CRITERIOS DE ESPECIALISTAS (35)

La Habana, diciembre (SEMlac).- La necesidad de valorizar el trabajo doméstico no remunerado fue señalada por especialistas y participantes en el 9no. Taller Internacional Mujeres en el Siglo XXI, promovido por la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana del 25 al 28 de noviembre.

"No se puede ver solo la fuerza de trabajo cuando se están aportando valores desde la mirada de la economía convencional", señaló la economista Teresa Lara al intervenir en la comisión sobre género y cambios económicos, el 27 de noviembre.

Lara llamó la atención sobre el valor del trabajo no remunerado que se realiza en los hogares y gracias al cual existe fuerza de trabajo, desarrollo y productividad. Entre el 80 y 90 por ciento de ese trabajo lo realizan las mujeres, puntualizó.

Las transformaciones actuales en la sociedad cubana incluyen un tema muy sensible: el proceso de reestructuración del empleo basado en la idoneidad, que toma en cuenta no solo las capacidades, sino también el tiempo de dedicación al trabajo, con lo cual las mujeres --típicas cuidadoras de sus hogares-- salen perjudicadas.

Una alternativa de ocupación es el cuentapropismo, en el cual las mujeres muestran, en general, un ritmo de crecimiento mayor que los hombres, aunque ellos son mayoría entre las personas empleadas como trabajadores por cuenta propia. Para ellas, esta opción supone una oportunidad para recibir ingresos y, al mismo tiempo, mantenerse cerca o dentro del hogar, lo que les permite responder a necesidades de la familia y no ayuda, al final, a romper con la cultura que afinca su papel de cuidadora.

Con frecuencia, en entornos laborales se bromea o se alude a la superioridad de las mujeres (o los hombres) para dirigir frente a la incapacidad de los hombres (o de las mujeres) en este rol. Esta polémica ocurre, independientemente de que sean hombres o mujeres quienes las emitan, pues puede haber partidarios de una u otra postura en ambos grupos, sin distinción de su sexo.

Las mujeres constituyen 70 por ciento de los trabajadores del Sistema Nacional de Salud (SNS) de Cuba. Su presencia predomina entre el personal administrativo (oficinistas y secretarias) y de servicio (trabajadores de la limpieza, cocineras y pantristas); ocupaciones que reproducen las tradicionales y cotidianas labores femeninas, vinculadas con el ejercicio de los roles domésticos: cuidado de la salud y atención de las necesidades afectivas de otras personas (hijos/as, madres/padres, suegros/suegras, otros familiares y amistades), mantenimiento de la higiene doméstica, elaboración y distribución de los alimentos familiares.

La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- El trabajo que se produce en los hogares sigue subvalorado social y económicamente, no se le llama trabajo, pocas veces se paga, abarca muchas facetas imprescindibles de la vida y sigue recayendo, sobre todo, en las mujeres.

"Si yo tuviera que pagarle a una persona por lavar y planchar, a otra por limpiar y a una tercera por hacer la comida, los dos salarios que entran a esta casa no alcanzarían para pagarles lo que ahora yo hago, sin cobrar un centavo", asegura Carmen Suárez, residente en la capital cubana.
Suárez está consciente de que contratar esos servicios es un lujo que su familia no puede darse, aunque ella y su esposo trabajan como profesionales. "Pero igual hay que alimentarse, vestirse y tener salud para vivir", señala.