Lunes, 03 Marzo 2014 19:40

La conciliación con corresponsabilidad social: algunas estrategias

Por  Magela Romero Almodovar

“Este es el tiempo no solo de proteger el derecho al trabajo de las mujeres casadas y las conquistas femeninas en el área laboral, sino de proteger el derecho de estas a casarse y a tener criaturas” (Myrdal, 1968)

Breves pinceladas…

Las políticas de conciliación con corresponsabilidad social consisten en el conjunto de medidas o acciones diseñadas macroestructuralmente desde el Estado, que se acogen e implementan en la vida empresarial para otorgar permisos, suspensiones, reducciones horarias, flexibilización del tiempo, del espacio[1]. Se crean con el fin de ofrecer servicios de apoyo favorables para que las personas trabajadoras puedan cumplir de forma óptima con sus responsabilidades y aspiraciones personales, laborales y familiares.

Las principales beneficiarias de estas estrategias son las mujeres, quienes encuentran más limitantes para el alcance de sus metas por la sobrecarga de roles familiares y domésticos que obstaculizan tanto su inserción, como su permanencia y ascenso en sus carreras profesionales. Esto sucede como consecuencia de la división sexual del trabajo que se (re)produce con el sistema patriarcal y garantiza que sea perpetua su condición de “seres inferiores”.

Sin embargo, aunque hay avances hasta las fecha, las políticas implementadas no han tenido los resultados esperados, ya que no se han pensado con enfoque de género, ni en estrecha conexión con los cambios que suponen los nuevos tiempos. Por ello se convierten en letra muerta o en una falsa que no conduce al bienestar real, aun cuando supuestamente tributan a ello.

Para que esta realidad sea diferente, las acciones diseñadas deben estar orientadas en torno a los siguientes ejes:

-    Restructurar y reorganizar los sistemas laboral, educativo y familiar, fundamentalmente

-    Impactar positivamente en la organización de los tiempos, tanto del destinado al trabajo remunerado como el dedicado a la vida familiar y personal de las plantillas

-    Lograr la redistribución de la carga total de trabajo (empleo y trabajo doméstico-familiar y también trabajo cívico) entre todas las personas no dependientes.

-    Impulsar el cambio de las pautas socio-culturales que amparan el modelo male breadwinner (hombre proveedor).

Además, resultan necesarios: la (re)asignación de los recursos sociales para poner en práctica dichas estrategias, la conciencia de género de quienes deben implementar las medidas o fomentar otras alternativas para alcanzar la meta deseada y la sensibilización en género de hombres y mujeres beneficiarios y beneficiarias directas de estos cambios.

Algunas medidas de conciliación implementadas

Hasta la fecha, las medidas de conciliación implementadas a nivel internacional pueden ser aglomeradas en los siguientes grupos[1]:

1.Medidas de flexibilidad en la distribución del tiempo de trabajo:

Referidas a “horarios flexibles”, estas implican decidir los horarios de inicio y fin de la jornada, con el objetivo de que las plantillas puedan autogestionar su tiempo, siempre que se cumpla con las horas de trabajo pautadas legislativamente. También se hace alusión a la “jornada comprimida”, que permite la flexibilidad en la distribución de las horas laborables semanales, para que la persona trabaje durante más horas algunos días y pueda tener a cambio un día o medio día libre. Desde esta postura se sobreentiende que una mayor productividad no se alcanza con trabajar más horas, sino al hacerlo con mayor calidad, aun cuando pueda implicar menos tiempo. En este grupo se encuentra también la “flexibilidad en la elección de vacaciones” para hacerlas coincidir con el fin del período escolar y, por último; la variante de “salida por emergencias”, que reconoce el derecho de la persona trabajadora de ausentarse por una emergencia o situación familiar determinada.

2. Medidas de flexibilidad espacial:

Este tipo de medidas hace alusión a la flexibilización del espacio físico de trabajo gracias a los avances de las tecnologías de la información y la comunicación. En este grupo podemos encontrar el “teletrabajo”, a partir del cual se desarrolla parte de la jornada laboral fuera de la instalación empresarial y, generalmente, en los domicilios, para que las personas puedan alternar sus responsabilidades familiares y profesionales.

