Viernes, 22 Noviembre 2013 20:43

Ser fiel no es solo cuestión de mujeres

Por  Sara Artiles y José Raúl Acosta

Un rasgo que bien ha caracterizado la construcción de lo femenino es, sin caer en criterios reduccionistas, el sentimiento de fidelidad que asumen las mujeres dentro de las relaciones de pareja. Sin embargo, la fidelidad no es solo cosa de féminas en tiempos en que es inmensa la cantidad de productos que atacan nuestros sentidos en el mercado y que en ocasiones atiborran nuestras mentes.

Hablar de fidelidad es casi una obligación para adentrarnos en un contexto cada vez más competitivo, donde es también mayor la diversificación de productos y marcas que adquirimos en el mercado. Tal vez, el hecho de ser fiel, pueda parecer irrelevante, pero si valoramos la idea de que nuestra ciudad está invadida de lujosos restaurantes que ofertan comida internacional, con una excelente calidad y servicio, qué hacer para que estos nos elijan, cómo convertirlos en nuestros mejores vendedores.

Para algunos apelar a las emociones resulta la clave del éxito puesto que en ocasiones es el corazón quien nos lleva a tomar una decisión muchas veces en contra de lo que dice la cabeza.  A la hora de atraer nuevos clientes o de mantener los que ya tenemos, estos volverán a adquirir nuestros productos si conseguimos que amen  lo que hacemos por ellos y si contamos con un equipo de trabajo eficiente que les ayude a conseguir lo que realmente buscan y sepan detectar cualquier insatisfacción o si estos necesitan una mayor atención.

Por otro lado, es bueno comprender que todos nuestros clientes no son iguales y que por ende no debemos dirigirnos de la misma manera a aquellos que consumen habitualmente nuestros productos que a los que comienzan por vez primera a frecuentar nuestro negocio. Sin embargo, no debemos desechar nunca la importancia de estos últimos, pues vender una buena imagen será el gancho para regresar.

Otro consejo útil cuando de fidelidad se trata es aprender de los golpes. Si alguno de nuestros clientes nos abandona, no ignoremos las causas por lo que esto sucedió. Busquemos la razón por la que nos ha dejado, cómo interactuaba, cuánto tiempo permaneció con nosotros y cuan vinculado o implicado estaba con nuestro negocio.

No olvide tampoco que para construir una relación de fidelidad es preciso:

- Ser atento y agradable en la gestión de ventas.

- Diseñar y crear incentivos para aquellos que asiduamente frecuentan y compran sus productos.

- Hacer que el cliente se sienta familiarizado con su negocio y convertirlo en un potencial vendedor.

- Utilizar una comunicación afable y persuasiva sin llegar a atiborrarlo de información. 

- Mantenerse en comunicación con ellos y atender sus quejas y sugerencias sin que estas se conviertan en una amenaza. Véalas como una oportunidad para crecer y avanzar en  el futuro.

A la larga observará que una relación de intercambio basada en la fidelidad también puede resultar una unión duradera y feliz.

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