CRITERIOS DE ESPECIALISTAS (35)

La política de empleo en Cuba se había enfocado en el pleno empleo y su gestión la organizaba el Estado, en lo fundamental en entidades estatales. Hoy asistimos a un proceso de reestructuración del empleo estatal como una de las principales medidas para alcanzar la eficiencia productiva, lo que ha provocado que la política, en esta esfera, sea sobre la base de la gestión individual de empleo, con excepción de grupos vulnerables (Resolución 35/2004), en los cuales no se encuentran las mujeres.
Por tanto, el Estado deja de tener protagonismo en dos aspectos: primero, en la gestión misma del empleo y, segundo, en la creación de fuentes de empleo, al otorgárseles importancia a las formas no estatales: cooperativas y trabajo por cuenta propia.
En la actualización del modelo económico ha quedado clara la necesidad de que el excedente de fuerza de trabajo que existe en el Estado pase a otras formas de propiedad; pero tal exigencia requiere pensar en el futuro para preservar lo mejor de nuestra fuerza de trabajo en el sector estatal, ya que la población en edad laboral está disminuyendo.

Desde el año 2009 miembros del Grupo de Investigación Psicología y Género (PSICOGEN) de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana desarrollan una línea de estudios sobre mujeres dirigentes en empresas estatales cubanas. Al sistematizar estos resultados se ha analizado la existencia de elementos compartidos por estas mujeres, así como de procesos identitarios afectados, dada la inserción a un espacio laboral que sigue siendo masculinizado y donde viven significativas desigualdades de género.
Un primer elemento encontrado ha sido la existencia de un modelo de dirección considerado el más eficiente, que se hace coherente con cualidades de lo masculino hegemónico, a saber la fuerza, la autoridad, lo operativo:

Directiva de 1er nivel. Empresa Petróleo: "Para dirigir hay que tener mano dura, ser impositiva, porque una vez te traban con blandenguerías pierdes todo el respeto…"
Directiva de 1er Nivel. Ministerio Industria Básica: "hay que tener resultados. Llevarte bien con la gente no es importante, lo importante es tener resultados concretos del trabajo"

Reconocer las diferencias entre hombres y mujeres y aceptarlas es una condición esencial para eliminar las inequidades de género, a veces invisibles, que existen en espacios laborales y empresariales cubanos.
Esa conclusión resume muchas de las reflexiones del taller “La gestión del capital humano en la empresa con perspectiva de género”, organizado la pasada semana en La Habana por especialistas de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT).
El impacto de las inequidades de género en la salud del trabajo capitalizó una buena parte de los debates.

Figura esbelta, juventud, tez clara, rostro agradable, ser soltera y sin hijos pueden ser atributos favorables para que una mujer consiga trabajo en un restaurante o cafetería privados en Cuba, una tendencia que, a juicio de especialistas, promueve la segregación y el acoso.
“Las caras bonitas atraen al público y garantizan la buena presencia del negocio”, opina sin rubores Reinier Cruz, dueño de una pizzería en el Municipio Centro Habana. Su establecimiento funciona todo el día con cuatro muchachas menores de 30 años en el mostrador, que se alternan en turnos de medio día cada 24 horas.
Partir del aspecto para otorgar un trabajo reproduce el supuesto de la mujer objeto, arraigado en la cultura machista, y deja fuera a quienes no cumplan con el estándar, opina la economista Teresa Lara.

Hoy día es frecuente que se presenten manuales y guías de dirección: gestión estratégica, gestión de calidad, gestión por valores, cómo ser un buen empresario o libros de autoayuda para tener éxito en el mercado. Sin embargo, no se escribe sobre gerencia de la vida cotidiana, que no es más que la relacionada con los procesos y relaciones para administrar la vida doméstica.