los tamales que venderá al mediodía, tuesta el maní, adelanta la merienda de la nieta en edad preescolar, despierta a la familia y se marcha.
De compartir la vida laboral con la atención de cinco hijos y varios nietos le viene la costumbre de madrugar, que ahora aprovecha para llegar a las paradas de guagua (ómnibus) cuando la gente sale a trabajar y venderles a un peso cubano el vasito de café o el cucurucho de maní.
El resto del día se lo pasa en la entrada del edificio y, como sus productos han tomado fama en el barrio periférico Abel Santamaría, de la capital cubana, a las dos de la tarde está de regreso para preparar la comida y recoger a la nieta antes de que su madre regrese del hospital.
“Gano de 50 a 80 pesos diarios (entre dos y tres dólares), lo que ayuda a sostener mis gastos y la alimentación de la familia, porque mi jubilación de 200 pesos (ocho dólares) no alcanza”, explica a SEMlac esta antigua obrera de manufacturas.
“El salario de la hija con que vivo, oftalmóloga del hospital Ameijeiras, queda para pagar las cuentas de los servicios y comprar lo que necesita la niña. A los demás hijos trato de ayudarles cuando tengo oportunidad, porque a ellos tampoco les alcanza el salario”, asegura.
La jubilación laboral con la que Rodríguez pensó arribar a una vida más sosegada, ha implicado para ella nuevas responsabilidades domésticas y económicas, en un país donde las carencias afectan la vida cotidiana producto de una crisis sostenida por casi tres décadas.

El sexismo contenido en mitos, prejuicios y estereotipos de la cultura patriarcal se traduce muchas veces en malestares que experimentan las mujeres, al sentirse a veces sobre exigidas, marginadas o subestimadas en los espacios laborales, reconocieron especialistas de diversas disciplinas.
"Aunque se trata de prácticas que condicionan la aparición de enfermedades y padecimientos diferentes para hombres y mujeres, los riesgos psicosociales tienen un mayor impacto para ellas", precisó a SEMlac Lucía García Ajete, especialista de capacitación de la Empresa de Proyectos para Industrias Varias (Eproyiv).
Entre las tensiones que afectan la salud de las cubanas están las asociadas a la sobre carga de la doble jornada laboral, dentro y fuera de casa, argumentó la experta durante el taller "Gestión empresarial con perspectiva de género: salud, riesgos y protección laboral", realizado el 12 de octubre en la capital cubana, convocado por la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (Gecyt).