3. Medidas de apoyo y asesoramiento:

Las empresas que aplican estas medidas facilitan a su plantilla asesoramiento social/psicológico gestionado por profesionales en cada materia. Dichos profesionales tienen como objetivo la orientación sobre problemas de índole personal y familiar (separaciones entre cónyuges, problemas con los hijos e hijas, etc.) que pueden generar estrés y hacer insuficientes sus actividades productivas.

4. Servicios y otras medidas de conciliación:

Algunos de estos servicios se relacionan con la “creación de guarderías” y otras estrategias para el cuidado de niños menores de cinco años u otras personas dependientes. Esta es una de las preocupaciones principales de los progenitores, los cuales muchas veces dejan de acceder a determinados puestos (sobre todo las mujeres) por la prolongación de un horario que impide conciliar su responsabilidad laboral con el cuidado. También están los casos de imposibilidad laboral porque no se tiene acceso a estas entidades de cuidado y se obstaculiza su manifestación productiva.

5. Medidas de conciliación recogidas en textos legales:

Entre las más conocidas encontramos el “permiso retribuido por enfermedad de familiares” y la “suspensión por maternidad”. Mediante estas medidas las empresas amparan monetariamente sus plantillas, e se sensibilizan con sus situaciones familiares y personales para que estas no interfieran en la integralidad profesional de sus trabajadores.

Muchas de estas medidas responden a las iniciativas llevadas a cabo en el contexto europeo, mas Latinoamérica no queda atrás en la implementación de mecanismos que también pueden ser incluidos en tales grupos.

Algunos servicios conciliatorios promovidos por el Estado cubano y la Federación de Mujeres Cubanas

La mayor parte de los mecanismos para la conciliación desarrollados en el contexto cubano han sido promovidos por el Estado e implementados por sus empresas, instituciones y organizaciones. Un papel fundamental en su creación e impulso lo ha jugado la Federación de Mujeres Cubanas, la cual tuvo como objetivo, desde su fundación, la creación de instituciones y servicios que facilitaran a la trabajadora la ejecución de las tareas domésticas y el cuidado[2].

Entre las principales estrategias establecidas hasta la fecha se encuentran las siguientes[3]:

    - La creación de nuevos Círculos y Jardines Infantiles.

   - El incremento del número de becas para estudiantes, tanto de la enseñanza media, preuniversitaria y superior.

    - La inauguración de campamentos y Palacios de pioneros.

    - El perfeccionamiento de los planes vacacionales.

    - El incremento en la oferta de efectos electrodomésticos aliviadores del trabajo en el hogar

    - La creación de los comedores obreros y estudiantiles, para que las mujeres no tuvieran que regresar a sus casas en el horario del almuerzo.

    - El establecimiento de centros de cuidado para ancianos/as (hogares).

    - La instauración del Plan Jaba, un mecanismo establecido para acortar el tiempo de las y los trabajadores en las colas para la compra de alimentos.

    - La construcción de lavatines o tintorerías.

    - Programa Nacional de Asistencia al adulto mayor y a las personas discapacitadas.

    - Programa de trabajo social con madres solas que tienen hijos con discapacidades severas.

   - Licencia de Maternidad remunerada (1974) –sustituida por el Decreto Ley 234 de la Maternidad para la Trabajadora, que amplía la posibilidad de la licencia remunerada a padres, abuelos y otros familiares cercanos.

    - Permisos retribuidos para acompañar a descendientes y familiares a turnos médicos.

  - Resolución conjunta Educación-Salud-FMC y la creación de casitas infantiles en Unidades Básicas de Producción Cooperativa, Cooperativas de Producción Agropecuaria, centrales azucareros y empresas pesqueras.

    - Horarios abiertos y flexibles en algunos centros.

    - Flexibilidad en la selección de las vacaciones y prioridad a mujeres con niños pequeños para disfrutarlas durante semanas de receso escolar y periodo vacacional.

   - Incremento del teletrabajo a partir de la aparición y acceso de trabajadoras/es a nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones, lo cual les permite flexibilidad espacial para ejecutar su trabajo.

Como puede observarse, la mayoría de los mecanismos para la conciliación existentes en el país se refieren a lo enunciado en los grupos 4 y 5, según sistematización del Departamento de Empleo y Políticas Sociales de España (2013); ya que la generalidad de las estrategias desarrolladas tienen como fin la generación de servicios estatales y el avance en términos legales para la creación de un marco jurídico propicio al cambio. En menor medida se establecen mecanismos que tributen a la flexibilidad espacial u horaria (grupos 1 y 2); aun cuando en muchos centros de trabajo se ofrecen facilidades (frecuentemente a modo de “favores”) a quienes tienen a su cargo la atención de enfermos u otras personas cuidado - dependientes.

