Lunes, 24 Junio 2013 18:39

Leyes o principios para vivir mejor

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La vida de las mujeres de edad mediana está rodeada de un grupo de compromisos por los múltiples roles que desempeñan, simultáneamente: madre, esposa, hija, nuera, suegra, abuela, y --aunque no queramos-- es “ella misma” en función de “los otros”.

Es frecuente que no nos otorguemos “nuestro tiempo” y vivamos en el “tiempo de los otros”. Cuando no somos capaces de darle respuesta a “los otros” nos autoculpamos, nos sentimos responsables del cuidado y atención de las demás personas y sobrepasamos las capacidades naturales para responder a las exigencias externas. Este desajuste de los ritmos biológicos naturales tiende a desviar nuestro organismo en sentido negativo y condiciona la base de aparición de diversos malestares que pueden derivar en enfermedad: ansiedad, irritabilidad, insomnio, depresión, disminución del deseo sexual.

Por esta razón y porque les ha servido de ayuda a mujeres que he atendido en la consulta, es que revisé algunos textos que derivan del Ayurveda, antigua tradición médica india, y de otros que sustentan recomendaciones para identificar y definir conductas de vida a partir de la observación de las reacciones y comportamientos de las personas, a las que añadí las de mi propia experiencia profesional y personal. He elaborado algunas recomendaciones que de asumirlas, pueden contribuir a elaborar un proyecto de vida que favorezca un “vivir más saludable y feliz”.

Leyes o principios para vivir mejor

Autovaloración: Es necesario conocerse a sí misma, reconocer sus valores y defectos. Asuma un modelo de comportamiento propio y no como los demás quieren que sea. Sienta admiración por sí misma, perciba su integración a la naturaleza y a la humanidad. Evalúe la eficacia de su actuación sobre parámetros propios y no en función de la calificación de las otras personas. Aprenda tanto del fracaso como del éxito.

Gratificación: Busque cada día la forma de enriquecerse con lo natural y cotidiano: el sol, los árboles, la lluvia, el cielo, el mar. Mire todo esto como regalos que le da la vida y crezca con ello. La mayor parte de la vida la pasamos sin ver nada de lo que nos rodea. Caminamos por la calle, desandamos por la casa, aprisionadas en nuestros pensamientos, inquietudes y pesares. Detenga esas preocupaciones, esos pensamientos y observe a su alrededor, hay muchas cosas que ha dejado de ver. Para gratificarse es necesario que “mire hacia fuera”.

Ame y déjese amar: Mire en su interior y perciba orgánica y mentalmente toda su capacidad de amar; no espere nada a cambio, sencillamente cultive el amor, no sobre la base de la exigencia sino de la entrega. El amor y el respeto se otorgan a la persona que los cultiva, siempre tendrá una respuesta. Entregue algo a las personas con quien se encuentre o se relacione: una palabra, una flor, una mirada, una sonrisa, una caricia. No exija que la amen, pero sienta la transferencia en gestos y sentimientos de las otras personas, mire a través de ellas, que no siempre saben expresar su amor o su reconocimiento. Si usted es capaz de leer su mensaje, usted podrá identificar que la vida no es tan hostil como a veces nos parece. Ofrezca cariño, afecto, aprecio y amor, felicidad, alegría y bienestar; de seguro tendrá recompensa. La fórmula debe corresponder a: dar amor = recibir amor.

Tome decisiones: El tomar decisiones es una expresión de la autoestima de la persona. Las decisiones hay que tomarlas espontánea y conscientemente a partir de la valoración de las consecuencias que puedan derivar de ellas y del grado de realización y felicidad que puede representar para sí y para quienes están involucrados con su felicidad. El sentirse a gusto con la decisión permite seguir adelante sin temor, incrementa la autoestima y la satisfacción personal. La toma de decisiones en el momento oportuno favorece más al bienestar que soportar situaciones “aparentemente esforzadas”, las cuales, en el fondo, generan estados de malestar general.

