Miércoles, 21 Enero 2015 17:24

No todo se acaba con la jubilación

Por  De la redacción

Para las mujeres que llegan a la edad de retiro o de jubilación, comienza una nueva etapa de sus vidas. Una opción por las que algunas se deciden es dedicar el tiempo a realizar ejercicios físicos, organizar visitas a amistades o familiares, leer, frecuentar cines, teatros, círculos de abuelos o casas de cultura. Elaborar un plan de actividades pudiera ser el primer paso para la distribución del tiempo y evitar que este momento de la vida se convierta en una distensión del trabajo por causa de las cargas y labores domésticas que tienen que enfrentar como madres, abuelas y mujeres.
No obstante, coexisten también las que prefieren dedicar su tiempo a realizar algún oficio o emprender un pequeño negocio que no solo les permita obtener sus propios ingresos, sino también sentirse útiles. De esta manera, muchas mujeres continúan siendo productivas y se empoderan, mediante el trabajo y la dirección de sus empresas e ideas, pese a que socialmente se perciba que su "vida útil" ya terminó.

Identificar a qué pueden dedicarse o qué negocio montar quizás no sea tarea fácil, para ello es importante pensar primero en algo que les apasione o les guste mucho hacer, aquello que sepan o conozcan bien, o tal vez algún oficio que pueda ser rentable y acorde a sus ingresos personales.
Una de las iniciativas pudiera estar relacionada con el cultivo y la venta de plantas medicinales y aromáticas, de acuerdo a las condiciones que se tengan en el hogar. Podrían también dedicarse a la impartición de clases particulares, según la materia que dominen.
La fabricación y venta de velas aromáticas también tienen demanda para hacer regalos, obsequios y otros; además, pueden ser fácilmente elaborados en casa.
La confección y venta de ropa para bebés puede ser otra sugerencia, puesto que muchas emprendedoras descuidan este segmento de mercado. Si domina un idioma extranjero y es buena realizando traducciones, podría optar por brindar esos servicios.
También pudiera dedicarse a tejer, bordar o a la confección de útiles como carteras, agarraderas y otros, que fácilmente se pueden producir con retazos de tela.
Si su casa se encuentra ubicada en una zona turística y con buena afluencia de turistas, podría optar por montar una tienda en donde venda souvenirs para turistas. Otra opción pudiera ser la elaboración de meriendas para que los niños lleven a la escuela.
Saber redactar, tener una computadora, un programa de procesamiento de imágenes y mucha creatividad pueden servirle para comenzar un negocio de cuentos para niños, variante muy rentable y con poca inversión.
Quienes gustan de los perros también gustan de adquirir accesorios y prendas de ropa para sus mascotas, de modo que las abuelas con conocimientos y habilidades de costura pueden aprovechar sus talentos para elaborar esos artículos.
Si usted es amante de la cocina, podría consagrar su tiempo a la elaboración de dulces caseros o postres. O es posible que en su casa cuente con una amplia sala o habitación libre, que podría optar por alquilar para eventos o fiestas.
En cualquier de los casos, tenga siempre en cuenta que las personas que le rodean, sus vecinos e incluso el barrio o la comunidad donde vive pudiera ser su principal mercado. Piense y estudie cuáles son las posibilidades de su entorno o las necesidades de aquellos que podrían ser sus futuros clientes. Asóciese a otras colegas que tal vez compartan su mismo estatus de jubilada.
No son pocas las opciones que pueden surgir si es su empeño convertirse en una mujer emprendedora de la tercera edad. Compartir sus ideas puede ser el primer paso para emprender un negocio propio. Busque la ayuda y apoyo de otras mujeres, colegas o amigas para las que, seguramente, con la jubilación no todo se acabó.

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