Retos del actual periodo

Vivimos tiempos difíciles respecto a la conciliación en Cuba, pues si bien se mantienen muchas de las estrategias mencionadas anteriormente, otras tienden a desaparecer, como los planes vacacionales, las escuelas en el campo, los comedores obreros, el plan jaba, entre otras. Otros mecanismos resultan muy insuficientes en relación con la alta demanda; tal es el caso de servicios destinados a la atención de personas ancianas, con privilegio fundamentalmente para quienes viven solos.

Ante este panorama, el sector cuentapropista representa una alternativa de solución a los conflictos que genera el tener que cumplir con las tareas domésticas y de cuidado, al tiempo que se pretende responder a las demandas laborales; sin embargo, muchas veces el precio de estos servicios en este sector resulta inaccesible para determinados grupos sociales (sobre todo aquellos que no tienen ingresos en CUC).

Este fenómeno acontece en el contexto de una crisis económica acentuada en los últimos tiempos por procesos que impactan negativamente las posibles dinámicas de conciliación. Téngase en cuenta, por ejemplo, que el proceso de reestructuración laboral sucede en paralelo con el proceso de envejecimiento poblacional acelerado que vive el país. El primer fenómeno provoca que el mercado de trabajo sea cada día más competitivo y desregulado, lo que conlleva a mayores exigencias para alcanzar la condición de idoneidad demostrada; mientras que el segundo ocasiona la paulatina aparición de personas dependientes que requieren apoyo, lo que acarrea la disminución del tiempo para el trabajo en el ámbito público de familiares encargados de tal fin.

Esta situación ocasiona que el peso de la conciliación recaiga en las estrategias familiares e individuales que se crean en un contexto adverso, machista, y son casi siempre las propias mujeres las encargadas de lograrlas con el fin de escapar del conflicto que les genera el deseo de estar empleadas y satisfacer las demandas familiares.

Se recomienda…

Ante tales circunstancias se deben proteger las conquistas, en términos de políticas y estrategias. Estas son las que han permitido alcanzar una mayor equidad entre los géneros y, sobre todo, la autonomía femenina existente. Del mismo modo, hay que priorizar en el presupuesto estatal y empresarial el monto destinado a la aplicación de las medidas conciliatorias y fomentar talleres de sensibilización y capacitación en género a directivos y decisores del país, sobre todo pertenecientes a la esfera del trabajo.

Por otra parte, se recomienda difundir publicaciones que den cuenta de las inequidades de género y su incidencia en la imposibilidad de establecer una conciliación con corresponsabilidad social y, sobre todo, promover diversas estrategias para impactar los roles tradicionales de género, tanto de las mujeres como de los hombres, para que así se gane conciencia y se transforme la práctica cotidiana.

Bibliografía consultada

 - Martínez, Juliana: “Conciliación con corresponsabilidad social en América Latina ¿cómo avanzar?”, Centro Regional de América Latina y el Caribe del PNUD, 2010.

-OIT – PNUD: “Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social”, OIT – PNUD, 2009.

- Torns, Teresa: “De la imposible conciliación a los permanente malos arreglos”, en Cuaderno de Relaciones Laborales 23, no 1, 2005, pp 15 – 33.



[1] Patricia Aragón: “Conciliar la vida laboral y familiar”, en www.gizartelan.com, consultado el 21 de diciembre de 2012.

[2] Departamento de empleo y políticas sociales: “Medidas de conciliación”, en www.gizartelan.ejgv.euskadi.net, 2013.

[3] Vilma Espíon: Informes centrales de los Congresos de la FMC. Imprenta central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, La Habana, 1990; Isabel Larguía y John Dumoulin: Hacia una concepción científica de la emancipación de la mujer, Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1983.

[4] Magela Romero: “Trabajadoras domésticas no remuneradas a tiempo completo. Un estudio de su rol desde la perspectiva de género”, tesis de Maestría en Estudios de Género, Cátedra de la Mujer, Universidad de La Habana, 2009.

 

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