Eneyda Díaz Díaz es la dueña del salón infantil Jardín del Edén, en el municipio Cárdenas, en la occidental provincia de Matanzas. Como muchas otras cubanas, esta licenciada en Filosofía e Historia apostó por un negocio particular “cuando apareció la necesidad económica”, asegura.
“Todos mis problemas económicos estaban resueltos hasta que llegó el divorcio y el fin de un matrimonio de 30 años. Él es gastronómico desde hace más de 40 años y teníamos una vida holgada. Cuando me vi sola, con un salario de 500 pesos (poco menos de 20 dólares estadounidenses), me pregunté: ¿cómo pago la corriente con 3 aires acondicionados? ¿Cómo explicarles a mis dos hijos que ya no será igual?”, recuerda Díaz.
Como maestra, su experiencia en el sector educativo le dejó siempre deseos de hacer más, pero nunca pensó que la aprobación de nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia le abriría la puerta a uno de sus sueños: la educación y el cuidado de infantes.
“A raíz de la separación, estuve casi un año en cama con una crisis depresiva exógena muy fuerte. Pero gracias a Dios y a todas las cosas aprendidas, percibí que había llegado el momento de poner en práctica mis conocimientos para darles a mis hijos una vida digna. Apareció la idea de enseñar, pero de una manera diferente”, afirma Díaz a SEMlac.

Llegar a la igualdad real entre hombres y mujeres en un sector considerado "muy masculino", como el de la minería y la energía, necesita del conocimiento sobre las brechas de género, pero también de cambios en la organización del trabajo, coinciden integrantes del equipo de género del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), de Cuba.
Sin embargo, pocos años atrás esas certezas no eran tan evidentes en un sector "claramente masculino por tradición", explicó a SEMlac Nancy Ruíz Molina, instructora del "Programa de habilidades directivas" del Centro Nacional para la Certificación Industrial (CNCI), ubicado en Cienfuegos, a poco más de 250 kilómetros de La Habana, e integrante de su equipo de género.
"Cuba ha ganado mucho en cuanto a leyes que favorecen a las mujeres y garantizan igualdad de derechos, pero existen brechas a nivel institucional, social y en las familias, que tienen que ver con las labores que se han asignado tradicionalmente a las mujeres y se convierten en obstáculos para alcanzar la igualdad real", detalló Ruíz Molina.
Esta docente, junto a 15 colegas -hombres y mujeres- recibió en la capital cubana su certificación como formadora de formadores, tras recibir durante dos años el curso internacional de equidad y género "Cultivando habilidades", gestionado por el Instituto Tecnológico del Norte de Alberta (NAIT), de Canadá.

Los cambios y tensiones que han vivido trabajadoras cubanas constituyen materia prima para varios cineastas de la isla. Un recorrido por filmes de factura nacional así lo atestiguan.
“El cine cubano ha demostrado ser un documento de época y en él podemos encontrar desde las variaciones que ha tenido el habla y la vestimenta en Cuba, hasta los cambios en las relaciones, el comportamiento humano y la participación de las mujeres”, declaró la ensayista Zaida Capote Cruz a SEMlac.
En su ensayo “Cubanas trabajando (a 24 cuadros por segundo)”, la reconocida intelectual ofrece una revisión de nueve filmes en los cuales la posición de las mujeres, el empleo femenino y los conflictos que genera el machismo constituyen líneas argumentales.