CRITERIOS DE ESPECIALISTAS (35)

Se dice que las secretarias forman parte del poder oculto en las organizaciones porque si se les conoce es más fácil contactar con un jefe o jefa. Ellas son, por lo general, mujeres que desempeñan una labor encomiable, poco reconocida socialmente.
La denominación del cargo tiene un lenguaje sexista. El cargo de secretario no existe. Cuando esas funciones las realiza un hombre se le denomina Asistente de Dirección o Jefe de Despacho, lo cual también tiene implicaciones salariales.
Por estar al lado de las personas que dirigen tienen horarios irregulares no retribuidos y son víctimas de las mismas tensiones, estrés y enfermedades profesionales de los jefes. Para buscarles mejores salarios, a veces, se les coloca en plazas de operadoras de micro, un cargo mejor remunerado.
En numerosos países se celebra el día de las secretarias y existe la carrera universitaria o estudios de nivel medio superior para la formación de este personal, pero en Cuba todavía no lo tenemos instituido así. Por lo general, las secretarias se forman a partir del noveno grado o por cursos que ofrece la Federación de Mujeres Cubanas y muchas lo hacen de manera empírica, por la práctica en el cargo.

¿Qué entender por liderazgo?
¿Qué entender por liderazgo? Pudiera ser el conjunto de acciones, de relaciones y comunicaciones interpersonales que permiten a una persona ejercer diversos niveles de influencia en el comportamiento de quienes integran un grupo determinado, consiguiendo que este defina y alcance sus objetivos, de manera voluntaria y eficaz (1). Sin embargo, no todas las personas que dicen ser líderes lo son en realidad, pues para ser consideradas como tal, tienen que cumplir los siguientes requisitos: tener un referente colectivo; ser capaz de movilizar, convocar y estimular la acción de otras personas; ejercer influencia sobre un número relativamente amplio de personas y desarrollar este rol durante un tiempo considerable.
Uno de los mitos más frecuentes que existen en relación con el liderazgo es el que sustenta que "hay quienes nacen para ser líderes", cuando en realidad este no es un fenómeno innato. El liderazgo supone un proceso de aprendizaje personal y colectivo, orientado a la construcción de una visión conjunta de las personas sobre sí mismas, sobre sus intereses y sobre los medios para lograr realizaciones efectivas. En el desarrollo del liderazgo intervienen variables como la educación, la personalidad, las oportunidades, las condiciones sociales y económicas particulares, así como la calidad de la interrelación con los otros y las otras. Esto permite entender que este no es un ejercicio exclusivo de unos cuantos privilegiados; aun cuando su desarrollo guarda una estrecha relación con el sexo de la persona que lo ejerce.

I. Sistema empresarial y equidad de género: antecedentes
Las mujeres han mantenido una tendencia creciente a incorporarse como fuerza trabajo en los últimos 20 años dentro del sistema estatal empresarial cubano. En gran parte este comportamiento ha estado alentado por medidas adoptadas, en lo fundamental en el ámbito de políticas universales. Entre ellas, el Código del Trabajo, la Ley de Maternidad, la Ley de Seguridad Social han beneficiado a mujeres y hombres, independientemente de la fuente de empleo (empresarial- público, privado-cooperativo-estatal).
El marco legal existente, en sentido general, unido a las propuestas de la Primera Conferencia del Partido celebrada en el 2012 y el Plan de Acción Nacional para el seguimiento de los acuerdos de Beijing, favorece la equidad entre mujeres y varones en el sistema empresarial, sin embargo, persisten prácticas que discriminan a un grupo -mujeres generalmente- en su participación activa en todos los niveles.
En este sentido, diferentes instituciones de la sociedad civil han pasado a ocupar un papel activo en la promoción de la equidad de género en espacios organizacionales. Entre ellas se puede citar a las universidades, las organizaciones no gubernamentales cubanas y extranjeras así como a las agencias de cooperación internacional. En los últimos cinco años se han verificado iniciativas de diferentes organismos para promover políticas sectoriales con equidad. Tal es el caso del Ministerio de la Construcción y el Ministerio del Transporte. Sin embargo, hasta donde esta autora conoce, estas experiencias no llegaron a concretarse en acciones específicas y/o tampoco se les dio seguimiento para controlar sus efectos, de forma tal que favorecieran la equidad en la gestión empresarial.

Cuando se abordan los temas de violencia psicológica, muchas veces queda soslayado el escenario laboral y, justamente en ese ámbito, ocurre un tipo de violencia que en algunas ocasiones se gesta de manera sutil, pero tiene un fuerte impacto psicológico y físico, que puede llegar a ser irreversible. Nos estamos refiriendo al mobbing.
Derivado del verbo en inglés to mob ("acosar", "hostigar", "acorralar en grupo"), se trata de un proceso complejo, resultado de la participación de factores diversos. El acoso laboral es tan antiguo como el propio trabajo, pues la presión en el entorno laboral siempre ha existido.
Sin embargo, el fenómeno que nos ocupa, entendido básicamente como una forma de abuso psicológico que ocurre en el lugar de trabajo, permaneció invisible durante mucho tiempo; pero ha adquirido gran protagonismo en los últimos años en el campo de la psicología de las organizaciones.

El Código de Trabajo es una de las normas jurídicas que ha sido objeto de modificaciones en función de responder a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y a la actualización del modelo económico que lo sustenta. Quedó aprobado por la Asamblea Nacional (parlamento bicameral) como la Ley 116, el 20 de diciembre de 2013, y entró en vigor junto a su reglamento, el Decreto 326, el 18 de junio de 2014; ambos publicados en la Gaceta Oficial No. 29.
En estos instrumentos legales se exponen las regulaciones que garantizan la protección de los derechos y el cumplimiento de los deberes, derivados de la relación jurídico-laboral establecida entre los trabajadores y los empleadores; y puntualmente los derechos de trabajo y de seguridad social que se confieren a Ia mujer trabajadora. El derecho laboral cubano tiene rango constitucional, plasmado en varios capítulos referidos a la educación y cultura, la igualdad y los derechos, deberes y garantías constitucionales.