Lunes, 11 Agosto 2014 14:20

Efectos del empleo nocturno ¿Cómo reducir su impacto?

Por  José Raúl Acosta

¿Trabaja usted durante el horario de la noche y la madrugada? ¿Conoce los efectos del empleo nocturno? ¿Qué repercusiones tiene este tipo de empleo en el entorno familiar y social? ¿El horario nocturno de trabajo entorpece su vida conyugal? Estas son algunas de las interrogantes cuyas respuestas tratamos de ofrecer en este artículo, donde, además de incursionar en el surgimiento del trabajo nocturno y sus consecuencias, también propone algunos consejos para ayudarle a reducir sus efectos negativos.
El trabajo nocturno, casi tan remoto como el surgimiento de la humanidad, ha existido en todas las civilizaciones. A nivel industrial se inicia con el surgimiento y el empleo masivo de la luz artificial por incandescencia, muy ligado a factores económicos como: la intensidad creciente del capital financiero, la reducción de la jornada de trabajo y las mejoras en la elasticidad de la producción, debido a que los recursos humanos de las empresas se adaptan mejor a sus necesidades de producción.

Desde la perspectiva de las organizaciones, los estudios realizados sobre el empleo nocturno se han centrado, básicamente, en la satisfacción laboral y el rendimiento (productividad); mientras que, desde la perspectiva del trabajador, algunos teóricos la subdividen en tres áreas: biológica, centrada en las perturbaciones fisiológicas; médica, centrada en el deterioro de las medidas de salud y sociofamiliar, vinculada a los inconvenientes sufridos por las persona que trabaja en el entorno social y familiar en que se desenvuelve.
Si bien hay quienes prefieren el trabajo nocturno permanente frente al turno diurno, no son pocas las repercusiones que ello les depara.
Diversos estudios lo asocian a un mayor número de problemas, entre ellos: alteraciones digestivas, percepción del cansancio y problemas relacionados con el sueño. También se ha identificado como el que más irrita a quien lo desempeña, aun cuando se pueda sentir más independiente. Igualmente, en estas personas se registra un menor número de contactos sexuales.
Entre los principales problemas fisiológicos y medicopatológicos, además de los ya referidos, se encuentra la morbilidad, asociada al consumo de bebidas alcohólicas y cigarros, aunque sus consecuencias no suelen ser inmediatas.
Algunos autores también refieren que los ritmos circadianos (del latín, circa diem; es decir, aproximadamente un día) nunca se adaptarán al trabajo nocturno. Asimismo, las dolencias digestivas o intestinales prevalecen entre quienes laboran durante la noches y madrugadas, ya que los ritmos nutricionales se alteran por falta de horarios exactos para consumir alimentos, lo que favorece la aparición de comidas extras.
Los trastornos del sueño, junto al consumo de sustancias para prolongar la actividad diaria, son más frecuentes en ese horario. Una de las sustancias más utilizadas para retrasar la aparición del sueño es la cafeína; sin embargo, el peligro más cercano está vinculado a la combinación de anfetaminas y estimulantes, junto al alcohol. Otros problemas médicos que constatan las investigaciones son la mayor presencia de artritis reumatoide; trastornos cardiovasculares, sobre todo en trabajadores diurnos que tuvieron un trabajo nocturno; perturbación en los ciclos de menstruación; ganancia de peso y problemas pulmonares, así como de tipo afectivo, ocasionados por cambios de humor e irritación, entre otros.
Respecto al entorno sociofamiliar, los horarios nocturnos fijos o eventuales inciden considerablemente en la organización familiar, debido, primeramente, a las frecuentes desconexiones temporales entre el dominio familiar y laboral y, en segundo lugar, a las consecuencias no corregidas de la reorganización del núcleo familiar, así como la realización de actividades compensatorias por parte de otros miembros en el afán de reducir los efectos de incompatibilidad de horarios.
Otra de las dificultades radica en que las actividades diurnas del resto de los integrantes del grupo familiar se ven alteradas porque pueden dificultar el sueño diurno de quien trabaja. Se ha observado también que los hombres que laboran en turnos rotativos ayudan más a las mujeres en cuanto a la educación de los hijos, pero esta dedicación paterna no llega a cambiar o modificar los roles tradicionales respecto al reparto de las tareas domésticas. Por su parte, si el turno nocturno o rotativo lo asume una mujer, su pareja ha de intervenir mucho más en la educación de los hijos, aunque estos beneficios apenas fructifican a largo plazo, puesto que las madres se resienten más de la pérdida de contacto con sus hijos que los padres.
En otros casos, los padres que trabajan en turnos rotativos tienden a sustituir el tiempo perdido con sus hijos recurriendo a bienes materiales. También existen referentes de consecuencias negativas para la estabilidad conyugal y la baja satisfacción familiar por causa de la incompatibilidad de horarios, elementos en los cuales incurren algunas variables como el género, la edad, el número de hijos y el tipo de familia.
La disminución de las oportunidades para participar en las actividades grupales, del tiempo total invertido en las relaciones con amigos y amigas y la aparición de determinados problemas asociados a una actividad cotidiana normal (solucionar trámites, comprar alimentos, entre muchos otros), son algunas de las dificultades que enfrentan trabajadoras y trabajadores en el aspecto social. De cualquier modo, sienten la presión que generan las especiales demandas de tiempo, descanso y desarrollo de una actividad laboral nocturna o rotativa.
Aunque no existen fórmulas específicas para contrarrestar cada uno de estos efectos del trabajo nocturno y rotativo, algunos investigadores como Fred Jung, enfermero diplomado e instructor auxiliar de la universidad de Texas, en la Austin School of Nursing, han estudiado las alteraciones del sueño que se producen como consecuencia de ello.
Para este investigador, si se alteran los patrones del sueño, es posible aliviar algunos de estos problemas. Señala, además, que es mejor que durante toda la semana se sigan los mismos patrones de sueño adoptados en los días laborables, ya que el organismo necesita varios días para que sus ritmos biológicos se ajusten a un nuevo patrón. Para Jung, algo que parece ayudar a mantener los ritmos biológicos es que los días libres se duerma, al menos, cuatro horas seguidas durante el tiempo en que se suele dormir los días laborables. A esas horas las llama sueño de afianzamiento.
El especialista sugiere algunas pautas para aquellas personas que laboran de noche, entre ellas:

