Miércoles, 22 Abril 2015 16:22

Creatividad no es innovación

Por  José Raúl Acosta Artiles

En la actualidad se habla mucho sobre la innovación, pues constituye un factor importante para el crecimiento de una empresa o negocio. Frecuentemente, se asocia con creatividad cuando de innovación se habla; sin embargo, no son la misma cosa. Mientras que la primera se limita a las ideas, la innovación supone resolver de formas diferentes y mejores los problemas y crear nuevas oportunidades. Sin embargo, la creatividad ha surgido como un elemento clave para dotar de valor diferencial a productos y servicios generados por las empresas y es a partir de ella que se desarrollarán procesos innovadores.
La innovación tiene que ver con renovación y cambio, es el resultado de un proceso creativo. En ese sentido, innovar implica realizar grandes cambios en la organización a nivel de producto/servicio, producción y/o distribución dirigidos a mejorar el modelo de negocio. Es un componente crucial para el crecimiento económico a largo plazo, ya que estimula la productividad y la competitividad de las empresas.

Una empresa innovadora se caracteriza por adaptarse fácilmente a los cambios del mercado, tener una agilidad interna para desarrollar nuevos productos y servicios, poseer una visión de largo plazo destinada a cambiar el status quo de una industria y crear ventajas competitivas. Aunque disimiles autores proponen modelos o estrategias que estimulan la innovación empresarial, destacamos dos objetivos primordiales.
El primero se relaciona con el aumento de la eficacia competitiva que tiene una empresa, mediante cambios sustanciales en los procesos internos. Para ello:

  1. Debe verse la innovación como parte de la estrategia de negocio. La estrategia no es la innovación, pero la innovación es estratégica.
  2. Cree un organismo de decisiones sobre innovación, con personas altamente motivadas.
  3. Constituya un equipo de expertos en pensamiento creativo para la formación de todo su personal. Las personas en general no se consideran creativas y menos innovadoras. Es importante explicar a los empleados que todos son potencialmente creativos, para ello es necesario enseñarles técnicas de creatividad, mediante talleres.
  4. Pida a cada equipo resultados concretos sobre innovaciones en diferentes campos de interés de la empresa que sean de su competencia.
  5. Dé absoluta libertad a los equipos sobre metodologías y procedimientos de trabajo. Como los equipos ya dominan técnicas de creatividad, deben sentirse libres de escoger dónde trabajar, en la empresa o fuera de ella; solo pida resultados.

El segundo objetivo para innovar en la empresa es aumentar el valor que perciben los clientes con los productos y servicios que ofrece un negocio, a través de una reconversión del modelo de negocio de la empresa donde la investigación y el desarrollo (I+D) es fundamental para encontrar oportunidades a explotar en un cierto mercado.
Para innovar:

  1. Se debe tener un amplio conocimiento de lo que ocurre alrededor, cómo se está comportando la industria, lo que hace la competencia, las nuevas tecnologías, las propuestas del diseño y la publicidad, etc.
  2. Descubrir los deseos percibidos y no percibidos de los clientes. El comprador siempre tiene la última palabra, por lo que se deben establecer los deseos conscientes y tangibles; los no tangibles o aquellos que no son conscientes en los usuarios, además de predecir los que vendrán en un futuro.
  3. Innovar como la tecnología de irrupción. Crear opciones de servicios y productos que representen algo superior a los antecesores, de manera cualitativa y cuantitativa.
  4. Detectar clientes no atendidos y crear nuevos nichos de mercado.
  5. Ir en busca de las nuevas oportunidades del negocio. La planificación y los cambios no siempre se dan, muchos se buscan.

 

 

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