Aceptación: Acepte la vida, no luche contra ella oponiéndose a todos y a todo. Evalúe las cosas y personas que le rodean, observe qué puede ser modificable o que puede tener solución. Las que no puedan ser modificables o solucionables tienen que dejar de ser problema. Sea tolerante, acepte las personas como son, no como usted quisiera que fueran. Acepte los hechos, las circunstancias tal y como son. Evalúe y acepte su responsabilidad y compromiso, no culpe a nada ni a nadie de su situación, trate de concertar intereses y preocupaciones con las demás personas asociadas a los sucesos que percibe como problemas y exija sus responsabilidades en un ambiente favorable de solución. No imponga su punto de vista, sea flexible y tenga una amplia capacidad de recepción para comprender el punto de vista de esas personas. No se atrinchere en posiciones extremas. Transforme esos momentos en un beneficio esclarecedor para usted y para quienes le rodean. La aceptación conduce a que usted promueva, en la misma medida, la aceptación de su persona por las demás.

Significación: Todo lo que nos rodea tiene un valor, reconozca los objetivos vitales de la vida, otorgue significados y contenidos a todo. Reconozca el significado de los valores humanos, de la verdad, la belleza, la justicia y la paz.

Flexibilidad: Actúe como el junquillo bajo una tormenta y no como el roble. Ante fuertes vientos, el junquillo se dobla pero no se parte; por el contrario, el roble, por su resistencia e inflexibilidad puede ser arrancado de raíz. Sea flexible. Las dicotomías no son extremas: lo bueno-lo malo; lo negro-lo blanco; en la vida cotidiana existen gradaciones, matices. Trate de ver qué hay detrás de aparentes opuestos. Analice integralmente todos los problemas, esto influirá en la disminución de sus prejuicios y que se mostrará tolerante ante situaciones vagas y confusas.

Asimilación: Enriquézcase cada día con la experiencia vivida y convierta cada actividad que desarrolle en un nuevo y enriquecedor saber. A partir de estas experiencias, positivas y negativas, trace una estrategia de vida y trate de cumplirla. Aprecie el envejecimiento como medio universal de aprendizaje, vida y crecimiento.

Ejercitación: Haga ejercicios y sienta el placer físico de realizarlos, incorpórelos como parte de su vida diaria, relájese. Desarrolle las técnicas de meditación creativa e incorpórelas como un hacer cotidiano.

Entrega: La entrega se sustenta en el equilibrio del recibir y el dar; para recibir hay que dar: si desea ser amada, dé amor; si requiere atención, preste atención a los demás; si comprensión, sea comprensiva con las personas que la rodean. En general, para recibir los beneficios y bondades de la vida debe usted ofrecerlas en la misma medida que las requiere y mantenerse abierta para recibir de los demás. En este intercambio vital favorecerá su estado de bienestar. La entrega se expresa en una mirada, una sonrisa, una palabra de afecto, un saludo. Siempre que se encuentre o hable con otra persona trasmítale energía, amor, bondad, solidaridad. En cada intercambio usted se sentirá más plena y satisfecha.

Conciencia del límite: Su conciencia de hacer las cosas bien y de tener éxito en las acciones que emprenda no debe conducirla a someterse a una sostenida presión interna, demandas extremas que usted no pueda cumplir. No se trace metas inalcanzables o que la obliguen siempre a quedar bien. Sea capaz de valorar sus reales posibilidades y fronteras. Reconozca honestamente sus límites personales, esto le permitirá prepararse para establecer un equilibrio con el medio que le rodea.

Enfrente las situaciones límites: Es frecuente que la vida cotidiana nos enfrente a diferentes conflictos, individuales, en las relaciones interpersonales; sea capaz de analizarlos, evalúe su compromiso en el conflicto, analice sus responsabilidades y la del resto de las personas, críticamente. No “piense para adentro” ni se culpabilice en extremo. Según tenga usted claro el escenario, plantee abiertamente al resto las razones que usted ha identificado para la ocurrencia del conflicto. Exprese sus posiciones y sea capaz de escuchar a los demás, no se “atrinchere” en posiciones extremas. Si está equivocada sea capaz de razonar y asumir su responsabilidad. La esencia de esta ley está regida por dirigir los esfuerzos hacia la solución de los problemas. El intercambio de opiniones facilitará el que usted se sienta más libre y relajada.

Comunicación: Una de las reglas de éxito más determinante es la de mantener una buena comunicación. Para lograr esto hay Reglas de Oro: no partir de la creencia de que la razón es absolutamente suya; sea capaz de escuchar hasta el final, hasta que la otra persona termine de expresar sus ideas; no comience a pensar la respuesta hasta que la otra parte termine de hablar; esto le permitirá reflexionar y responder lógicamente. La comunicación fluirá más fácilmente y facilitará la buena marcha de las relaciones interpersonales.

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