CRITERIOS DE ESPECIALISTAS (37)

Figura esbelta, juventud, tez clara, rostro agradable, ser soltera y sin hijos pueden ser atributos favorables para que una mujer consiga trabajo en un restaurante o cafetería privados en Cuba, una tendencia que, a juicio de especialistas, promueve la segregación y el acoso.
“Las caras bonitas atraen al público y garantizan la buena presencia del negocio”, opina sin rubores Reinier Cruz, dueño de una pizzería en el Municipio Centro Habana. Su establecimiento funciona todo el día con cuatro muchachas menores de 30 años en el mostrador, que se alternan en turnos de medio día cada 24 horas.
Partir del aspecto para otorgar un trabajo reproduce el supuesto de la mujer objeto, arraigado en la cultura machista, y deja fuera a quienes no cumplan con el estándar, opina la economista Teresa Lara.

Hoy día es frecuente que se presenten manuales y guías de dirección: gestión estratégica, gestión de calidad, gestión por valores, cómo ser un buen empresario o libros de autoayuda para tener éxito en el mercado. Sin embargo, no se escribe sobre gerencia de la vida cotidiana, que no es más que la relacionada con los procesos y relaciones para administrar la vida doméstica.

La violencia contra las mujeres constituye una violación de los derechos humanos y un problema de salud pública mundial, lo que con frecuencia se minimiza, se invisibiliza o se niega por las personas y la sociedad.

Considerar la violencia como un problema de salud permite analizar el costo que tiene para la vida de las mujeres. La violencia contra la mujer es una expresión de las relaciones de poder que se dan entre los sexos, que responde a una cultura patriarcal, sustentada originariamente en la división sexual del trabajo y posiciona al hombre en el ejercicio del poder, a partir del control sobre los recursos económicos, de información y de tiempo. Es una violencia basada en las relaciones de género.

Si se debiera evaluar el impacto de algunas políticas en grupos vulnerables --y en este caso en las mujeres--, sería en las macroeconómicas, ya que establecen la guía o enfoque del resto de las políticas y, en general, de la dirección de la economía; sin embargo, no existe mención alguna en los Lineamientos sobre la necesidad de evaluarlas.

Un tema de particular interés son los precios. Si bien estos son un instrumento de regulación y equilibrio micro económico, lo cierto es que en Cuba su formación es prácticamente centralizada, debido a las normativas que se deben cumplir y los niveles de aprobación que requieren. Podría parecer que es muy efectivo mantener el carácter centralizado en la formación de precios; sin embargo, estos no se revisan con frecuencia, ni se alinean a los precios internacionales; como norma tienen una función recaudatoria o de subsidio, de espaldas al mercado. Ello adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que se va a la eliminación de los subsidios y gratuidades.

Es conocido que el trabajo constituye un factor benefactor, en la medida que contribuye a la independencia económica, a la autodeterminación y al empoderamiento de las mujeres.

Es conocido que el trabajo constituye un factor benefactor, en la medida que contribuye a la independencia económica, a la autodeterminación y al empoderamiento de las mujeres.

Un estudio realizado en un consultorio del médico de familia, del municipio Plaza, en la capital cubana, realizado por García Borrego (2013)[1], incluyó 41 mujeres, entre 45 y 49 años de edad, todas en la etapa del climaterio. De ellas, 15 ocupaban el puesto de directoras (36%) y 23 eran jefas de departamento (64%), 24 se encontraban en la perimenopausia y 17 en la postmenopausia.