 

  • Dormir durante el mismo período de tiempo todos los días, especialmente si este sueño ocurre durante las últimas horas de la mañana y las primeras de la tarde.
  • Planear las actividades en relación con el período de sueño.
  • Eliminar los ruidos molestos (usar tapones para los oídos o conectar un contestador automático al teléfono) y dormir en una habitación oscura.
  • Realizar una comida abundante y con un alto contenido proteínico al comienzo de su día, pues las proteínas proporcionan un continuo aporte de glucosa y estimulan las glándulas suprarrenales que le mantienen despabilado. A la mitad del día, una comida moderada que contenga proteínas, evitando los tentempiés (comidas rápidas) ricos en carbohidratos, que harán que al cabo de una o dos horas se sienta cansado. Reservar los carbohidratos para la última comida, pues estos le prepararán para un sueño reparador. No comer inmediatamente antes de acostarse.
  • No beber alcohol, pues este le priva del tipo de sueño que se necesita para gozar de salud y bienestar psicológico.
  • Al despertar, encender la luz o tomar la luz del día. Hacer ejercicios, moverse y hablar. La actividad y la luz estimularán el cerebro y ayudarán al organismo a sincronizarse nuevamente para su horario de trabajo nocturno.

De la misma manera, sería conveniente:

  • Evitar el consumo excesivo de cafeínas, cigarros y bebidas alcohólicas.
  • Respetar los horarios de las comidas durante el día.
  • Prefijar horarios para realizar las comidas durante los turnos nocturnos.
  • Realizar una adecuada planificación que facilite la socialización con el resto de los miembros de la familia y la participación en las tareas del hogar.
  • Prestar atención a las necesidades de tiempo y afectivas que demandan los hijos.
  • Planificar encuentros con los amigos, compañeros y otros entes sociales.
  • En el caso de las parejas que comparten turnos de trabajo nocturno, sería conveniente una planeación de la vida laboral que facilite la vida en pareja.
  • Buscar apoyo en otros miembros de la familia.

 

Bibliografía consultada
Sánchez González, Juan Manuel: Análisis de los efectos de la nocturnidad laboral permanente y de la rotación de turnos en el bienestar, la satisfacción familiar y el rendimiento perceptivo-visual de los trabajadores. Universidad de las Islas Baleares, España, 2004.

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