Adultas mayores encuentran en el trabajo por cuenta propia un incentivo para sus vidas y la posibilidad de contribuir al desarrollo local en Cuba.
"Yo me siento muy entusiasmada, no solo porque he encontrado un respiro económico. Participar en talleres, conocer a personas nuevas y adquirir otros conocimientos me hacen sentir viva", afirma Nancy Valladares.
Esta pensionada de 66 años es una de las beneficiarias del proyecto "Mujeres en desarrollo", de la Facultad de Comunicación (Fcom) de la Universidad de La Habana; iniciativa que ofrece herramientas para el emprendimiento a jubiladas, "amas de casa", mujeres negras y con pocos recursos económicos.

El incremento del autoempleo en el sector no estatal cubano abre nuevas opciones y perspectivas económicas para muchas personas, pero también podría elevar la inseguridad del empleo, en particular de las mujeres, advierten especialistas.
Extensas jornadas de trabajo, irregulares o ausentes horarios para almuerzos y descansos, arreglos laborales que no consideran vacaciones ni compensación alguna cuando el negocio cierra temporalmente son algunas de las adversidades que suelen aparecer en el sector privado de trabajo.
"Se ha logrado mucho en Cuba en materia de protección a la mujer trabajadora, pero creo que se abre una brecha hoy en el sector no estatal", suscribió a SEMlac, en un mensaje de correo electrónico, una de las personas que intercambió criterios en la lista de discusión sobre el tema, promovida en julio por el servicio informativo Mujeres emprendedoras.
La comentarista agregaba varias preguntas a su mensaje: ¿cómo queda una cuentapropista si está embarazada y necesita su tiempo de descanso por este concepto? ¿No serán sustituidas de sus puestos en caso de que trabaje para un particular? ¿Se acumulan vacaciones? ¿Si cesas en un empleo (particular), qué protección tiene el trabajador o trabajadora en esta circunstancia?
"Son varias las preguntas que me hago al respecto. Quizás algunas de ellas tienen ya respuestas, pero la mayor parte de la población las desconoce", aclaraba.

Si bien muchas cubanas alcanzan un alto nivel técnico y profesional, y disponen de diversas oportunidades laborales, todavía perviven desigualdades entre hombres y mujeres en el sector empresarial, alertan especialistas.
“Aunque las mujeres cubanas se han incorporado al trabajo remunerado, aún existe una reserva en aquellas que se dedican a los quehaceres del hogar, que están en edad laboral y tienen en su mayoría nivel escolar medio”, asegura la economista Teresa Lara.
Hay un gran potencial femenino que no se aprovecha suficientemente en el propio universo laboral, de donde han salido más mujeres que hombres en los últimos años, agrega Lara en su artículo “Equidad de género en el sistema empresarial cubano”, publicado en julio en la revista Nueva empresa, que edita la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (Gecyt).