El trabajo doméstico y de cuidados se sigue abriendo paso en el sector privado en Cuba como oferta laboral remunerada, según se amplía el empleo no estatal y son insuficientes las ofertas estatales de cuidado, constatan sondeos periodísticos y la vida cotidiana.
“Los comportamientos de este tipo de empleo han tenido sus altas y sus bajas, muy asociadas a los movimientos del ciclo económico del país”, asegura a SEMlac la economista Teresa Lara.
El trabajo doméstico y de cuidado remunerado había empezado a reducirse a su mínima expresión en la isla desde la pasada década del sesenta, al calor del triunfo de la Revolución, la incorporación de la mujer al trabajo estatal, la creación de servicios de apoyo al hogar y de legislaciones laborales, sociales y familiares que protegían particularmente a las mujeres.

Más allá de las justas demandas del empleo remunerado, la agenda feminista debe enfocarse en la transformación social para el logro de una vida digna para las mujeres, señalaron asistentes al II Encuentro Internacional de Economía Feminista "Una agenda económica para discutir entre mujeres", realizado en La Habana los días 17 y 18 de enero.
"El trabajo debe redefinirse hacia toda acción que emprenda una persona para beneficio colectivo o individual", señaló la chilena Nelly Cubillos Álvarez al intervenir en la primera sesión del encuentro.
Para Cubillos Álvarez, supone incorporar a la economía todas las relaciones sociales que garantizan la satisfacción de las necesidades hacia una vida digna. "Lo que implica superar las relaciones de poder, de subordinación", sostuvo.
Entre otros aspectos, habló también de la necesidad de trabajar hacia el logro de la igualdad de responsabilidades ante el trabajo de cuidado a nivel personal, familiar, comunitario e institucional. 

Un reciente estudio sobre el rol femenino en los cambios económicos cubanos- publicado por la Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina- pone el ojo en la igualdad sustancial ante lo privado.

Aunque bastante se ha hablado en los diferentes medios de comunicación e, incluso, desde Emprendedoras y SEMlac, de la presencia de la mujer en las formas de gestión no estatal en Cuba y sus consecuencias (principalmente en el cuentapropismo), no está de más conocer los resultados de una reciente investigación que se ha colado por estos días en el debate público.
Las licenciadas en Ciencias Políticas y Administración María Antònia Ferragut Piris y Maria Pizà Nicolau, ambas investigadoras españolas, han publicado en la Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, coordinada por la FLACSO, un estudio sobre el efecto de los cambios político-económicos en la estructura social cubana, en el cual se hace énfasis en la introducción del trabajo por cuenta propia y el papel de la mujer.
Como resultado de un trabajo de investigación cualitativa realizado a partir de la estancia de tres meses y medio en 2013 en La Habana -tiempo en que intercambiaron con personas involucradas en esta forma de gestión, así como con quienes han labrado ya en estos temas desde el campo de la teoría-, las investigadoras realizan un breve resumen sobre la historia política y económica del archipiélago, para luego aterrizar en la contemporaneidad.